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ABC SÁBADO 21 s 6 s 2008 OPINIÓN 11 LA CENA DE LOS CAVIA EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA PUÑALADAS DE PÍCARO ALENCIA es el señorío feudal del PP; en Madrid, dondela derechaarrasa en las elecciones, tiene que compartir el poder con el Gobierno. Pero la Comunidad Valenciana es un bastión incólume, en el que el zaplanismo sentó las bases de una mayoría sociológica que ha resistido y hasta aumentado después que Camps tomase el relevo y ejecutara el mandato freudianodeliquidar al padre. A ese escenario casi mitocondrial, iluminado por la luz cegadora del Mediterráneo, ha acudido Mariano Rajoy para investirse como sucesor de sí mismo, tras escapar de una IGNACIO crucifixión cantada que ha CAMACHO fracasado por ausencia de verdugos. Los carpinteros que iban a construirle la cruz han acabado ensamblando a regañadientes la rutilante tribuna, blanca y azul, sobre la que el domingo lucirá la túnica de candidato. Después de un largo pulso de conspiraciones desalón en las quelos conjurados titubeaban a la hora de empuñar la daga, Rajoy se ha presentado en Valencia con una nueva guardia de pretorianos jóvenes y bellas vestales que sí parecen adornadas de un cierto instinto asesino. Está tan seguro de su recién hallado liderazgo queseha permitido ponersechulo, y ha mandado a Aznar a intervenir a deshoras como un vulgar telonero. El expresidente hablará al congreso el sábado para no restar protagonismo a la triunfal proclamación mariana. Consciente de que le han recortado la melena, a su llegada escenificó ayer una glacial distancia con su sucesor, lo que desató el morbo de los pasillos; cautivo y desarmado el ejército de la disidencia, a esta reunión sólo le queda una cierta gestualidad como aliciente de carnaza mediática. La jornada de tarde sirvió para que Ángel Acebes se despidiese de la secretaría general, en un discursocargado de matices emotivos. El aplausómetro funcionó a todo trapo cuando mencionó a la ausente María San Gil, pero la lealtad del secretario saliente quedó manifiesta apruebade recelos en la cálida bienvenida que dedicó a su flamante sustituta, Dolores de Cospedal, convertida en eje demiradas, objeto de expectación y receptora de halagos masivos, no pocos de ellos tan sonrojantes como insinceros. Los partidos son máquinas de poder, sectas cerradas y estancas en las que los militantes se orientan como girasoles ala luz delquetiene la sartén por el mango. El cónclave pepero ha llenado los hoteles de Valencia en un fin de semana de sol en que muchos vecinos se han escapado a la playa. La luz pastosa del Levante, clara, seca y cálida, recorta los perfiles de los congresistas con una nitidez que disipa las sombras de complots y reduce la disconformidad a murmullos de café. Al final, después de tres meses de maniobras cainitas, tramas de reservado y enredos a medio cuajar, las cuchilladas mortales que se presentían en las vísperas se han quedado en tristes puñaladitas de pícaro. En las hogueras de San Juan no va a arder el muñeco roto del marianismo, aunque es probable que en ellas se entrevean las siluetas de algunos demonios quesigan esperando su oportunidad bajo el jolgorio de las unanimidades. C ral es chispeante y donosa, como suelen serlo las mujeres OMO no estoy motorizado, me aprovecho de Luis chicas, de quienes el Arcipreste nos dejó dicho que son meAlberto de Cuenca y le pido que me lleve en su cojores en la prueba que en la salutación (el Arcipreste las che a la cena de los Cavia. El año pasado Luis Alprobaba, yo me conformo con saludarlas) Rosa Díez lleberto y yo intentamos dar la campanada, llevando corbaga marcándose un peinado turbo que me deja epaté; siemta con el esmoquin, en lugar de la consabida pajarita; pepre me he preguntado cómo una mujer tan escuchimizaro en lugar de la campanada dimos el cante, así que este da guarda dentro de sí una humanidad tan grande y bulliaño hemos vuelto a la ortodoxia indumentaria, para que ciosa, tan rebosante de luz y de brío. Mar Utrera es delicano nos corran a gorrazos. Por caprichos del azar, nos han da y recóndita, con un alma prerrafaelita que me adjudicado la misma mesa, que se halla bajo la adconmueve y una voz que tiene un fondo de ronquevocación del añorado maestro Jaime Campmany. ra, como la de Marlene Dietrich; a mí me parece Con su viuda Conchita me fumo antes de la cena la mujer más misteriosa del mundo, misteriosa y un pitillo en el patio andaluz de ABC. Conchita es sublime como el romance del Conde Arnaldos, y una mujer hospitalaria y de una generosidad anhay que mirarla mucho para llegar a descifrar cestral, huertana, hermoseada por los años. A su ese misterio. Gallardón la mira rendidamente, conversación asoma muy pudorosamente el mal pero como tiene cejas como toldos casi no se le node la ausencia; porque Conchita amaba a Jaime ta; o sólo lo notamos los muy observadores. de un modo insomne y abnegado, y su amor es JUAN MANUEL Vuelvo al patio andaluz a fumarme otro piticonstante más allá de la muerte, como sin duda lo DE PRADA llo y converso con Valenti Puig, abacial y paradóes también el de su marido, que desde ultratumba jico como Chesterton, a quien le digo que yo soy mucho le recitará en un susurro el soneto amatorio de Quevedo. más drástico que él; pero, entre el barullo de conversacioPorque el amor más verdadero es siempre metafísico. nes, Puig cree oír que soy mucho más lascivo, malentendiEn la cena evocamos, junto a Javier Gómez de Liaño, do que me apresuro a aclarar, subrayando que soy más la figura de aquel galeote de la pluma, siempre amarrado casto que el casto José. Confiando en mi palabra, Mónica a la columna de su dicha y su tormento; también la de CeFernández- Aceytuno me invita a pasar unos días en su la, tonante y tierno, iracundo y jovial, como un torbellino casa gallega, próxima a la fraga de Cecebre que inmortade palabras nunca domesticadas. Algo de su magisterio lizara el grandioso Wenceslao Fernández Flórez, en comindócil se ha reencarnado en el ganador del Cavia de este pañía de Jesús García Calero, Nacho García Garzón e Ireaño, Raúl del Pozo, que lee un discurso entreverado de ne Lozano, donde inevitablemente tendríamos que comerudición histórica y gracia gitana, una elegía caliente y partir cama en mogollón, porque Mónica sólo tiene un prieta de sangre en honor de la escritura. A la cena de los cuarto de invitados. Irene Lozano no se acaba de creer Cavia han acudido muchos próceres de la patria, entre que yo sea un intachable caballero; y, para desengañarla, otros Bono, que tiene una mirada un poco abencerraje, la invito a tomar unas copas en Gabana, donde hablamos entre monástica y voluptuosa, y Aznar, que me sigue flide lo divino y lo profano hasta quedarnos sin voz o sin papando con su melena sansonita en la que no se vislumbra labras. Cuando salimos de la discoteca, los pájaros incenni una sola cana (todas se le han agolpado en el bigote) dian los árboles con su tumulto cándido y recién amaneciTambién Rajoy, que durante el cóctel previo a la cena se do. De regreso a casa, camino por la Gran Vía con mi esmantuvo apostado junto a la puerta, con la espalda pegamoquin más pincho que George Clooney en un anuncio da a la pared, como quien ha escarmentado de todas las de Martini. Más pincho y, desde luego, muchísimo más puñaladas traperas. Pero, más que los próceres, me intecasto. resan las próceras, sobre todo Soraya Sáenz de Santamawww. juanmanueldeprada. com ría, que en la tele da un poco empollona, pero que al natu- V