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84 JUEVES deESCENA JUEVES 19 s 6 s 2008 ABC A telón abierto Rosa Novell Gurb, a escena La actriz y directora Rosa Novell lleva al Teatro Español (hasta el 29 de junio) su lectura dramatizada de la novela Sin noticias de Gurb del escritor Eduardo Mendoza. La actriz aseguró ayer que ésta es, por decirlo así, una función basada en el texto de Mendoza, publicado en el año 1990, en el que se narran, como si se tratase de un diario, las peripecias extravagantes de un extraterrestre en la Barcelona olímpica Lindsay Kemp Madama Butterfly en Málaga La producción de la ópera de Puccini dirigida por el exquisito director británico Lindsay Kemp llega al teatro Cervantes de Málaga, donde se representará mañana y el domingo. Angelo Cavallaro es el director musical de estas representaciones, que contarán con un reparto encabezado por Hiromi Omura (Butterfly) Guillermo Orozco (Pinkerton) y Manuel Lanza (Sharpless) Obra de Eric Assous Arturo Fernández se sube a La montaña rusa La montaña rusa es el título del nuevo proyecto teatral de Arturo Fernández. El montaje, sobre un texto original de Eric Assous, se estrenó en Oviedo el mes pasado y estará de gira durante el verano antes de llegar al teatro Marquina de Madrid a mediados de septiembre. Arturo Fernández, a quien acompaña Carmen del Valle, encarna a un empresario de éxito. La Butterfly de Kemp Y. CARDO CRÍTICA La importancia de llamarse Ernesto Autor: Oscar Wilde. Adaptación: Daniel Pérez y Eduardo Galán. Dirección: Gabriel Olivares. Escenografía: Anna Tusell. Vestuario: Vicente Soler. Iluminación: Alfonso Postigo. Intérpretes: Yolanda Ulloa, Patxi Freytez, Carmen Morales, Rebeca Valls y Fran Nortes. Lugar: Teatro Maravillas. Madrid La verdad de las mentiras JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Mientras asistía a los ensayos de La importancia de llamarse Ernesto Oscar Wilde vivía las turbulencias del proceso en el que el marqués de Quensberry, padre de su adorado Bosie (lord Alfred Douglas) probó que eran ciertas las acusaciones de sodomía que había vertido sobre el escritor, quien, a su vez, lo había demandado por difamación. Estrenada el 14 de febrero de 1895, la comedia- -cuyo título, como se sabe, alberga un divertido juego de palabras entre el nombre de Ernest y earnest (formal, serio) que se pierde inevitablemente en la traduccción- -se convirtió en uno de sus mayores éxitos y en el máximo exponente de su sabiduría teatral: un elegante artefacto cuajado de ironía e ingenio, muy hábilmente construido, y recorrrido por sutiles cargas de crítica a la hipocresía como hábito social y a la frivolidad de la clase aristocrática. Un estamento al que pertenecía quien, poco más de tres meses después, lograba que Wilde, incómodo para la sociedad victoriana, fuera condenado a dos años de trabajos forzados que aniquilarían al brillante autor aunque tendrían como amargos frutos sus estremecedores De profundis y Balada de la cárcel de Reading A punto de aparecer una edi- ción del teatro completo de Wilde a cargo de Mauro Armiño, que sin duda servirá para despejar algunos vicios e inercias de traducciones pretéritas, conviene subrayar que la adaptación de Daniel Pérez y Eduardo Galán es fundamentalmente eficaz desde el punto de vista escénico: el público ríe a mandíbula batiente con las peripecias de los personajes y la forma en que Wilde enreda la madeja de la trama y luego enlaza sus hilos de tal forma que las mentiras inventadas por los protagonistas para llevar una doble vida sin arriesgar sus respetables fachadas se conviertan en verdades. En el orden literario también hay que destacar que la adaptación pasa como una apisonadora sobre el texto, limando y modificando de aquí y allá, y dejando sólo los cinco personajes esenciales; por el camino se pierde, por ejemplo, el delicioso Lane, paradigmático modelo de los muchos mayordomos, británicos o no, que en la ficción han sido. ESCENA INTERNACIONAL s ROMA Un musical vanguardista para redescubrir a una mujer única La continua rivalidad entre José y Barrabás añade el hilo dramático de la obra María de Nazaret estrenada en el Vaticano JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. El primer musical sobre la mujer que ha inspirado más obras de arte desató el entusiasmo de siete mil espectadores en su estreno en la gran sala de audiencias del Vaticano. Era el triunfo de la visión femenina de Maria Pía Liotta, y del talento artístico de su hija, Alma Manera, actriz, cantante, bailarina y antigua concursante de Miss Italia. María de Nazaret, una historia que continúa encaja bien la música contemporánea, abundante en percusión, con las canciones sefardíes y la música oriental, al tiempo que mezcla el teatro clásico con el del siglo XXI. Pero todavía más interesante es su visión innovadora de María de Nazaret que redescubre con ojos de mujer al personaje histórico y humano, como en la danza de desposorios con José en una alegre fiesta familiar o las confidencias con su prima Isabel. La carga dramática viene del enfrentamiento entre José, un joven carpintero de Nazaret, con su vecino Barrabás, el herrero que trata de imponerse a una chiquilla en la plaza del pueblo. José corre al resca- Eficaz es un término que podría asimismo aplicarse al trabajo de dirección de Gabriel Olivares, que plantea el montaje en clave de farsa disparatada. En esa onda, los actores se ajustan a los estereotipos aristocráticos y logran momentos de gran comicidad. Yolanda Ulloa es una apropiada lady Backnell, impertinente, con salvocondcuto de impunidad y metijona; Carmen Morales da una nueva prueba de la variedad de sus registros como la enamorada Gwendolen, Rebeca Valls encarna a una descacharrante Cecilia al borde del paroxismo gestual, y Patxi Freytez y Fran Nortes, hacen lo propio con los dos galanes, gallardos y calaveras, unos perfectos caballeros. El público de la función de entre semana a la que asistió este crítico se divirtió de lo lindo y, concluida la representación, reclamó con sus aplausos la salida de los actores en varias ocasiones. Farsa disparatada Alma Manera, durante un momento de la función te y así nace una simpatía que acabará en la petición de mano a Zacarías, quien, como tantos padres, no entiende el comportamiento ni las decisiones de su hija. María es panadera, y el lirismo de la Canción del Pan contrasta con el tono siniestro de la Canción de la Espada pues Barrabás forja armas que terminarán usando los soldados para matar a los niños inocentes, una escena que representa las matanzas de civiles de todos los tiempos. El musical alterna escenas intimistas como el canto de María después de la Anunciación, en este caso a cargo de una Ángela El Señor me ha besado y ha dejado en mis labios su Palabra con otras de jolgorio popu- AP Intimismo y melodías orientales lar, al ritmo de alegres melodías orientales. Si el primer acto discurre sereno, el segundo- -en torno a la vida de Jesús- -es una carrera desenfrenada y dramática. La decapitación de Juan el Bautista está dominada por la presencia de su madre, Isabel, prima y amiga de juegos de María, que grita con el alma partida ¡Han matado a mi hijo! y recrimina a Jesús: ¡Y tú no lo has evitado! En cambio, cuando el pueblo libera a Barrabás, el líder de los malhechores corre a los pies de María- -la chiquilla de quien se enamoró de joven para suplicarle: ¡Perdóname! pues sobrevive a costa de la muerte de su hijo. Tres días después, Jesús resucitado se aparece a su madre, y el gran abrazo entre ambos es la escena final.