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ABC JUEVES 19- -6- -2008 Seis de cada diez estudiantes superan la prueba de nivel de Primaria Lucía Figar, consejera de Educación del Gobierno de Madrid 49 Lo primero que vi fue a mucha gente con máscaras de gas Una madre narra cómo se evacuó a los niños de la escuela expuesta al cloro ISRAEL VIANA MADRID. Julia, una vecina de Tres Cantos que se levantó a las 8.30 con un olor muy fuerte y desagradable cuenta como vivió la mañana, con su hija de dos años, en la guardería tras la fuga de cloro en la depuradora de Tres Cantos. El portero me dijo que no me preocupara- -cuenta Julia- que sería un pequeño escape de gas Pero su sorpresa fue mayor cuando, al coger el coche para llevar a su hija a la guardería Tres Colores, vio a mucha gente por la calle con máscaras de gas, incluidos varios guardias civiles que, al parecer, estaban desalojando las casas de alrededor No la pararon, así que ella prefirió no detenerse a preguntar. No me iba a quedar allí, con la niña y sin máscara, cuando todo el mundo fuera la llevaba. Además, seguía oliendo mucho a cloro Cuando llegó, bastante nerviosa en la guardería había otros dos guardias civiles. Uno de ellos, la mujer, se la tuvieron que llevar más tarde al hospital, posiblemente por el tiempo que pasó en la calle para conseguir un autobús con el que trasladar a los niños a un lugar más seguro Después vino Protección Civil y repartió máscaras a los niños, los padres y el personal de la guardería, que en todo momento se portaron muy bien, manteniendo a los chicos tranquilos mediante juegos. Si no hubiera sido por ellos yo misma hubiera salido corriendo Para evitar posibles intoxicaciones entre los niños, ninguno de los cuales supera los dos años de edad, cerraron bien las puertas y las ventanas del centro, y sólo salieron a la calle, con las máscaras puestas, para ir corriendo al autobús. De allí, escoltados por un coche de la policía, les llevaron al Polideportivo de La Luz, donde el alcalde de la localidad, José Folgado Blanco, charló con niños y padres para tranquilizarlos. A eso de las once dio permiso para que los niños volvieran a la guardería, pero Protección Civil nos dijo que mejor fuéramos a casa, por si acaso El peligro había pasado. Los padres de la guardería evacuada, los que peor lo pasaron en los primeros momentos. Arriba, recogiendo a sus hijos de atención: en el lugar del accidente, en el polideportivo al que evacuaron a los niños (con 2 hospitales de campaña) y en un centro de salud. De los 145 atendidos por inhalar cloro, 16 fueron trasladados a hospitales. Entre ellos, una decena de bomberos, policías y el conductor del camión cisterna, pero ningún niño. La sustancia no conlleva riesgo (afirmó el 112) pero afecta a personas asmáticas o alérgicas. De ahí que se les suministrara oxígeno y antihistamínicos. Antes del mediodía el plan de emergencias se desactivó. A la una, el cordón se redujo a 50 metros. Este no es el primer incidente en Tres Cantos. Hace 9 años un escape de amoníaco obligó a desalojar la fábrica de Danone. CHEMA BARROSO Los bomberos mojaban sus trajes para eliminar restos de cloro en la zona contaminada C. BARROSO LOS NIÑOS SE FUERON DE EXCURSIÓN A LA PISCINA El medio centenar de menores que albergaba fueron evacuados al Polideportivo Municipal de La Luz, donde estuvieron atendidos hasta la hora de comer C. F. M. J. Á. MADRID. El ambiente en el resto de fases de Tres Cantos era, en general, tranquilo. Algunos de los vecinos de las otras zonas, ni se habían percatado de lo ocurrido, y sólo cuando se lo contaban preguntaban angustiados si podían beber el agua del grifo, o que si a tenor de la nube tóxica tenían que abandonar la zona para poder respirar tranquilos. Pero la gran mayoría que conocía los hechos se mostraba segura sobre la actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado y sobre todo, respecto al estado de salud de los niños evacuados al Polideportivo Municipal de La Luz. Así, hacia las 11.00 de la mañana, mientras los niños se encontraban ya en el centro, los tricantinos seguían con su ritmo de vida habitual, aparentemente ajenos a lo que sucedía apenas unos centenares de metros más allá. Las terrazas de la calle que bajaba desde la carretera de Colmenar Viejo hasta el centro de la ciudad se encontraban abarrotadas de mujeres haciendo la compra, de camiones repartiendo género, y de gente haciendo un parón matinal y disfrutando en las terrazas de una de las primeras jornadas de temperatura veraniega. Sólo un poco más allá, en la zona colindante al polideportivo, se cruzaban dos realidades. La de los padres en cuyas caras se reflejaba el pequeño susto pasado con las de los vecinos del municipio que entraban a hacer ejercicio o salían completamente relajados de la piscina. Los primeros estaban viviendo una mañana excepcional entretanto que los segundos apenas parecían ver el Hospital de Campaña. El trajeado papá de Jaime, uno de los niños afectados por la evacuación de la guardería próxima a la depuradora, explicaba cómo había salido corriendo de su trabajo para venir a buscar a su hijo, al que le habían dicho que había hecho una excursión Igual que si hubiera tenido que ir a buscarle por estar costipado. Lo mismo. Vuelvo a la oficina y no hay problema