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Sábado 21 de Junio de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.789. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El regreso esterilizado de Elvira Cualquier olor o el simple roce de una fibra sintética puede desencadenar una crisis. Por eso el avión en el que ayer Elvira volvió a su casa había sido lavado minuciosamente con biocarbonatos LUZ DERQUI urante nueve horas y media, Elvira Roda viajó acomodada en una estancia esterilizada. Todo, incluidos los tripulantes, había sido sometido a un específico tratamiento que incluía un lavado con agua y bicarbonato durante semanas. Nadie llevaba fibras sintéticas ni debían usar colonia o maquillaje. El sistema de ventilación del avión había sido sustituido, los asientos recubiertos con papel de plata y a su lado viajaban numerosas cajas con medicamentos. De esta forma, la joven de 34 años regresó a Valencia tras haberse sometido durante ocho meses en el Centro Environment Health de Dallas a un tratamiento con el que paliar el síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) que sufre. No ha sido un camino fácil. Su familia quemó todos sus ahorros en intentar aliviar los problemas que sufre la joven debido a su enfermedad. El tratamiento que ofrecía la Conselleria de Sanidad no les pareció suficiente y por eso no dudaron en recurrir a un centro privado en Estados Unidos. Una solución excesivamente cara que provocó que cuando se le dio el alta no tuvieran dinero para pagar su regreso. Fue entonces cuando su familia hizo un llamamiento desesperado. Elvira debía volver a casa pero no tenía forma de hacerlo. Su súplica fue escuchada por Francisco Hernando, más conocido como el Pocero que no dudó en responder a la mediática llamada de socorro y no sólo puso a disposición de Elvira y su familia un avión de su compañía Jet Personales esterilizado para la ocasión, sinoque también corrió con los gastos y decidió asignarle una pensión vitalicia con la que paliar el elevado coste que supone vivir en una burbuja DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany EL BESO ada vez que, por junio, llega a España el verano, se me llena la boca de círculos antiguos, y el crepúsculo rosa, de un amargo recuerdo, que tiene, de imborrable, que al menos es más dulce que el olvido. Y voy del desamparo a las cerezas, porque todas las cosas en que he estado metida, la plenitud, la noche, o mi padre muriendo, me han ocurrido siempre a muchos grados, y tienen la textura de los besos. El primero, si es cierto, si viene precedido de un rubor de manzanas, de un perfume a impaciencia compartida, te arrastra hasta el principio de la vida, te lanza hacia la estrella más lejana, y te otorga un poder desconocido. Quién no ha usado sus labios para aspirar la hondura, llevándolos al borde de una fuente, dejándolos caer en una piel cercana, honrando un pan caído, absorbiendo con ellos el tacto de la seda, deshaciendo la flor de una aspirina, hundiéndolos, febriles, en la almohada, o buscando hondonadas y colinas, o mordiendo pañuelos o palabras. Uno es sólo la historia de sus besos, que es donde todo cuento comienza y se termina. Quizá la juventud consista en eso: en abrirse a otras lenguas, en beber de otras aguas. Antes, cuando mi mundo era un misterio, al terminar un libro, lo besaba. Y luego, claro, está el último beso. Acostumbra el poeta a dárselo a la luz de la mañana. Es un beso de amor desguarnecido, paciente, refractario, generoso, unívoco, mortal, sin esperanza. La entrega es tan entera que quizá veas el alma salírsete, desnuda, por la boca. En ese beso extremo oficiamos el último intercambio. Es el más indecente, y también el más puro. Uno se lo imagina intangible y alado. Con él, uno se lleva lo que ha sido, y se deja lo poco, o lo mucho que ha dado. C D Elvira en el momento de subir a la ambulancia tras aterrizar en Valencia Ayer Elvira bajó del avión por su propio pie y sin mascarilla, gracias a lo cual se pudo contemplar como una amplia sonrisa iluminaba su cara. Su hermano Carmel confirmó que encontraba en buen estado por lo que no fue necesario pasar por el hospital y una ambulancia le llevó directamente a su casa, donde le esperaba un ambiente limpio y compatible con su enfermedad. Rodeada de productos ecológicos y humidificadores, en una habitación pintada con esmaltes ecológicos, sin orde- ALBERTO SAIZ nador, televisión o teléfono móvil, -Elvira tampoco tolera las ondas electromagnéticas- la joven continuará el tratamiento iniciado en Dallas. En caso de necesidad podrá ingresar en un hospital de la red pública, donde se dispone de salas blancas, libres de los alérgenos a los que no puede hacer frente su débil sistema inmunitario. A partir de ahora, la lucha de la familia de Elvira se centrará en que la Generalitat prohiba el uso de pesticidas cerca de su vivienda.