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ABC DOMINGO 22- -6- -2008 El CERN publica un informe sobre la seguridad del gran acelerador LHC 97 Las excavaciones en Gran Dolina han demostrado que el canibalismo fue una práctica habitual de Homo antecessor Se espera que la Sima de el Elefante aporte fósiles que completen la mandíbula de 1.200.000 años hallada en la campaña anterior informático central, una suerte de yacimiento virtual en el que está reflejada cada pieza, cada fragmento óseo, cada piedra en su posición y localización originales. Antes de contar con esta ayuda tecnológica, los paleontólogos no tenían otra forma de dejar constancia de sus hallazgos que dibujarlos a lápiz, con todas sus referencias, en una libreta. Datos que después había que transcribir lenta y trabajosamente a un plano general. Una cantidad enorme de trabajo burocrático que ahora se soluciona con un simple puñado de clics En Gran Dolina todos los científicos están especialmente motivados De hecho, hasta la sorpresa del año pasado en el yacimiento cercano, era Gran Dolina, y no el Elefante, la estrella de toda la excavación. Un puesto que, a su vez, Gran Dolina le había arrebatado años antes a la Sima de los Huesos, la cuna de Homo heidelbergensis, que pobló la sierra burgalesa hace casi medio millón de años. Gran Dolina es un valor seguro- -bromea Carlos Lorenzo- Aquí nos queda un metro y medio de suelo con fósiles. Sabemos que están ahí y seguiremos sacándolos durante años. Quién sabe, puede que haya algo muy espectacular esperando a la vuelta de la esquina La otra cara de la moneda, la del trabajo constante, duro y sin recompensa inmediata, está en la cueva de el Mirador, un sistema de galerías de cerca de doce mil años de antiguedad (muy reciente, si se compara con los restos de otros yacimientos de Atapuerca) cuya entrada permanece sellada desde que, hace entre 12.000 y 14.000 años, el techo de la cueva se vino abajo. Aquí está documentado el asentamiento agrícola más an- María Martinón anota en una PDA las coordenadas de varias piezas, dictadas por Carlos Lorenzo Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, codirectores de Atapuerca tiguo de la meseta, un grupo de personas que llegó siguiendo el curso del Ebro hace 6.500 años. Es tal el interés que despierta estre yacimiento entre los paleontólogos, que no dudaron ni siquiera a la hora de tener que abrir ellos mismos a mano, sin más que picos y palas, más de trescientos metros de camino en la dura roca para permitir el acceso de vehículos y herramientas. Fue una auténtica machada -recuerda con cariño Eudald Carbonell- pero estoy convencido de que valdrá la pena El portón actual es el resultado del colapso de la cueva, que es de la misma época que la de Altamira. Sin embargo, aún quedan varios años antes de dar el paso de quitar el tapón y acceder al interior de un sistema de galerías al que, en palabras de Carbonell, no ha entrado nadie desde hace por lo menos 8.000 años El paleontólogo fantasea con el futuro hallazgo de pinturas rupestres en estas cavernas desconocidas. Pero para eso habrá que esperar. Este año, como durante los tres anteriores, los científicos se limitarán a seguir sacando, de una cata de seis metros cuadrados y que ya va por los catorce de profundidad, toneladas y toneladas de roca casi estéril. A seis metros apareció el techo caído de la cueva. Llevamos ya excavados otros ocho metros de roca y creemos que aún quedan dos Solamente después de terminar este ingente trabajo, que capitanea Josep María Verges, los científicos abrirán las galerías para entrar al sistema de cuevas desconocido. Al final puede no haber nada- -dice Carbonell- -pero hay que arriesgarse Algunos restos de cerámica y los vestigios de un corral son el escaso botín obtenido hasta ahora en el Mirador. La sorpresa se produjo al comprobar que del fondo de la cata salía aire. Un aire que debía proceder de alguna parte. De las galerías que los científicos esperan sacar a la luz en los próximos años. Un año más, pues, Atapuerca calienta motores. Y nadie sabe aún qué sorpresas y maravillas se reserva esta campaña. Sin recompensa inmediata