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92 DEPORTES Eurocopa 2008 España- Italia JUEVES 19 s 6 s 2008 ABC Italia ganó siempre PERO ELLOS TIENEN AL PAPA Que nos haya tocado Italia en el cruce de cuartos es la peor noticia posible. No ya con bronca porque la cita nos traiga recuerdos ominosos, sino porque Italia siempre gana En los amistosos, España ha cedido 7 empates y 4 derrotas en 18 encuentros D. A. MADRID. España e Italia se enfrentaron por primera vez en los Juegos Olímpicos de Amberes, en 1920. Por entonces el fútbol era amateur y todas las selecciones podían acudir a participar en los Juegos. La victoria española, con dos goles de Sesúmaga y con la expulsión de Ricardo Zamora en el minuto 80, no se ha vuelto a repetir en duelo de competición oficial. De los nueve partidos disputados, la selección española logró empatar tres- -uno en los Juegos de 1928, otro en el Mundial de 1934 y el último en la Eurocopa de 1980- -y perdió los otros cinco. En los Juegos Olímpicos se han enfrentado en cuatro ocasiones y en tres citas distintas. Aparte de la victoria de 1920, España perdió en los Juegos de 1924, en París, y empató en los de 1928, en Amsterdam, por lo que se tuvo que jugar un segundo encuentro de desempate en el que Italia arrasó con siete goles. En los Campeonatos del Mundo se han enfrentado tres veces en dos Mundiales diferentes. En 1934, con Musolini en el palco del estadio Comunale Giovani Berta de Florencia, España se adelantó en el marcador con un gol de Luis Regueiro, pero antes de que finalizase la primera parte, Ferrari logró el empate después de haberle quitado el balón de las manos a Zamora. Tuvo que jugarse, al día siguiente, un choque de desempate. El ambiente no fue nada propicio para España. Un gol de Meazza, a los once minutos, hizo que los azurri se ence- Juan Manuel de Prada Escritor Partidos entre España e Italia J G E P F C Juegos Olímpicos 4 1 1 2 4 9 Campeonatos del Mundo 3 0 1 2 2 4 Eurocopa 2 0 1 1 0 1 Amistosos 18 7 7 4 22 22 Totales 27 8 10 9 28 36 Mundiales broncos rraran en su área. El partido fue muy bronco y los jugadores italianos, con sus continuas patadas, dejaron con nueve al equipo español por las lesiones de Ventolrá y Campanal. El árbitro permitió esa dureza y España fue eliminada, para que Italia lograse ganar el Campeonato del Mundo. En el Mundial de Estados Unidos, en 1994, España no supo ganar a Italia. Con empate a un gol, Tasotti le partió la nariz a Luis Enrique ante la pasividad del árbitro. Un minuto más tarde Julio Salinas falló una ocasión clarísima con la portería vacía y en la siguiente jugada, a tres minutos del final, Roberto Baggio logró la victoria italiana. En la Eurocopa se han enfrentado dos veces. En 1980, en Italia, empate a cero con gol anulado a Satrústegui y remate al larguero de Juanito. Y en 1988, en Alemania, victoria italiana- -cuya selección jugó con seis defensas- Vialli, a siete minutos del final, supo materializar una de las dos únicas ocasiones de que dispuso Italia en la segunda parte. Porfiaban un español y un italiano sobre cuál de sus respectivas naciones era más católica. El español aducía que en España no hay pueblo, ni aldea, ni villorrio, donde la Virgen no tenga una advocación distintiva; a lo que el italiano, sin inmutarse, oponía: Pero nosotros tenemos al Papa El español añadía, en tromba, que española es la Compañía de Jesús, que españolas fueron la Contrarreforma y la evangelización del Nuevo Mundo, que español fue el impulso popular que acabaría logrando la definición dogmática de Inmaculada Concepción para María; a lo que el italiano, entre fanfarrón y desganado, retrucaba invariablemente: Pero nosotros tenemos al Papa Y el español, mohíno, acababa rilándose; pues, en efecto, no hay empresa católica de fuste que pueda acometerse sin autorización del Obispo de Roma. Lo mismo ocurriría si los españoles nos pusiéramos a disputar con los italianos quién juega mejor al fútbol: de nada sirve que tengamos al Guaje Villa y al Niño Torres y al parvulario entero; de nada vale que aleguemos que Di Stéfano, y el Real Madrid, y el sursum corda son españoles. Un italiano siempre podrá oponer: Pero nosotros tenemos cuatro Copas del Mundo Ante eso no nos queda otra sino achantar la mui. Que nos haya tocado Italia en el cruce de cuartos- -allá donde la tradición exige que la selección española se rile- -es la peor noticia posible. No ya Donadoni, seleccionador de Italia, tras derrotar a Francia porque la cita nos traiga recuerdos ominosos (Luis Enrique moqueando sangre, etcétera) sino porque Italia siempre gana. Es cierto que el fútbol empezó en Inglaterra, como el cristianismo empezó en Palestina; pero donde arraigó la religión nueva es en tierras del Lacio. En fútbol, Italia encarna la fe verdadera; Alemania, la herejía luterana; Brasil, el paganismo voluptuoso y carnavalero. ¿Y qué diantres encarna España? Pues según como le dé: a veces la dulce devoción popu- AP lar, a veces el áspero anticlericalismo, casi siempre el cilicio y la penitencia de los sufridos nazarenos. Aunque, ahora que nos han inoculado el morbo laicista, ya ni se sabe lo que encarnamos. Dicen los réprobos que Italia sólo sabe jugar al catenaccio, que es como decir que el Papa sólo sabe de fe y moral. Lo que ocurre es que Italia, cuando juega al catenaccio, es invencible, como el Papa es infalible cuando trata esas cuestiones. Pero, por lo demás, Italia pue- Italia, 0- España, 2 2- 9- 1920 (Juegos Olímpicos) Italia: Campelli; Bruna, De Vecchi, Parodi; Meneghetti, De Nardo; De Marchi, Baloncieri, Brezzi, E. Badini y Marucco. España: Zamora; Otero, Vallana, Artola; Sabino, Sancho; Sesúmaga, Moncho Gil, Pagaza, Pichichi y Silverio. Árbitro: Paul Putz (Bél. Goles: 0- 1, Sesúmaga: 43 m; 0- 2, Sesúmaga: 72 m. Incidencias: Zamora fue expulsado en el minuto 80. Estadio: Olímpico de Amberes. Italia, 1; España, 0 25- 5- 1924 (Juegos Olímpicos) Italia: De Pra; Rosetta, Caligaris, Barbieri; Burlando, Aliberti; Baloncieri, Conti, Della Valle, Magnozzi y Levratto. España: Zamora; Pasarín, Vallana, Gamborena; Larraza, Peña; Samitier, Chirri I, Goyenechea, Monjardín y Piera. Árbitro: Marcel Slawik (Fra. Gol: 1- 0. Vallana, en propia puerta: 78 m. Incidencias: Larraza fue expulsado en el minuto 55. Estadio: Colombes (París) Italia, 1; España, 1 1- 6- 1928 (Juegos Olímpicos) Italia: Combi; Rosetta, Caligaris, Pietroboni; Janni, Pitto; Baloncieri, Levratto, Rivolta, Rossetti y Schiavio. España: Jáuregui; Zaldúa, Quincoces, Amadeo; Antero, Legarreta; Luis Regueiro, Marculeta, Kuriki, Mariscal y Yermo. Árbitro: Domingo Lombardi (Uru. Goles: 0- 1, Zaldúa: 23 m. 1- 1, Baloncieri: 80 m. Estadio: Olímpico (Amsterdam) Italia, 7; España 1 4- 6- 1928 (JJ. OO. desempate) Italia: Combi; Rosetta, Caligaris; Bernardini; Janni, Pitto; Baloncieri, Magnozzi, Levratto, Rivolta y Schiavio. España: Jáuregui; Zaldúa, Quincoces, Amadeo; Bienzobas, Gamborena; Marculeta, Trino, Cholín, Robus y Yermo. Árbitro: Hans Boekmann (Hol. Goles: 1- 0, Magnozzi: 14; 2- 0, Schiavio: 18; 3- 0, Baloncieri: 25; 4- 0, Bernardini: 39; 4- 1, Yermo: 49; 5- 1, Rivolta: 71; 6- 1, Levratto: 74; 7- 1, Levratto: 82. Italia, 1; España, 1 31- 5- 1934 (Mundial) (Cuartos de final) Italia: Combi; Ferrari, Meazza, Monzeglio; Allemandi, Monti; Orsi, Pizziolo, Castellazzi, Guaita y Schiavio. España: Zamora; Ciriaco, Quincoces, Cilaurren; Fede, Luis Regueiro; Muguerza, Gorostiza, Iraragorri, Lafuente y Lángara. Árbitro: Luis Baert (Bél. Goles: 0- 1, Luis Regueiro: 30 m. 1- 1, Ferrari: 44 m. Estadio: Comunale Giovani Berta (Florencia)