Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 22 s 6 s 2008 INTERNACIONAL 41 Negros contra negros El débil hilo del que pende la estabilidad surafricana se rompió hace semanas. La violencia en la calle recuerda al apartheid pero ahora son surafricanos contra extranjeros, todos de raza negra TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL MATOLA (MOZAMBIQUE) Era medianoche del 29 de mayo. Veíamos a través de la ventana cómo un grupo grande de personas se acercaban cantando. Destruían casas y propiedades. Salimos a la calle para ver qué pasaba. Todo el mundo gritaba, lloraba y corría. Cogí a mi familia y escapamos del barrio. Nos refugiamos en una comisaría. Apaleaban a la gente como si fueran serpientes. Pude verlo desde lejos. Vi a uno que no sé si estaba muerto, pero no pararon de pegarle hasta que dejó de moverse. Entonces se fueron a por otros El mozambiqueño Felipe Francisco Ndba, de 40 años, relata así a ABC la llegada de hordas de surafricanos a Primrose, al este de Johanesburgo, a la caza del extranjero. La violencia incontrolada traslada nuestra memoria a los últimos años del apartheid en los barrios más pobres del país. Greg Marinovich y Joao Silva, reporteros gráficos forjados en esa guerra, lo recogieron al detalle en El club del bang- bang Haber trabajado como fotógrafo en Suráfrica durante más de diez años no me hacía ajeno a la violencia: había visto gente enfadada gritando eslóganes, cortando carreteras y destrozando propiedades. Pero quemar vivo a un hombre era diabólico y bárbaro, un regreso a la peor violencia bajo el apartheid aseguró a finales de mayo Siphiwe Sibeko, reportero de la agencia Reuters. Venían por la noche de casa en casa con cuchillos y palos. Gritaban contra los extranjeros. Dicen que les quitamos el trabajo relata Robert Ngoben, de 32 años, que compartía chabola con otros mozambiqueños. No hace aún ni 24 horas que ha huido del país en el que vivía desde 1989. Este negros contra negros se repite en algunos casos en los mismos suburbios tristemente famosos del apartheid Algunas de esas localidades no soportan el alto índice de inmigrantes de otros países de la zona. Los locales, según los testimonios recogidos por ABC, les culpan de la precariedad laboral. Hasta 100.000 personas se han visto desplazadas de sus hogares, según cifras de Naciones Unidas. Miles, después de refugiarse en comisarías de Policía, iglesias o campamentos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) regresaron a su país como única salida para no Robert Ngoben, refugiado mozambiqueño, cuenta su historia en un campamento cerca de Maputo volver a ser atacados. Hasta 40.004 tiene contados entre sus papeles Joao Ribeiro, director del Centro Nacional de Operaciones de Emergencia (CNOE) de Mozambique. ¿Y por qué ha ocurrido ahora todo esto? Por la pobreza y por el trabajo explica Ribeiro en su oficina, junto al aeropuerto de Maputo, basándose en los testimonios de los compatriotas retornados. Ribeiro habla de 17 muertos entre sus compatriotas, pero hay cifras de la ONU que la elevan hasta 30. Felipe Francisco Ndba trabajaba de electricista en Suráfrica desde 1992 y tiene sus papeles en regla. Habla despacio pero seguro. Recuerda el calvario sufrido en los últimos días hasta que ha sido realojado al otro lado de la frontera, en el campamento del CNOE. Relata con detalle lo ocurrido mientras le escucha con atención su mujer, Marta, de 38 años, en la tienda de campaña de lona blanca que ocupan junto a un puesto de Policía en Matola (Mozambique) Sus hijas, Laurinda, de 12 años, y Mamashane, de 6, juegan en los alrededores. El motivo de todo esto merece un largo análisis, pero dicen que les quitamos el trabajo resume. Al día siguiente regresamos al barrio con la Policía para buscar nuestras cosas, pero ya era tarde. Nuestra casa estaba saqueada, destruida y en llamas explica mientras hace con sus manos el gesto del humo antes de abrir una maleta en la que guarda la poca ropa que pudo recoger del suelo. No regresaré a Suráfrica jamás sentencia este hombre que dejó su país hace una década y media por la guerra. El gesto del humo Diabólico y bárbaro