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92 MIL RITMOS www. abc. es espectaculos SÁBADO 21- -6- -2008 ABC Durante esta semana algunas tiendas han venido aligerado la factura de los melómanos con la eliminación de ese siempre molesto 16 por ciento de IVA La habitación roja protagonizará hoy, en Valencia, uno de las citas del Día de la Música EFE Con la música a todas partes El Día de la Música se expande por Madrid, Barcelona, Valencia y Santiago de Compostela con actuaciones de Enrique Morente y Lagartija Nick, Nacho Vegas, Antònia Font y La Habitación Roja POR DAVID MORÁN BARCELONA. No tiene tanta solera como el Día del Libro ni es tan entrañable como el Día de la Madre, pero nadie duda que la música merece como mínimo 24 horas de atención más o menos institucional y oficial. Quizá no sea esta época del año, especialmente generosa en cuanto a conciertos y con festivales emergiendo en los rincones más indómitos de la península, la más apropiada para echarse a la calle y reivindicar la música como bien cultural y no como ocioso objeto de consumo, pero es lo que hay: 21 de junio, Día de la Música. Sólo por ver cómo durante esta semana algunas tiendas han venido aligerando la factura de los melómanos eliminando ese siempre molesto 16 por ciento de IVA ya merece la pena, aunque hay más. Mucho más. De hecho, pocas son las ciudades en las que uno podrá salir a la calle sin toparse con un escenario, un artista rasgando una guitarra y un rosario de conciertos de acceso gratuito. En Madrid, el plato fuerte de la jornada será la representación en La Riviera de Omega piedra angular de la fusión de flamenco y rock que el cantaor Enrique Morente y los granadinos Lagartija Nick han tenido a bien recuperar doce años después de su edición. Será el único concierto de pago de una jornada que arrancará en la Explanada del Puente del Rey con un variopinto menú en el que destaca la canción de autor intimista de Aaron Thomas, la sampledelia febril y tropical de El Guincho, el rock americanizado de The Sunday Drivers, el renacimiento electrónico y pelín hortera de The Pinker Tones y el folk a pan y cuchillo de la encantadora Russian Red. Bajo el lema Todos somos música y al amparo de la Fundación Autor, el Día de la Música se extiende también a Santiago de Compostela, ciudad en la que Ivan Ferreiro, Quique González y Deluxe compartirán el escenario del Multiusos Fontes de Sar. En el Heineken Greenspace de Valencia, la programación adopta una perspectiva más temática para anudar música y literatura con un acto en el que La Habitación Roja se disfrazarán de Joy Division para reinterpretar Unkwon Pleasures mientras que la editorial Metropolitan aprovechará para presentar Touching From Distance. La vida de Ian Curtis y Joy Division biografía del malogrado músico británico firmada por su viuda, Deborah Curtis. El asturiano Nacho Vegas se sumará a la fiesta para encabezar una serie de showcases acústicos, mientras que el broche final lo pondrán los mallorquines Antònia Font, quienes presentarán las travesuras orquestales de Coser i cantar acompañados por The New Royal Philharmonic 4 Quesos Orchestra. En Barcelona, la programación adopta un marcado acento local para reunir en la Plaza de la Odisea del Maremagnum a media decena de bandas de perfil más o menos alternativo. Así, antes de que Getrudis descarguen su revisión de la rumba, La Casa Azul airearán su pasión por el pop sintetizado y festivo; Facto Delafé y Las Flores Azules reincidirán en su mezcla de hip hop y pop; y Manos de Topo seguirá exprimiendo su condición de banda revelación de la temporada. El Sónar hierve con El Guincho D. M. BARCELONA. Colas interminables, aglomeraciones frente a los escenarios, un calor de justicia cociendo en su jugo al público asardinado en el Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona... El Sónar se reenganchó ayer a la locomotora del éxito reeditando viejas imágenes y superando con creces el arranque algo tibio que se vivió el jueves. A media tarde, sólo 300 entradas aguardaban comprador en las taquillas del festival y a las baldosas del Hall sólo les faltaba cotizar en bolsa durante la actuación de la norteamericana Tender Forever. A esto debía referirse la organización del festiva cuando hablaba de factor femenino: una mujer multiplicándose por diez para disparar bases de embelesador pop electrónico, cantar, manejar los teclados y encadenar comentarios de alto voltaje político. Antes, El Guincho ya se había encargado de poner patas arriba el Village con una actuación casi de emergencia- -el canario tuvo que cubrir la baja de Konono N 1- -resuelta con impecable espíritu festivo. Acompañado por Ryan McPhun (The Ruby Suns) el autor de Alegranza despachó tropicalismo del bueno y electrónica eufórica con una actuación que enderezó el guión de una jornada en la que Quiet Village examinó las costuras del dub y Daedelus se olvidó durante un rato de la IDM para pisar a fondo el acelerador del techno más trotón. En el recinto ferial de Gran Via 2, el Sónar de Noche arrancó el jueves a medio gas, con cerca de 3.500 personas esperando a una Allison Goldfrapp que si algo hizo bien fue escenificar las constantes mutaciones que ha sufrido su discografía. La británica apareció enfundada en una túnica rosa y arropada por unos músicos que, armados con arpas, violines y flautas y disfrazados también de comuna hippie con sobredosis de misticismo pastoral, trataron de anudar el enigmático folk de Felt Mountain y Seventh Tree al petardeo electro de Black Cherry y Supernature ejemplares discográficos que, como el agua, el aceite y los polos opuestos, no hacen más que repelerse. Sonó bien a ratos, pero con tanta voltereta no había manera humana de encontrar estabilidad en un concierto que, después de una hora raspada, pedía a gritos un manual de orientación. Tampoco lo tuvo fácil Leila, quien trató de hacerse oír con sus delicadas y cristalinas reinterpretaciones del soul y las canciones de cuna sintetizadas. Cerebral y exquisita a la británica de origen iraní le costó conectar- -sólo Space, love rompió ligeramente tan gélida exhibición de electrónica de autor (a) aunque acabó imponiendo su personal sello.