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ABC VIERNES 20- -6- -2008 81 Samantha (Kim Cattrall) cómo hacerse respetar a los cincuenta Kim Cattrall, la actriz anglo- canadiense que interpreta a Samantha Jones, es más atractiva fuera que dentro de la pantalla. Fuera es menos soez cuando habla de sexo- -lo que no significa menos directa: escribió un libro sobre el orgasmo femenino a cuatro manos con su tercer marido- pero más divertida. Lleva con orgullo la bandera de ser la reina madre de Sexo en Nueva York la cincuentona entre las cuarentonas. Por supuesto, quién pillara sus cincuenta. Habla con humanidad del coraje de Samantha cuando en la película finiquita la única relación monógama que se le ha conocido, que la estabiliza pero no la convence. Se queda sola sin temerle a la edad, todo un cántico a la autoestima femenina. Cattrall la tiene bien puesta. De hecho, se afirma que ha transcurrido tanto tiempo entre la extinción de la serie y el rodaje de la película- -cuatro años- -porque ella se negaba a firmar por menos dinero del que pensaba que le corresponde. Carrie puede ser la productora ejecutiva, pero sin Samantha no hay sexo en Nueva York. Miranda (Cynthia Nixon) mujer diez al cuadrado Cynthia Nixon, Miranda Hobbes en la ficción, es la única de las cuatro que en plena promoción de Sexo en Nueva York puede salir a la calle sin que las hordas enloquecidas la destrocen. Es la única cuyo look está lo suficientemente modificado- -en la vida real no es pelirroja sino rubia- -como para no ser reconocida en el acto. Por lo demás, se parece mucho a su personaje: es seria, organizada, inteligente. Quizás un poco menos tajante que Miranda y hasta menos elitista. Defiende con ternura la opción de la mujer con mucho éxito profesional casada con un hombre que tiene poco, una figura femenina novedosa, cuyos retos le parecen aún poco estudiados. Ella no es manca en la exploración de retos femeninos. Ahí es nada haber iniciado una relación homosexual en plena efervescencia de la serie- -cuando ya era madre divorciada de dos hijos- reconocer públicamente que eso era así, mantener cierta privacidad y conseguir que su personaje no se viera afectado. El pasado abril, reveló que se ha pasado los dos últimos años combatiendo con éxito un cáncer de mama. Hoy es una activista de primera fila para la prevención de la enfermedad. Charlotte (Kristin Davis) la dulce salvaje Esta preciosa muñequita morena en un mundo de rubias presume de que jamás se oxigenaría el pelo, algo que quizás tenga que ver con el detalle de que es la única de las cuatro que nunca ha sido nominada para un premio Emmy. ¿O quizás es que el personaje de la dulce y bien casada Charlotte York tiene menos gancho que otros? Con sus ojazos de Blancanieves- -este era el personaje del primer casting al que se presentó en su vida- Kristin Davis disimula, que no esconde, su lado salvaje. Todos los cosmopolitan que ABC durante todos estos años ha acercado a sus labios eran de palo, porque ella no bebe. Ni una gota. ¿Para qué arriesgarme? dice con lógica aplastante, teniendo en cuenta que de muy joven pasó por el infierno del alcoholismo. Todavía echo el alcohol de menos confiesa. Por eso no se concede a sí misma ni la más leve oportunidad de recaer. Dice que está contenta de haber superado aquello sin perder la simpatía por la debilidad ajena. Por ejemplo, está orgullosa de que sea su personaje el elegido en la película para consolar a Miranda cuando esta se acusa amargamente de haberle hecho a míster Big un comentario fatal para Carrie.