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10 OPINIÓN JUEVES 19 s 6 s 2008 ABC AD LIBITUM EL HOMBRE INVISIBLE ENGO la deformación profesional de escuchar la radio y ver la televisión con papel y lápiz al alcance de la mano. Lo audiovisual es, cuando de información se trata, un caudaloso manantial capaz de llenarnos la cantimplora de las ideas y de los dichos. De ahí la decepción- -una más- -de Mariano Rajoy. Después de seguirle, el lunes por la noche, en la entrevista que le hicieron en Antena 3 y, ayer por la mañana, en Radio Nacional no he gastado una sola hojilla de mi cuaderno de notas. Puede ser que, zarandeado por los alifafes que tanto cariño me han tomado, estuviera yo menos atento de lo conveM. MARTÍN niente; pero no, no es coFERRAND sa de la disipación. Rajoy no dice nada. A pocas horas de un Congreso decisivo, más para él que para su partido, sigue ju- gando a la astucia de salón y se hace el importante silenciando el nombre del que será secretario general del PP. ¡Qué manera de degradar al que resulte serlo! Es el ninguneo llevado a la dimensión olímpica. Rajoy ha conseguido ser, de tanto ponerse de perfil, el hombre invisible Cuando hace más de un siglo Herbert George Wells publicó la novela que lleva ese título- -The Invisible Man- no pudo imaginar que estaba anticipándose a la realidad de un gallego al que las circunstancias, muchísimo más que la iniciativa, han convertido en un hombre fundamental para España. Él solo, sin compañías relevantes, se ha convertido en la alternativa No consta que nadie haya llegado tan lejos con el no ser nada. Es la inanidad absoluta. Ha llegado, en el límite de tan paupérrima ambición, a evitar que su gran discurso en el Congreso de Valencia coincida en fecha con los de José María Aznar y Manuel Fraga. Se trata de seguir siendo el mejor por el expeditivo sistema de ser el único. Al hombre invisible, en la novela de Wells, le asesina la multitud. Rajoy, edición no encuadernable, ya ha sido abandonado por el entusiasmo de la mayoría de los suyos. Ya veremos, en los comicios que nos esperan, cuánto tardan en olvidarle los votantes. Instalado en el centro, que no se sabe dónde está y que es un concepto más geométrico que político, no es fácil prosperar. Si a ello se le añade un mutismo recalcitrante, ¿quién puede estar con Rajoy o contra él? Sólo se le aviva la sonrisa y adquiere rasgos humanoides cuando la generosidad de sus entrevistadores le permite hablar de fútbol, de ciclismo y de cualquiera de los demás temas que para él son fundamentales. Del mismo modo que los faraones del antiguo Egipto se rodeaban de enanitos deformes para, por el contraste, resultar más atractivos y seductores, Rajoy ha escogido el camino de la invisibilidad. Es transparente y se confunde con el paisaje, como todo lo que lleva dentro. Además, quizá para reafirmarse, le ha dado por hablar en primera persona. Evita el plural, que sería más propio para su representación. T -Se equivocan los que creen que ésta será mi última legislatura. Pienso seguir más años en la Junta de Andalucía mirando para otro lado. LISTAS ABIERTAS EL ESPEJISMO DE LA NACIÓN L A sociedad española y su sistema institucional son lo suficientemente sólidos como para pensar que España no va a romperse, pero no es imposible que la nación pase a ser un espejismo, una deconstrucción, algo ajeno a ese constante coloquio entre generaciones que se hace convicción invencible. La posibilidad merodea en algunas de las enmiendas que se presentan en el XVI Congreso del PP en Valencia y parece que van siendo integradas para su consideración general. Es algo que no estaba previsto en 1978, en el proceso constituyente y en la posterior elaboración de los estatutos de autonomía. Aquello se hacía- -creímos- -de una vez por todas y no para que a los dos días todo fuese puesto en cuestión, ni como ocurre treinta años después con los nuevos estatutos y los referéndum de Ibarretxe. La neurociencia discute con vivacidad el hecho de que el libre albedrío sea una forma mitológica si se demuestra que somos criaturas de concepción mecanicista. Dicho de otro modo: antes de tomar una decisión de forma consciente, los escáneres detectan en la actividad cerebral impulsos inconscientes previos, a modo de pre- decisión antes de que creamos haber tomado la decisión en conciencia. VALENTÍ Eso significaría que en realidad no conPUIG trolamos nuestras decisiones hasta el punto de poder considerarlas un acto libre. Aplicada analógicamente al espejismo de la nación, esta tesis de la neurociencia tendría consecuencias de fatalismo. Desde luego, y más incluso para la derecha, un poco de fatalismo generalmente encubre las enormes dosis de pasividad de la sociedad española. Algo así como un ángel destructor sería el responsable de la deconstrucción de España, desde el propio interior de la nación, una fuerza negativa previa incluso a la política. Pero las cosas no son así. No existe tal determinismo, ni vivimos en un sistema maniqueo. Cada generación achica o magnifica la nación, con sumas o con sustracciones. Hasta ahora el zapaterismo lo hace en un ejercicio sin red, a pelo, descuidando con graves riesgos el rigor constitucio- nal. Lo advirtió el PP antes y durante las elecciones, pero la mayoría prefirió la sugerencia funambulista de Zapatero y le dio la victoria. El PP toma nota y comienza ahora el intento de formular la misma advertencia pero de otro modo. Eso ha causado nerviosismo en sectores del PP intensamente susceptibles a toda reconsideración de ese segmento de lenguaje. Es lógico y es legítimo, pero quizás no hasta el extremo de incentivar tanta desconfianza respecto a la iniciativa de reformulación, tal vez porque la encabeza Rajoy y no otro. Habrá que ver que sale del cónclave valenciano. Lo cierto es que otro, otro cualquiera, en cualquier momento tendría que dar el mismo paso, con mayor o menor acento. Es decir, con una segunda legislatura zapaterista las cosas- -desafortunadamente- -pueden ser las mismas pero hay que contarlas de nuevo. Ahora se habla delos datos estadísticos sobrela Generación Ambición Abarca a los jóvenes europeos entre los 19 y los 29 años. Es una generación que tiene muchas prisas porque cree que el tiempo avanza a contrarreloj. Lo que importa es el puesto de trabajo y las posibilidades que ofrece. Confían más en su futuro que en el de la sociedad: en España, la proporción es de 45 por ciento frente a un 21. Todavía no es una generación de ilusiones perdidas pero sí de ambiciones casi agotadas, prematuramente. Los jóvenes españoles son los más hedonistas, los más partidarios de hacerlo y tenerlo todo aquí y ahora mismo. Gustan de gastar y quieren crear su propia empresa, aunque los datos que da Kairos Future -consultora de tendencias- -son anteriores alimpacto de lo queel Gobierno de Zapaterollama todavía desaceleración económica. ¿Cómo concibe su nación estesegmento social tan nuevo y dinámico? ¿Con qué adaptación discursiva asumiría la constatación de un riesgo de ruptura? Dicho de otro modo: a esa Generación Ambición ¿les importa la nación hasta el punto de que eso condicione su voto? Cada espejismo tiene su propio público. Cada público es propenso a unas determinadas formas de espejismo. Cada generación concibe su uso de la libertad. Desde luego, hasta hoy, la suma de todo eso alcanzaba a ser una sociedad y una nación antes que un espejismo. vpuig abc. es