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16 ESPAÑA ANTE EL CONGRESO DEL PP EL NUEVO EQUIPO DE RAJOY VIERNES 20 s 6 s 2008 ABC MARÍA DOLORES DE COSPEDAL César Alonso de los Ríos La valentía como estilo La presidenta del PP de Castilla- La Mancha (Madrid, 1965) asume otro reto en su meteórica carrera. Pero mantiene sólido el compromiso con su tierra MARIANO CALLEJA MADRID. María Dolores de Cospedal podría ser firme candidata a obtener el Premio al Político Revelación, si existiera. Cuando Esperanza Aguirre la fichó como consejera de Transportes e Infraestructuras para su Gobierno de la Comunidad de Madrid en diciembre de 2004, era una perfecta desconocida para la opinión pública y para buena parte del mundo político. Sustituía en el cargo nada menos que a Francisco Granados, ahora secretario general del PP de Madrid, que había dejado el listón muy alto. Era su primera prueba de fuego en la escena política. Antes había sido asesora de Javier Arenas, cuando era ministro de Trabajo, y luego estuvo a las órdenes de Manuel Pimentel, Jesús Posada y Ángel Acebes, en diferentes ministerios. La cartera de Infraestructuras es una de las más apropiadas para brillar en una región como la madrileña, donde el Metro no deja de crecer, y De Cospedal no dejó pasar la oportunidad. En seguida mostró sus virtudes políticas y una buena dosis de firmeza, valentía y arrojo, en todos los aspectos de su vida, que le situaron como una de las consejeras de Aguirre mejor valoradas. Como diría un castizo, demostró ser una mujer de armas tomar, y una política de principios que sabía tomar decisiones sin que le temblara el pulso. El trabajo y proyección de esta abogada del Estado, madrileña de nacimiento, pero de raíces castellano- manchegas (en concreto de El Bonillo, Albacete) no pasó desapercibido en la sede nacional del PP Ahí había al. guien que tomaba buena nota de sus movimientos. Apenas un año y medio año después de su entrada en el Gobierno de Aguirre, Mariano Rajoy le pidió que se presentara como candidata a las elecciones autonómicas de CastillaLa Mancha. Cospedal aceptó el reto de llevar al PP a la victoria en uno de los feudos del PSOE más sólidos. Una tarea nada fácil, más aún cuando los populares llevaban décadas con un desfile de candidatos y líderes regionales en Castilla- La Mancha, que fueron cambiando según coleccionaban derrotas electorales frente a José Bono. En junio de 2006 fue elegida presidenta regional del PP de IMPOSIBLE as útimas declaraciones de Mariano Rajoy sobre el Partido Popular y sobre sí mismo como político tienen una gran trascendencia. A mí no me han sorprendido. Son coherentes con lo que viene diciendo y haciendo. Según Rajoy lo que más importa de un político es su actitud no la ideología Se trata de una confesión de tal naturaleza y tan clara que es de agradecer: al definirse, nos ha ahorrado la posibilidad de equivocarnos. Este autorretrato, ¿es el de un imitador de Zapatero? A mi entender es una versión degradada de éste, ya que para el líder socialista el talante no es un elemento más valioso que el corpus ideológico sino un buen complemento. Desde luego, no considera que el talante sea incompatible con el radicalismo sino, en todo caso, un envoltorio positivo y amable. Por eso Zapatero no ha tenido nunca inconveniente en declararse laicista y rojo que es la versión más radical de la izquierda española en los tiempos del frentepopulismo y la guerra civil. A Rajoy le resulta odiosa la ideología, pero sobre todo cuando esta se encarna en doctrinarios Una verdadera peste. Doctrinarios liberales o democristianos. Lo mismo le da. ¡Que se vayan al partido liberal! dijo hace un par de meses. Pero lo que le humilla es ser de derechas. Le asusta su propia sombra y corre con la esperanza de perderla. Es una huida patética por imposible. Busca el centro con la esperanza de ponerse bajo el sol de mediodía y así no tener sombra. En el fondo le gustaría no ser nada políticamente. En estas declaraciones ha hecho una exaltación del centro como de una posición política liberada por definición de cualquier tipo de compromiso y, por tanto, de cualquier forma de contradicción topográfica con otras actitudes. Su grado de relativismo moral y su desprecio por los principios son tales que, sin saberlo, se niega a sí mismo la capacidad para representar el papel de líder. Lo vengo señalando desde hace tiempo. Rajoy es un líder imposible. ¿Cómo serlo si su realización debería pasar por la asunción de una ideología y de un obvio doctrinarismo? UN LÍDER L denta de la Comunidad de Madrid a sus consejeros. De Cospedal lo llevó a la práctica en su región. Ni era paracaidista, ni necesitaba ninguna inmersión, pues conocía su tierra como el que más. Pero desde el primer día se puso el mono de trabajo y se recorrió de arriba abajo su querida región castellano- manchega. El rechazo tajante al trasvase Tajo- Segura fue uno de los ejes de su programa. Y llegó su segunda prueba de fuego. En las elecciones autonómicas de mayo de 2007, el PP logró reducir la distancia con el PSOE de 11 diputados a sólo 5. En porcentaje de voto, los 21 puntos de ventaja que obtuvo Bono en 2003 quedaron reducidos a nueve. Un resultado que abría muchas esperanzas para el PP en el futuro inmediato. De Cospedal dejó claro desde el principio que su compromiso y sus aspiraciones políticas estaban en Castilla- La Mancha. Un aviso a navegantes por lo que pudiera suceder. En las últimas elecciones generales, el resultado fue positivo para el PP: 12 escaños para los populares, y 9 para el PSOE. Tras la derrota nacional de los populares en las urnas el 9 de marzo, De Cospedal tomó una de sus decisiones más difíciles. En una entrevista en ABC, anunció que apoyaría a Mariano Rajoy al frente del PP, aunque señaló que Esperanza Aguirre era una política de primera que tenía que estar en su equipo. Su lealtad siempre fue compatible con su firmeza. Éxitos electorales Rajoy toma nota ABC Castilla- La Mancha, tras dejar el puesto de consejera de Transportes en Madrid. Desde ese momento, De Cospedal se volcó en su región, aunque tuvo que luchar contra los elementos es decir contra lo que supone que una Comunidad llevara casi un cuarto de siglo gobernada por el mismo partido. La respuesta a su candidatura fue hacerle el vacío en los medios públicos autonómicos. De Cospedal, que siempre mantuvo una buena relación con Esperanza Aguirre, conocía muy bien el lema de su ex jefa: pico y pala repetía la presi- JAVIER ARENAS PODER E INFLUENCIA Su éxito electoral en Andalucía y su perfil centrista y dialogante le han aupado de nuevo a la dirección del PP, después de haber sido secretario general POR PALOMA CERVILLA MADRID. Dejó de ser El Niño como le llamaban en Andalucía, hace muchos años, pero nunca ha dejado de vivir una eterna juventud en el PP. Su elección para formar parte de la nueva dirección de esta formación política es el reflejo más fiel de cómo se puede ser un político siempre actual y en la brecha. Ahora, además, reúne mucho poder interno. Parecía que su segunda etapa al frente del PP en Andalucía, a la que retornó después de que el PP perdiera las elecciones de 2004, era un destierro previo a su jubilación, toda vez que su presencia en la política nacional estaba amortizada. Después de ser ministro de Trabajo, de la Presidencia, vicepresidente primero del Gobierno y secretario general del PP, y de no estar precisamente alineado con la opción de Mariano Rajoy como sucesor, Arenas ya no contaba para formar parte del nuevo PP. Pero su regreso a Andalucía ha sido triunfal. Se ha empleado a fondo en una de las Comunidades Autónomas que más se resiste al PP, se ha recorrido cientos de pueblos y ha sido capaz de remontar el vuelo y de R. RUZ subir diez escaños en el Parlamento andaluz en las últimas elecciones autonómicas. Un éxito espectacular, porque se ha colocado a dos escaños de romper la mayoría absoluta del PSOE de Manuel Chaves. Hoy es una alternativa real para llevar al centro reformista a sus mayores cotas de popularidad en Andalucía y romper la resignación que siempre ha caracterizado a sus dirigentes. Respaldado por este éxito y llevado por un olfato político que casi nunca le ha fallado, se ha situado junto a Mariano Rajoy en los momentos más duros de la crisis. Se ha convertido en un puntal fundamental para intentar calmar a los críticos, los democratacristianos, a los que él entiende mejor que nadie; de hecho, siempre formó parte de esta corriente ideológica. En Génova, sede del PP en Madrid, afirman sin ningún resquemor que Arenas hoy manda mucho y a él también le atribuyen la presencia de Ana Mato en una de las vicesecretarias. Su eterna sonrisa, su simpatía arrolladora y su perfil centrista y dialogante, han sido sus mejores armas para volver a la cúpula del poder en el Partido Popular. Él representa, mejor que nadie, los valores de este nuevo PP con el que Mariano Rajoy quiere poner rumbo a una victoria electoral en las próximas elecciones.