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104 GENTE www. abc. es gente JUEVES 19- -6- -2008 ABC Muere Cyd Charisse, la Cara B Cyd Charisse, la otra pareja de baile de Fred Astaire, estrella del musical, mujer de bandera, las piernas del viejo Hollywood, falleció anteayer en Los Angeles a los 87 años POR E. RODRÍGUEZ MARCHANTE BARCELONA. No nos enteramos del verdadero nombre de las estrellas de Hollywood hasta el día de su necrológica. Cyd Charisse era, en realidad, Tula Ellice Flinkea, que dicho al pronto quita las ganas de bailar. Los argumentos artísticos de Cyd Charisse fueron, en un principio, clásicos (incluso formó parte del ballet ruso de Sergei Diaghilev) aunque enseguida se tornaron muy modernos gracias a las dos piernas que sustentaban su danza. Las piernas de Cyd Charisse sólo encontraron cotejo con las de Marlene Dietrich y con ellas- -piernas y danza- -consiguió situarse en ese lugar tan difícil de mirar y admirar que es justo al lado de Fred Astaire o de Gene Kelly en una pista de baile. Sus pasos por el cine siempre fueron rítmicos, y en su filmografía tiene una pequeña pero sustanciosa colección de obras de arte del musical. Su nombre, o sea, el de Cyd Charisse, está en algunos de los mejores musicales de la historia. Su gran década fue la de los cincuenta, cuando trabajó en la Metro Goldwyn Mayer, al son del rugido del león. Allí elaboró pronto y demostró varias teorías sobre el musical, como ésa que proclama que más vale un buen número que una mala letra. Su historial está lleno de películas, sí, pero especialmente de números, como el breve de Cantando bajo la lluvia Broadway melody o los de Melodías de Boradway Como llegó una década después de la época dorada del musical, Cyd Charisse tuvo que pisar donde otros, pero sobre todo otras, lo habían hecho, y bordar ese difícil ejercicio de la secuela: por ejemplo en películas como Siempre hace buen tiem- En la foto pequeña, Cyd junto al actor Gene Kelly. En 1957 (imagen grande) protagonizó junto a Fred Astaire Medias de seda po de Stanley Donen y Gene Kelly, donde se retomaba el espíritu alegre y jovial de Un día en Nueva York o como en esa otra titulada La bella de Moscú de Rouben Mamoulian, en la que se jugaba con esa vieja y divertida idea de la mujer Ninotchka la rí- AFP AP Se mueve con tal elegancia que no se repara en que aquello ya lo hizo casi veinte años atrás Greta Garbo La actriz fue durante demasiado tiempo sólo la Cara B de Fred Astaire, a falta de Ginger Rogers gida, fría e imperturbable soviética que tiene una misión: convertir a Fred Astaire... ante la mirada de ojos gordos de un irrepetible Peter Lorre en el papel del que no baila. Ella, Cyd Charisse, se mueve con tal elegancia que ni siquiera repara uno en que aquello ya lo hizo