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40 INTERNACIONAL LUNES 23 s 6 s 2008 ABC Irán oscila entre el ejercicio de la caridad y el control en Afganistán Teherán contribuye con un millón de euros anuales de ayuda que se invierte principalmente en comprar alimentos y repartirlo gratuitamente a la población TEXTO Y FOTO MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL KABUL. Nada de política, aquí sólo hablamos de caridad Asadullah Daray dirige la oficina de la Fundación Imán Jomeini en Kabul desde hace cuatro años y gestiona un presupuesto anual de más de un millón de euros que se destina principalmente al reparto de alimentos entre los más desfavorecidos, la atención médica, la entrega de medicamentos, los cursos de informática y costura y las becas para estudiar tanto aquí como en Teherán Todo ello de forma gratuita e indistintamente para los musulmanes chiíes- -mayoritariamente pertenecientes a la secta hazara y que constituyen el 20 de la población- -y suníes, porque tal y como nos enseñó Jomeini, todos somos hermanos en la gran nación musulmana La sede de la organización, registrada como ONG, ocupa varios edificios en las afueras de la capital. A diferencia del resto de oficinas de los organismos internacionales presentes en el país, aquí no hay sacos terreros, ni vigilancia de ningún tipo en la puerta. No nos hace falta, nos protege el Imán, ¿para qué queremos armas? Aquí estamos para ayudar, no para luchar señala su director. Somos el mayor donante- -600 millones de dólares desde 2001, según datos del Ministerio de Exteriores iraní- -y el mejor vecino posible, pero aun así parece que no nos quieren lamenta Asadullah, que asegura haber recibido la visita de distintos representantes de las fuerzas internacionales para cerciorarse de que la fundación no lleva a cabo actividades contra el Gobierno. Debido a las complicadas relaciones con Pakistán, Irán se ha convertido en la vía principal de acceso que permite abastecer los comercios afganos. Las estanterías de los supermercados están llenas de productos iraníes, sus canales de televisión se reciben en todas las casas y Teherán es el destino para más de un millón de afganos que cruzan la frontera en busca de trabajo. Sospechas Mientras en el conflicto de Irak, Estados Unidos y Reino Unido acusan abiertamente a Irán de respaldar, financiar y armar a los terroristas en el caso afgano no hay una postura oficial de este tipo. Las agencias de inteligencia mantienen la sospecha permanente sobre el interés iraní a la hora de favorecer la lucha de la insurgencia contra las tropas internacionales, pero no hay pruebas más lejos que algunas armas y explosivos de fabricación iraní interceptados a los grupos insurgentes de forma aislada. La larga frontera y la importante presencia chií en Afganistán convierten a Irán en uno de los actores con más poder de influencia en el actual avispero afgano, y la comunidad internacional lo sabe. Mujeres afganas realizan labores de costura en uno de los talleres de la Fundación Imán Jomeini en Kabul Francisco de Andrés EL DESPISTE OBAMA EUROPEO SOBRE i a fecha de hoy los europeos pudieran votar por el próximo presidente de los Estados Unidos elegiríamos a Barack Obama, con notable diferencia sobre su rival republica- S no, John McCain. Eso es al menos lo que afirman algunas encuestas recientemente publicadas. Lo más notable es que la victoria del virtual candidato demócrata se impone también entre el electorado europeo de derechas. No ganamos para sorpresas. Puestos a especular, a uno se le ocurren razones no del todo razonables. Barack Obama lleva muchos meses monopolizando la atención de los telediarios y de las portadas de los periódicos debido a su dura pugna con Hillary Clinton, mientras que John McCain, que se impuso muy pronto a sus rivales republicanos, ha pasado hasta hoy casi inadvertido para los medios extranjeros. Oba- ma es joven, ofrece una imagen optimista de futuro, y pertenece a una minoría racial otrora discriminada, algo que siempre toca alguna que otra fibra piadosa. Hasta aquí el poder de la imagen, y también sus límites. Poco se ha dicho del programa de Obama, que está- -en materia de política social- -en las antípodas del que defiende el electorado conservador europeo. En cambio, la agenda de John McCain conecta plenamente con las preocupaciones del votante de derechas y de centro: defensa de la familia, de la vida, de la libertad, y- -a mayor abundamiento- -un planteamiento del problema de los inmigran- tes ilegales mucho más sensible que el oficial que hasta hoy ha mantenido el partido republicano. Pero es en política exterior donde el votante europeo debe saber con quién se juega la cartera. John McCain lleva muchos años forjando alianzas con personalidades europeas, mientras que el candidato demócrata es absolutamente novel en materia de política exterior y sólo está interesado por la agenda nacional. Cuando habla de conflictos internacionales, los resbalones de Barack Obama son antológicos, pero no trascienden en un electorado que, en buena parte, no sabría situar a España en el mapa.