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ABC MIÉRCOLES 18 s 6 s 2008 ESPAÑA 29 Un mecánico muere triturado La acusada de matar a tres ancianas culpa de por una turbina de un avión Uno de los motores de un Airbus 320 absorbió el cuerpo del técnico ante la horrorizada mirada de dos compañeros J. A. T. B. S. SANTA CRUZ. Lo que iba a ser un trabajo de rutina acabó en un suceso trágico. Un mecánico de aviones encontró la muerte la noche del lunes pasado, cuando fue aspirado por la turbina de un Airbus 320 mientras llevaba a cabo tareas de mantenimiento en el Aeropuerto Tenerife Sur- Reina Sofía. La aeronave, de la compañía española LTE, se encontraba en uno de los extremos de la pista, adonde había sido desplazada, en principio, para realizar tareas de prueba del motor. Dos técnicos se hallaban en el lugar, además del fallecido, que relataron a la Guardia Civil los hechos, ocurridos a las diez menos veinte de la noche (hora canaria) y mientras la aeronave estaba en tierra antes de iniciar un vuelo hacia Varsovia. Fuentes del Instituto Armado calificaron el suceso como un accidente laboral El fallecido, Miguel R. de 24 años y vecino del municipio tinerfeño de La Laguna, se hallaba de frente a la turbina derecha, cuando sus dos compañeros- -uno de ellos en la cabina y el otro en tierra, pero a un lado del motor- -advirtieron que su cuerpo era aspirado por la unidad, que en cuestión de segundos lo devolvía a la pista, pero ya destrozado en innumerables partes. Según testigos de la escena, a la que acudieron de inmediato efectivos sanitarios del aeropuerto aunque sin poder hacer ya nada, el resultado era elocuente de la fuerza del motor: los restos de la víctima tuvieron que ser recogidos por la Policía Judicial en un área de 100 metros hacia atrás de la turbina y 30 hacia delante. La muerte del mecánico fue tan rápida que ni siquiera se convocó la asistencia del Servicio de Urgencias Canario, 112. El Airbus 320 cuenta con una potencia calculada en 27.000 libras, según fuentes técnicas y, en este caso, estaba trabajando al 90 por ciento de su capacidad, mientras lo revisaban por haberse observado problemas con el aceite, según el relato recogido por la Guardia Civil. El director de la compañía aérea LTE, Pablo Roche, que calificó el incidente como una desgracia aseguró que se ha abierto una investigación interna, por lo que varios miembros de la aerolínea se han desplazado hasta la isla canaria para esclarecer lo ocurrido. los hechos a otra mujer J. G. BARCELONA. Remedios S. S. la mujer acusada de asesinar a tres ancianas en Barcelona y de intentarlo con otras seis entre junio y julio de 2006, rompió ayer el silencio que mantuvo ante los Mossos y el juez de instrucción y declaró en la primera jornada del juicio contra ella. Como ya hiciera en el escrito de defensa que presentó, se declaró inocente y señaló como autora de los crímenes a Mari, una inquilina a la que alquiló una habitación de su piso y que trabajaba ayundando a anacianas. Yo sería incapaz de hacer algo así dijo Remedios, que sólo quiso responder a las preguntas de su abogado y para la que el fiscal pide 172 años de cárcel por tres asesinatos, seis intentos de asesinato y siete robos con violencia. Las acusaciones consideran probado que Remedios se servía de variados ardides- -que si puedo usar su lavabo, que necesito agua... para entrar en la casa de sus víctimas, asfixiarlas con una toalla o lo que fuera y robarles joyas y dinero. Que gastaba en salones recreativos. Ayer corroboraron estas acusaciones cuatro de sus ancianas víctimas, que pidieron declarar tras un biombo para no tener que verla. Tres de las cuatro testigos, además, afirmaron estar seguras de que era Remedios quien las atacó. Por su parte, Reme intentó construir una coartada exculpatoria que resultaría increíble aunque fuera cierta. Declaró que estuvo en la casa de las víctimas porque iba allí con Mari, su inquilina, una argentina que, dijo, se parecía físicamente a ella Otrora, señaló que si en las casa de las víctimas sólo había huellas dactilares suyas era porque Mari usaba guantes de látex cuando trabajaba. Y que las joyas robadas que estaban en su piso se las había dado Mari como aval a la espera de pagarle el alquiler con dinero. No hay huellas dactilares de Mari en su casa. Porque no dormía allí, arguyó la Reme Los restos tuvieron que ser recogidos en un área de 100 metros hacia atrás y 30 hacia delante de la turbina