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96 CIENCIA FUTUROsSALUD y www. abc. es salud SÁBADO 21- -6- -2008 ABC Lo útil e inútil del cuerpo humano A la máquina más perfecta le sobran piezas. El cuerpo humano contiene estructuras sin una función concreta que han quedado como recuerdo de la evolución. Pero algunos de estos tejidos y rasgos anatómicos, muchas veces menospreciados, mejoran nuestras vidas N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Nacemos con ellos, pero casi nadie sabe para que están ahí. O si no, atrévase a responder: ¿Para qué sirve el dedo más pequeño del pie? ¿y las muelas del juicio? ¿perdemos alguna función cuando nos extirpan el apéndice? Algunos de esos tejidos y estructuras son vestigios de la evolución humana, el recuerdo de aquellos primates y animales invertebrados que fuimos hace millones de años. Todo lo que deja de tener una utilidad deja de funcionar, pero no desaparece. Por eso mantenemos órganos vestigiales, como las muelas del juicio o el coxis, anclados a nuestro cuerpo. No existe un diseño de la evolución; en realidad es una chapuza que va dejando residuos. Lo que deja de tener una función no desaparece. Permanecerá mientras tenga un carácter neutro y no moleste explica Jaume Bertranpetit, director del ICREA, el Instituto Catalán de Investigación y un experto en evolución humana. Los órganos vestigiales permanecen minimizados, sin una función aparente. O, al menos, eso parece. Sepa qué hacen por nosotros cada una de estas estructuras, de apariencia tan insignificante. po de órganos innecesarios. Hoy se sabe que es un tejido linfoide, implicado en funciones del sistema inmune, las defensas naturales del organismo. Hasta se ha vinculado su extirpación con un mayor riesgo de sufrir alergias y trastornos inmunes señala José Ramón Sañudo, profesor de Anatomía de la Universidad Complutense de Madrid. Actúa como órgano protector, pero esta semana se ha publicado un estudio científico que implica el apéndice en otras funciones. William Parker, profesor de Cirugía de la Universidad de D u ke (EE. UU. está c o nve n c i do de que también favorece la digestión. En The Journal of Theoretical Biology cuenta su teoría: el apéndice es el hogar de una bacteria beneficiosa que facilita la digestión, además de prevenir infecciones. Cuando surgen problemas digestivos, como una diarrea, las bacterias beneficiosas que pueblan el aparato digestivo se refugian en la apéndice, como si fuera su casa de seguridad. Allí esperan hasta que la infección desaparece y se preparan para repoblar el tracto digestivo cuando el camino está despejado. Por lo tanto, no es un tejido inútil. Eso sí, si se inflama no hay duda. Olvide su utilidad, una apendicitis puede costarle la vida. Amígdalas y vegetaciones Escudo protector Forman parte del tejido linfoide vinculado a las mucosas. Cuando entra un elemento extraño (bacterias, virus, gérmenes... se activan las células que pueden luchar contra la infección. Las amígdalas son una parte fundamental de nuestras defensas. Hoy para quitarlas, los pacientes deben reunir alguna de estas características: tener unas amígdalas grandes que impiden respirar bien durante el sueño, padecer más de seis episodios de amigdalitis en un año o tener abcesos sospechosos detalla el profesor Sañudo. feros aún emplean. Dejamos de necesitarlo cuando empezamos a caminar erguidos. Hoy todavía nacen algunos niños con unas vértebras de más, en recuerdo de aquel pasado. Y los bebés recién nacidos sin ese vestigio suelen adoptar una postura característica en la cuna que les lleva a levantar más el coxis, como recordando la falta de vértebras que se prolongan en forma de cola Asociado a la pelvis, el coxis es un punto de anclaje de músculos y ligamentos que soportan el suelo pelviano y están vinculados a la micción. Órgano vomeronasal Detector de feromonas Una diminuta hendidura a cada lado del tabique nasal es lo que nos queda de nuestra antigua habilidad para detectar feromonas, vinculadas en la atracción sexual. Coxis La cola perdida Estas vértebras fusionadas son todo lo que nos queda del rabo que la mayoría de los mamí- Los terceros molares dejaron de ser útiles para la especie humana hace más de un millón de años, cuenta José María Bermúdez de Castro, codirector del yacimiento de Atapuerca. Hace 1,8 millones de años se encontraron en el yacimeinto de Dmanisi (Georgia) individuos con las muelas de juicio de un tamaño reducido y en Lantian (China) se han hallado mandíbulas de un millón de años sin ellas Este paleóntologo, experto en desarrollo dental, está convencido de que si no hubiera odontólogos las muelas del juicio habrían terminado por esfumarse. Lo dañino, lo que estorba termina por desaparecer. En la evolución, lo que cuenta son los descendientes que puedas tener, los hijos que puedan transmitir sus genes a las siguientes generaciones. Una infección en la muela del juicio, sin tratamiento, puede significar la muerte y la imposibilidad de tener hijos Hoy sólo el 5 de la población cuenta con un juego sano de estos terceros molares. Apenas tienen espacio en la mandíbula y cuando salen suelen dar problemas. En su lugar son la primera y la segunda muela las que soportan hoy la fuerza de la masticación. La mandíbula es ahora más pequeña y nuestra masa cerebral mayor. Muelas del juicio Compañía inútil Apéndice Una ayuda para la digestión Durante décadas este estrecho tubo muscular unido al intestino grueso se encasilló en el gru- Una mandíbula de 1,8 millones de años del yacimiento de Dmanisi, en Georgia Si hubiera que elegir un dedo clave para nuestro apoyo, ese es el primero. Después, la importancia del resto de los dedos tiende a regresar, hasta llegar al último. El resto de las falan- El dedo pequeño del pie Mejor apoyo plantar