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36 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 18 s 6 s 2008 ABC El último perro de la guerra El juicio al mercenario Simon Mann, acusado de intentar derrocar al presidente de Guinea Ecuatorial en 2004, junto al hijo de la ex primera ministra Margaret Thatcher, comenzó ayer PAULA ROSAS CORRESPONSAL EL CAIRO. La historia parece sacada de una mala película de conspiraciones internacionales repleta de dictadores africanos, petrodólares y mercenarios. Un hombre procedente de la rancia clase alta británica, educado en los mejores colegios y con una impecable carrera militar acaba, cegado por su propia avaricia, convertido en mercenario. Planea un golpe de estado en un pequeño, pero rico en petróleo, país africano, pero es descubierto y da a parar con sus huesos en una de las más infames cárceles del mundo. El escándalo salpica, además, a gobiernos europeos y a algunas de las familias más poderosas del Reino Unido. Pero la historia de Simon Mann no es ficción. Acusado en 2004 de intentar derrocar al presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, su juicio comenzó ayer en Malabo. Mann está imputado por liderar un complot de golpe de estado financiado, según la acusación, por Mark Thatcher, hijo de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, por lo que se enfrenta a una pena de prisión de hasta 30 años. El fiscal solicitaba la pena de muerte, que no podrá aplicarse porque el acuerdo de extradición firmado con Zimbabue, donde el británico fue arrestado en agosto de 2004, lo impide. Mann y sus compinches querían sentar a Severo Moto en el trono de Obiang, que también alcanzó el poder gracias a un golpe de estado en 1979 contra su tío, según la fiscalía. Moto, autoproclamado presidente en el exilio del Guinea Ecuatorial, se encuentra encarcelado desde el pasado abril en España, acusado de un delito de tráfico de armas de guerra. La turbulenta historia de Simon Mann se remonta a marzo de 2004, cuando aterrizó, procedente de Sudáfrica y en un avión de su propia compañía, Sand, en el aeropuerto de Harare, la capital de Zimbabue. Según numerosas fuentes, esta empresa de seguridad privada, se dedicaba a realizar el trabajo sucio de gobiernos de países inestables. Pero aquel marzo de 2004, el destino final del avión de Simon Mann era Guinea Ecuatorial, donde ya le esperaban algunos de sus cómplices. Mann fue inmediatamente arrestado por las autoridades de Zimbabue, que habían sido alertadas por el gobierno sudafricano de los planes del británico. Viajaba con otros 61 mercenarios y su plan era recoger en Harare un cargamento de armas. El pasado febrero fue extraditado a Guinea Ecuatorial, y desde entonces se encuentra en la siniestra prisión de Playa Negra, una de los más inhumanas de África. Amnistía Internacional ha denunciado que el juicio no cumple con los mínimos requisitos legales. El organismo asegura que Mann, que confesó estar implicado en el intento de golpe de estado un mes después de llegar a Guinea Ecuatorial- -aunque niega ser su cabecilla- ha sido sometido a torturas. Según el británico, es Mark Thatcher quien orquestó todo el plan, atraído por las suculentas ganancias que reportan al país las reservas de petróleo encontradas en 1996. Mann también ha acusado de estar implicados en el complot al gobierno español, que por aquellas fechas lideraba José María Aznar. Simon Mann EPA Acusa al Gobierno español