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ABC LUNES 23 s 6 s 2008 OPINIÓN 11 RAJOY CONTRA EL HINCHISMO do los hinchas de un mismo equipo se revuelven y envisHORA que me han puesto a escribir de fútbol, no can entre sí, formando banderías que no vacilan en llegar me queda otro remedio que chuparme los partia las manos. Este hinchismo de reyertas intestinas suedos de la Eurocopa; expectativa no completamenle darse cuando un grupo de hinchas estima (aunque te halagüeña, pero desde luego mucho menos aflictiva que estimar presupone un juicio intelectivo, y ya hemos dichuparse los discursitos de los políticos. Uno de los síntocho que el hincha es eminentemente visceral) que tal jugamas de la decadencia de Occidente, según dejó escrito dor que chupa banquillo reúne más merecimientos que el Spengler en su libro canónico, es la anulación de la tenjugador titular que no le mete un gol ni al arco iris. Pero el sión espiritual por la corpórea del deporte. Y como la polí hinchismo exhibido por la derecha española en tica de nuestra época ha degenerado en pasión plelas últimas semanas incorporaba una peculiaribeya de la que ha desertado cualquier atisbo de dad estupefaciente: había hinchas que consideratensión espiritual, el hombre de nuestro tiempo se ban a Rajoy un inepto o un flojo, pero cuando miraentrega a la pasión futbolística; incluso cuando se ban al banquillo descubrían que no había suplenentrega a la pasión política lo hace con mentalites, o que los suplentes se escaqueaban como cucadad futbolística. El hincha del fútbol, como el hinrachas; así y todo, estos hinchas, en lugar de acepcha de la política, repudia la ecuanimidad; no cree tar que los suplentes eran unos figurones a quieque el aplauso y la admiración deban tributarse al nes toda la fuerza se les iba por la boca, seguían mejor, sino únicamente al equipo de sus preferenJUAN MANUEL despellejando a Rajoy, que por lo menos tenía la gacias. ¿Y qué órgano dicta las preferencias del hinDE PRADA llardía de salir al campo y pedir al balón. O le incha? No, desde luego, el cerebro, sino más bien el ventaban infundios: no les bastaba con motejarlo de flojo corazón, o incluso las tripas. o inepto, sino que además lo acusaban de salir de parranEl hincha es un hombre eminentemente visceral; y, coda por las noches, o de trapichear con el adversario y amamo tal, adopta comportamientos frenéticos. Decía Wenñar los partidos. Y es que el hincha, una vez extraviada la ceslao Fernández Flórez, espectador escéptico del fútbol y ecuanimidad, no tarda en entregarse a la rabia incivil. de la política, que el espíritu deportivo es una virtud desA mí este fenómeno del hinchismo político me da conocida entre los hinchas; no así entre los aficionados a una pereza que me mata. Considero que a los pueblos sólo los toros, en quienes todavía sobrevive la tensión de los espuede salvarlos la tensión espiritual; y la política, hoy por píritus superiores (al menos cuando no torean toreros al hoy, sólo aporta a los pueblos tensión corpórea: los hace voestilo de José Tomás, que introducen el chabacano especciferar, injuriarse y sudar hasta el agotamiento; y luego táculo del hinchismo en los ruedos) Llenad una plaza los deja que se recuezan en sus sudores fermentados, cocon partidarios del toreo A- -escribía Fernández Flómo cerdos en la pocilga. Si Rajoy quisiera superar este rez- que compite con el torero B. La muchedumbre ansia hinchismo degradante tendría que empezar por devolrá que realice el diestro A las mejores faenas; pero si el ver la tensión espiritual a los españoles. Pero sería tanto diestro B da muestras de valor y de acierto y de gallardía, como conseguir que un pueblo acostumbrado a divertirse la plaza entera lo aclamará y pedirá para él esas orejas y en el circo romano empezase a frecuentar la palestra grieesos rabos que constituyen la asquerosita evidencia del ga; o como lograr que los aficionados que se enardecen triunfo. No así en un encuentro de fútbol o en una liza polícon las truculencias de José Tomás aprendieran a sabotica, donde se pitará al adversario aunque de él hayan sirear la pureza escueta de El Cid. Una tarea ímproba e imdo, en buena lid, todos los aciertos probable; pero, por ello mismo, la única tarea que merece Durante las semanas que precedieron a la celebración la pena. del congreso del PP hemos asistido a la apoteosis de la www. juanmanueldeprada. com más desquiciada modalidad de hinchismo que es cuan- EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA INSTINTO ASESINO AY una buena noticia para la política española: después de una excedencia de tres meses, la oposición está dispuesta apresentarseen su puestodetrabajo. Para tan señalada ocasión se ha hecho un lifting facial y una cura de adelgazamiento táctico, se ha quitado las ojeras del catastrofismo y se ha agrandado las comisuras para sonreír mejor. Con Lola Cospedal, Esteban GP Soraya, Mato, Gallardón y otros, la primera fila del PP es más seductora, más flexible, más moderna que la anterior nomenclatura, imbuida de graves severidades; los de ahora le pueden tirar IGNACIO un pulso detelegeniaa las liCAMACHO vianas bibianas dela pijoprogresía gubernamental. Rajoy, en cambio, sigue igual de mal vestido, mal afeitado y peinado como por un peluquero socialista, pero ha desarrollado, o dejado ver, un peligroso instinto asesino, esa clase de impía frialdad ejecutora que puede convertir a un dirigente querido en un líder respetado. O temido. Al gallego le falta sin duda un estilista, pero ahora lleva sangre en la mirada y conviene darle la mano con la espalda pegada a la pared. Gallegueando y así como a su estilo de galbana, se ha cargado al aznarismo, ha jubilado a la vieja guardia, ha doblado el pulso a los padrinos mediáticos y ha sacado dela cancha a Esperanza Aguirre. Al cabo de cuatro años de titubeos y de llegar tarde a casi todas las citas consigo mismo, ha decidido rebelarse contra su etiqueta de perdedor y para empezar ha ejecutado una limpiaen su propia familia. Por su carácter poco estridente ha usado el silenciador, pero cuando acabó de disparar había dejado la sala llena de cadáveres. Los jóvenes cachorros que van a formar su cinturón pretoriano han entrado para llevarse los fiambres sin perder la sonrisa. La víctima más señalada de este ajuste es el aznarismo. Por primera vez en mucho tiempo, los militantes de un congreso del PP salieron cabreados de un discurso de Aznar. El ex ha perdido pie y se le ha olvidado el funcionamiento gremial del sectarismo partidista; se pasó en la pólvora, midió mal el estado de opinión interno y dejó que el rencor le supurase por la herida del jubileo. El sábado, lo menos que decían de él en los pasillos es que no se sabe retirar, y entre la dirigencia marianista había división de opiniones: unos mentaban a su madre y otros a su padre. Algo ha pasado en ese partido cuando una generación se atreve a ejecutar sin complejos al hombre ante el que no hace mucho se hubiesen puesto de rodillas. Freud está muy visto, pero la emancipación siempre necesita de un acto de crueldad. Ahora los rostros parlantes del PP tienen los ojos verdes y un brillo de ambición en las pupilas, que acaso algún día vuelvan contra el propio Rajoy si antes de las próximas elecciones no encuentra un sastre para que lo vista en los debates. Tampoco le vendría mal un poco de entusiasmo que haga creíbles sus arengas. Ayer, en el discurso de presunto relanzamiento, nadie parecía creerle de veras cuando instaba a su pueblo a trabajar porque España nos necesita En cambio, cuando añadió que España nos está esperando la gente salió escopetada para no llegar tarde al partido de la Eurocopa. A H