Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
86 VIERNES deESTRENO Joyas del cine VIERNES 20 s 6 s 2008 ABC Mariposas pinchadas con un poste Consiga gratis el próximo domingo, con ABC, tres nuevas películas de la colección Joyas del Cine: Eternamente tuya El arca de oro y La pequeña princesa LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA Definir el humor- -decía Enrique Jardiel Poncela- -es como pretender pinchar una mariposa con el poste de un telégrafo Qué razón no tendría cuando ningún entomólogo, ni empleado de telégrafos, elevó queja. Para comedia hay una definición concreta, exacta y lujosa: Una obra dramática, teatral o cinematográfica, en cuya acción predominan los aspectos placenteros, festivos o humorísticos y cuyo desenlace suele ser feliz (Diccionario de la RAE) De comedia va la cosa. También de humor y, por supuesto, de amor, esa forma sutil de romperse la caja a llorar. Para empezar, Eternamente tuya la película que definitivamente dirigió los pasos del británico David Niven (1910- 1983) hacia el camino del humorismo, con su personalísimo sello de convincente caballero galante (tanto da si héroe o villano) gastador de flema, frente despejada, mirada afectada por un leve estrabismo y un bigotito fino por el que suspiraron no pocas damas. Frente a él la por entonces superestrella femenina Loretta Young, una actriz de singular belleza nebulosa e incuestionable talento. A los mandos, Tay Garnett, inolvidable realizador en trabajos como El cartero siempre llama dos veces (1946) o la adaptación al cine de la obra de Mark Twain Un yanqui en la corte del Rey Arturo (1949) Niven es Tony, de nombre artístico El Gran Arturo un ilusionista mujeriego y embaucador capaz de desvelar los secretos más profundos que guarda la mente (en especial la mente que se eleva sobre tacones de aguja) y que, tras un flechazo se casa con Anita (Young) El sueño de ella es retirarse al campo pero él, tras una juerga loca con reto- machote incluido se verá en la obligación de saltar desde un avión, esposado de muñecas, para aterrizar libre de ataduras en plan Houdini. El problema es que lo consigue y, a partir de ahí, le llueven las ofertas. De segundo, un plato fuerte con James Stewart y Paulette Goddard como protagonistas de una deliciosa comedia musical, El arca de oro dirigida por George Marshall. Stewart es Jimmy Haskel, dueño de una tienda de instrumentos musicales acuciado por las deudas, que recibe una oferta de su tío, tan rácano como rico empresario de la alimentación, para que trabaje con él en su negocio. El problema es que uno ama la música y el otro, sencillamente, la odia. Para colmo, frente a la fábrica, en la azotea de una especie de casa comunal de artistas auspiciados por la familia McCorkin, a la que pertenece la bella Molly (Goddard) una banda se afana en hacerle la vida imposible al viejo gruñón. Jimmy debe ocultar su identidad para no ser descubierto por sus amigos de pentagrama y, claro, por Molly. Imaginen el motivo. La madeja se va enredando de forma que el tío termina, desquiciado por obra y gracia de su sobrino, en Canadá. Para terminar, La pequeña princesa protagonizada por Shirley Temple, la adorable niñita que salvó a la Fox del descalabro convirtiéndose en la estrella del momento que más ingresos generó en la industria cinematográfica y a la productora en una empresa tan solvente como que pronto empezó a nadar en papelitos verdes. La película está ambientada en la Inglaterra victoriana y la Temple (once años tenía entonces) hace de hija (huérfana de madre) de un acomodado capitán del Ejército que tiene que trasladarse al Transvaal (Suráfrica) para luchar en la Guerra de los Bóers. Ingresa en un internado en el que la apodan princesita Pero llegan malas noticias: el padre es dado por muerto y ella es obligada a trabajar en el servicio de la institución. ¿Final feliz? Pasen y vean.