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ABC MIÉRCOLES 18 s 6 s 2008 INTERNACIONAL 37 Aliarse con Rusia y China en la guerra antiterrorista es un error Robert Kagan s Escritor y columnista de The Washington Post En 1992, Francis Fukuyama anunció el triunfo global del liberalismo con su polémico libro El fin de la Historia Dieciséis años después, Robert Kagan, una de las plumas más afiladas de la derecha norteamericana, anuncia que la Historia ha regresado TEXTO: FRANCISCO DE ANDRÉS FOTO: JAIME GARCÍA MADRID. Escritor de discursos del secretario de Estado George Shultz en los años 80, hoy columnista habitual de The Washington Post entre otros medios, miembro de importantes think tank de la derecha y asesor para política exterior del virtual candidato republicano en las elecciones de noviembre, John McCain. Robert Kagan es una de las voces más autorizadas en Estados Unidos en política internacional. La editorial Taurus acaba de presentar la edición en castellano de El retorno de la Historia. El fin de nuestros sueños su última obra. -Quiero decir que tras el fin de la Guerra Fría muchos pensaron que dejábamos la era de la geopolítica para entrar en la de la geoeconomía, y que una vez desaparecida la Unión Soviética se acababa la pugna ideológica entre grandes potencias. Creían en suma que Estados Unidos, Rusia, China o Europa, todos nos movíamos en la misma dirección. Mi tesis es que esta percepción ha demostrado ser falsa, y que las viejas pugnas ideológicas están de vuelta. -Quizá lo más sorprendente de la nueva situación mundial es que dos de las grandes potencias son autocracias que no muestran ninguna intención de moverse hacia la democracia. China se ha abierto a las libertades económicas, pero no a las políticas. Rusia ha vivido el recorrido contrario: ha pasado del experimento democrático a un régimen autoritario. -La noción de que Norteamérica fue alguna vez completamente dominadora del mundo es un mito. Quizá en la década de los 90 pudo dar esa impresión en algún momento. Me parece oportuna la visión de los analistas chinos cuando hablan de una superpotencia y varias potencias aledañas. HORIZONTE Ramón Pérez- Maura -No cabe duda de que la guerra de Irak ha dañado mucho nuestra imagen, pero si mira el cuadro en su conjunto observará que hay elementos positivos. En Asia la alianza con Estados Unidos es muy saludable, y ha mejorado notablemente en el caso de la India. En Europa hemos pasado de la era ChiracSchröder a la de Sarkozy- Merkel, mucho más cercanos a Estados Unidos. Creo que hay mucha ligereza cuando se habla -Usted apunta en su libro que EE. UU. mantiene un alto estándar de responsabilidad en su liderazgo pese a la mala imagen que se extiende en muchas partes del mundo... -Hay cierto consenso en que, incluso antes del 11- S, la Administración Bush se desentendió en cierto modo de muchos acuerdos internacionales y del diálogo con sus socios, para adoptar una visión estrecha de sus intereses. Junto a este grado de unilateralismo, el segundo gran error fue la mala estrategia en la guerra de Irak. ¿Cuál ha sido en su opinión el mayor error de la diplomacia de la era Bush? de la mala imagen de Norteamérica, aunque con eso no trato de quitar hierro al daño causado por Irak, la cárcel de Abu Ghraib o Guantánamo. -Creo que más que ideologías estamos asistiendo al retorno de las autocracias como sistemas de poder viables. Lo que vemos en China y en Rusia hoy es algo novedoso: es un modelo de capitalismo autocrático con el que los gobiernos logran- -al menos por un tiempo- -controlar de modo férreo el poder político logrando que la economía funcione. Es más parecido a la competencia del siglo XIX entre las autocracias de Austria- Hungría y Rusia con los regímenes ¿Volvemos a los bloques ideológicos? ¿Liberalismo contra islamismo o neomarxismo? -La amenaza de Al Qaida es real y es la más inminente que afrontamos. La tesis que defiendo en mi libro es que las grandes fuerzas que definirán el siglo XXI no incluyen el islam radical: serán las que surjan de la rivalidad entre las democracias y las autocracias. Por eso creo que el nuevo presidente de los Estados Unidos debe ser consciente de que el único problema no es el del terrorismo internacional, y debe ser capaz de trabajar en varios frentes a la vez. En ese sentido, creo que es un error que Estados Unidos vea en China o en Rusia grandes aliados en la lucha contra el terrorismo mundial. ¿Cree que estos nuevos desafíos son más peligrosos que el terrorismo islámico? más liberales de Europa. EVIDENCIA IGNORAR LA ¿Puede ser Barack Obama el líder que Estados Unidos y el mundo necesitan? -Bueno, soy asesor de John McCain así que creo que él es el líder que necesitamos. A pesar del respeto que me merece su rival, Barack Obama tiene muy poca experiencia en política exterior. Además, tengo la impresión de que está convencido de que por ser él quien es, el mundo va a cambiar el día en que sea elegido. La Historia está de regreso ¿A qué se refiere exactamente? ¿Qué le empuja a pensar eso? Robert Kagan, durante su entrevista con ABC ¿Ha dejado de ser Estados Unidos la hiperpotencia mundial? El siglo XXI será el resultado de la pugna entre las democracias liberales y las autocracias capitalistas Los dos grandes errores de la era Bush han sido el unilateralismo y la mala estrategia en Irak Tengo la impresión de que Obama cree que el mundo va a cambiar el mismo día en que sea elegido presidente ecuerdan que Irak trotaba hacia el caos y la anarquía? ¿Les suena lo de que era imposible establecer allí un Gobierno surgido de las urnas? Pues si se acercan a un kiosko y compran un ejemplar del número de The Economist de esta semana verán una bella portada de un artesano reparando un instrumento musical de cuerda bajo el título Irak starts to fix itself Irak empieza a autoarreglarse Nadie podrá estar nunca orgulloso de la sangría en la que se ha incurrido en el país mesopotámico. Mas siendo errónea la puesta en práctica, parece que la teoría no era tan equivocada. Para mantener la paz entre sunníes, kurdos y chiíes- -incluso entre chiíes y chiíes- -no hacía falta un dictador sanguinario. La democracia puede llegar a ser el método natural de Gobierno de cualquier civilización. Y, dotado de los medios imprescindibles, incluso el blando primer ministro iraquí, Nuri al- Maliki, es capaz de hacer uso de la fuerza en Basora o los arrabales bagdadíes de Sadr City para quitar de enmedio al clérigo chií Muqtada alSadr y sus matones. Lejos de lo imaginable hace un año, los embajadores de los países de mayoría sunní están regresando a una Bagdad controlada por su mayoría natural: los chiíes. Países como Jordania o Bahrein han confesado su intención de designar de nuevo embajadores en Irak. Pero hay un gran país sunní notablemente ausente: Arabia Saudí. Aunque ya el pasado septiembre anunció su intención de volver a abrir una legación diplomática, nueve meses después la gestación no parece próxima a alumbrar una criatura. La falta de voluntad saudí se escuda tras la creciente influencia de Irán en Irak. Mas si esta influencia excesiva fuese cierta, la sola presencia de Arabia Saudí en Bagdad serviría como contrapeso. En todo caso, el Gobierno de Nuri alMaliki ha demostrado su capacidad y su voluntad de ser un freno al terrorismo. Arabia Saudí haría bien en apoyar un Irak fuerte que sirva de contención a Irán. Cierto es que a la Casa de Saud no le gusta nada que este Irak más fuerte lleve emparejada la democratización. Pero quizá puedan aprender- -incluso- -de eso. ¿R