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36 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en EE. UU. VIERNES 20 s 6 s 2008 ABC Rafael L. Bardají ¿BYE BYE A BUSH? ush se marchó de Europa sin que Rodríguez Zapatero pudiera despedirse de él. Es posible que el presidente español diga que no le importa y hasta es posible que crea que con Bush fuera de la Casa Blanca el bushismo se ha acabado y que le irá mejor con el nuevo presidente americano. Pero puede que se esté equivocando otra vez. Una cosa es lograr una foto y otra muy distinta dar contenido real a una relación. Y hay algo que los españoles y europeos deberíamos saber para no llamarnos a engaño: sea quien sea el próximo inquilino de la Casa Blanca, lo que América espera de nosotros son resultados, no buenas palabras. Para los americanos del 2009 las intenciones cuentan, sin duda, pero pondrán el énfasis en lo que de verdad se haga y lo que se consiga. Efectos, no esfuerzos será su eslogan. Si gana Barack Obama, nos llegará enseguida la necesidad de solucionar Afganistán solidariamente. Esto es, contribuir con más tropas y eliminar las prevenciones para su uso. O sea, lo contrario de lo que el gobierno español y muchos aliados están defendiendo hoy. Obama dice que Afganistán es la buena guerra y espera que entre todos la lleguemos a ganar. La clave aquí es todos. Si gana John McCain el listón será todavía más alto, ya que no distingue entre buenas y malas guerras. Y si los europeos y españoles no le responden adecuadamente, de seguro que no le importará americanizar Afganistán de nuevo, por ejemplo. Sólo que de ser así, habrá perdido toda la confianza en nosotros y eso del multilateralismo eficaz pasará a los anales de la historia. El presidente George W. Bush, contra todo pronóstico para sorpresa de muchos, comenzó su primera gira europea en 2001 por España. Ahora a nadie le ha sorprendido que excluyera a España en su gira de despedida. A Rodríguez Zapatero puede que no le importe, pero a sus homólogos europeos sí y todos han competido en cordialidad. Bush se va, pero hasta enero sigue siendo el presidente de los Estados Unidos. Una pena que por culpa del actual gobierno se haya olvidado de España. B AP La nueva imagen televisiva de la primera dama Michelle WASHINGTON. Invitada a The View un programa para amas de casa de la emisora estadounidense ABC, Michelle Obama, esposa del candidato demócrata Barack Obama, defendió su imagen ante el electorado femenino blanco y rechazó las recientes acusaciones sobre su falta de patriotismo. En ninguna otra parte fuera de EE. UU. mi historia hubiese sido posible señaló. En la imagen, Michelle, tercera por la izquierda, en su intervención. Obama renuncia a fondos públicos en su campaña pese a haberlos defendido Su equipo rechaza que esta apuesta equivalga a depender de los lobbies más siniestros s El candidato busca un horizonte de 500 millones de dólares ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. Barack Obama ha renunciado a pagarse la carrera presidencial con fondos públicos. Eso le priva de 85 millones de dólares (casi 55 millones de euros) pero en cambio le deja las manos libres para gastar todo lo que quiera. El único límite está en la propia capacidad de recaudar. Obama tiene una política recaudatoria brillante desde el principio. Empezó pidiendo poco dinero a mucha gente. Hubo una miríada de donaciones de hasta doscientos o veinte dólares, algo que tenía la doble virtud de dar una imagen de genuino apoyo popular- -como de Robin Hood pasando la boina- -y de dejar abiertas las compuertas del futuro. Como sólo un 1,5 por ciento de los donantes de Obama han agotado el máximo legal de donación, siempre se les puede volver a ordeñar más adelante. Por supuesto Obama no iba a hacer saltar la banca con los ahorrillos de un ama de casa de Illinois. Pero su sistema de deje una paga y señal primero, y retrátese después le permitió sembrar una red de donaciones que se ha ido haciendo mucho más tupida y entusiasta a medida que sus perspectivas de ser presidente han aumentado. Es mucho más gratificante poner dinero en la campaña de Obama ahora que hace un mes. En la última ocasión en que se revisaron oficialmente los marcadores recaudatorios, el pasado 30 de abril, resultó que Obama llevaba recogidos un total de 266 millones de dólares (171 millones de euros) de los cuales 6,45 millones de euros eran específicamente para la campaña de otoño. Su oponente John McCain sólo llevaba recaudados a esas alturas 110 millones de dólares (71 millones de euros) Nadie duda de que Obama puede sacar mucho más dinero que McCain, un candidato al que muchos poderes fácticos conservadores miran aún con reluctancia. El carácter histórico e imperioso de la candidatura de Obama- -tiene que vencer o ganar- -justificaría el todo vale a la hora de olvidarse de su virtuosa promesa de no aceptar dinero de lobbistas para llegar a presidente. El joven senador que emocionó a la nación con su promesa de llegar a Washington y cambiarlo todo- -lo mismo que prometían los Clinton en 1992, antes de llegar y descubrir lo titánico del empeño- -ya lleva unas cuantas renuncias. Primero tuvo que desprenderse de su sacerdote de cabecera. Después de su asesor áulico para elegir vicepresidente. Ahora se desdice de su robusta y romántica defensa del sistema de financiación pública de la actividad electoral, algo que se instauró con toda la intención después del escándalo Watergate. A McCain le faltó tiempo para echar vinagre en la herida. Obama es un político como los demás constató. El equipo de Obama rechaza que renunciar a los fondos públicos equivalga automáticamente a echarse en brazos de los lobbies más siniestros. El reto es tener la habilidad de distinguir las manzanas sanas de las podridas. Los buenos donantes de los malos. Sobre el pasado financiero de Obama planea una sombra parecida a la del caso Whitewater para los Clinton. Existe un vínculo poco claro entre la operación de compra de la residencia familiar de los Obama y las operaciones de Tony Rezko, un especulador de Chicago actualmente bajo la lupa judicial. Obama intentó cortar por lo sano donando a caridad todas las aportaciones de Rezko a su campaña, pero queda la duda. En general los que rodean al candidato son optimistas sobre las posibilidades de llenar las arcas electorales sin dar pasos en falso. Uno de sus asesores, Joe Trippi, se ha fijado un horizonte de 500 millones de dólares (322 millones de euros) Además se espera un providencial espaldarazo de Hillary Rodham Clinton, quien el próximo día 26 volverá a comparecer públicamente junto a Obama, y que ya ha empezado a pedir que sus propios donantes extiendan cheques para él. Primera vez desde 1976