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24 ESPAÑA El nacionalismo vasco se radicaliza s La ley de víctimas de la Policía LUNES 23 s 6 s 2008 ABC Una ley para la indignidad La iniciativa que estudia el Gobierno de Ibarretxe supondría reconocer como víctimas de la acción policial a una larga lista de asesinos etarras con un amplio historial de sangre a sus espaldas J. PAGOLA MADRID. Con la ley que prepara el Ejecutivo vasco, podría ocurrir que dos de los asesinos de la T- 4, Igor Portu y Martín Sarasola, fueran reconocidos como víctimas de los excesos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, ya que aseguraron- -qué importa a los nacionalistas vascos lo que diga el juez- -haber sido objeto de malos tratos en el vehículo que los trasladó desde Mondragón, donde fueron detenidos, al cuartel de Inchaurrondo. El informe elaborado por la dirección de Derechos Humanos del Gobierno de Vitoria, que recomienda la aprobación de una Ley de atención a las víctimas de la violencia de motivación política provocadas, por una parte, por las Fuerzas de Seguridad del Estado y, por otra, de los grupos ultras, cifra en un centenar los muertos y en unos 500 los heridos. ¿Será merecedor de resarcimiento moral, por ejemplo, Txabi Etxebarrieta, autor material del primer atentado de ETA, que acabó con la vida del guardia civil José Pardines? La versión proetarra, aquella que ensalza al pistolero como gudari (soldado vasco) asegura que como consecuencia del posterior despliegue policial, Etxebarrieta fue detenido y, una vez desarmado, recibió varios disparos a quemarropa. ¿Será también víctima de la violencia de motivación política el pistolero José Manuel Aristimuño, Pana muerto en enfrentamiento con la Policía cuando, según la versión filoetarra, estaba ya reducido? Quizá la pretendida ley de Ibarretxe no llegue a tanto o... tal vez, sí. ¿Serán elevados a la categoría de víctimas de las Fuerzas de Seguridad del Estado los etarras Gregorio Olabarría y Javier Gorrotxategi, muertos cuando la Guardia Civil repelió en la localidad vizcaína de Ispaster una cobarde emboscada, que se saldó a su vez con el asesinato de seis agentes? Si el Ejecutivo de Ibarretxe considera que la justicia no investigó lo suficiente aquellos casos, escuchará entonces la versión etarra, que asegura que ambos terroristas fueron fusilados ante un improvisado paredón como venganza por la matanza. Víctimas a ojos de Ibarretxe, asesinos de seis guardias civiles según las reglas de un Estado de Derecho. Con estos baremos, no sería descabellado aventurar que los integrantes de los comandos autónomos anticapitalistas Rafael Delas, José María Izura, Dioni Aizpuru y Pedro Isart, muertos al enfrentarse con los Geos cuando desembarcaban en Pasajes, procedentes de Francia, para cometer nuevos atentados, pudieran ser recordados también como víctimas de la violencia policial En su día, un juez de San Sebastián consideró correcta la actuación de los agentes, pero no así la versión filoterrorista que hablaba de encerrona En julio de 1987, la etarra del comando Donosti Lucía Urigoitia resultó muerta al recibir a tiros a los miembros de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil que iban a detenerle en un piso de Pasajes. De nuevo, la Justicia avaló la actuación de los agentes, que actuaron en defensa propia. Y, por enésima vez, los proetarras difundieron la versión de que la terrorista, una vez reducida, recibió un disparo en la nuca y a bocajarro. El Gobierno vasco, contrario a las investigaciones judiciales, emprendió sus propias pesquisas y elaboró su versión en base a unos supuestos testigos. El juez requirió al Ejecutivo vasco que pusiera a disposición de la investigación judicial a esos testigos y, ante la negativa reincidente, los máximos responsables de la Consejería de Interior tuvieron que declarar por un posible delito de denegación de auxilio a la Justicia. Transcurridos 21 años, ¿recuperará ahora Ibarretxe la memoria de Urigoitia, autora de varios asesinatos, para ele- Los bomberos rescatan el cuerpo sin vida de Diego Estacio tras el atentado de la T- 4 varla a los altares de las víctimas provocadas por las Fuerzas de Seguridad? Y si Lucía Urigoitia fuera reconocida como víctima por esa pretendida ley, ¿por qué no sus sucesores en el comando Donosti Iñaki Ormaetxea, Jokin Leunda y Patxi Iciar, muertos tras atrincherarse en un piso del barrio de Morlans, de San Sebastián? Qué más da que recibieran a tiros a los agentes de la Guardia Civil que iban a detenerlos, dejando parapléjico a uno de ellos y mutilado a otro. Así las cosas, si el Gobierno vasco cree la versión filoterrorista de que las Fuerzas de Seguridad aguardaban, para darles muerte, a Juan Carlos Monteagudo y Jon Félix Erezuma, tras asesinar a diez personas en la casa cuartel de Vic, cabe deducir que la futura ley de Ibarretxe- Azkarraga engrosará el victimario con ambos etarras del comando Barcelona Lo mismo podría ocurrir con los pistoleros del Araba Manu Urionabarrenetxea, Manu y Juan Oyarbide, Txilibita autores de una CHEMA BARROSO Al margen de la Justicia ¿Será merecedor de resarcimiento moral Txabi Etxebarrieta, autor de la muerte del agente Pardines? treintena de asesinatos. Ambos murieron en un tiroteo con la Guardia Civil que les interceptó en un control motivo suficiente, según la futura ley de Ibarretxe, para ser resarcida su memoria y su dignidad No importa que el camión en el que intentaban huir a Francia hubiera sido habilitado como un auténtico arsenal móvil. También en un control murieron los pistoleros Alejandro Auzmendi, Bakartxo Arzelus y Luis María Zabaleta tras no obedecer el alto de la Guardia Civil y responder a tiros. También la Ertzaintza En un momento tremendamente inoportuno El asesor adjunto a la Dirección de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, Txema Urkijo, consideró que el anuncio sobre la realización de un informe sobre víctimas de motivación política ha surgido en un momento tremendamente inoportuno en vísperas de la aprobación de la ley de Víctimas del Terrorismo, y dijo que la cuestión es dilucidar si ha sido de manera imprudente o deliberada Dijo comprender que la información sobre una ley de víctimas de motivación política haya causado malestar entre las asociaciones de víctimas del terrorismo de ETA, porque, a su juicio, no es ni el momento, ni las formas, ni la manera en la que se ha de abordar una problemática que es cierta, que es real, porque lo que no podemos hacer es negar la existencia de vulneraciones de derechos humanos, porque hay sentencias judiciales en las que se reconocen torturas No obstante, señaló a la Cadena Ser que tampoco se puede concluir que esto haya sido un modo de proceder sistemático por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado Y si la memoria de Lucía Urigoitia fuera ahora rehabilitada, ¿lo sería la de Fermina Ceberio, muerta en un piso cuando agentes de la Ertzaintza procedían a su captura? ¿Y la del pistolero del comando Vizcaya Juan Ormazábal Ibarguren, Turko herido mortalmente por miembros de la Policía autónoma vasca en una operación antiterrorista? Qué más da que el etarra, antes de caer, asesinara al ertzaina Alfonso Menchaca. Y llegados a este punto, podría ser reconocida la dignidad del etarra. Ángel Irazabalbeitia, muerto al enfrentarse a tiros con los ertzainas que iban a arrestarle, después de intentar asesinar a un sargento del Ejército.