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12 OPINIÓN MIÉRCOLES 18 s 6 s 2008 ABC TRIBUNA ABIERTA Abel B. Veiga Copo Profesor de Derecho en ICADE REFLEXIONANDO SOBRE EUROPA UÉ Europa queremos y hacia dónde y con quién queremos ir? Tal vez se ha ido demasiado deprisa, distante de una ciudadanía que siente lejano el horizonte de un sueño, la Europa unida. Las crisis no son malas per se; al contrario, ayudan a avanzar desde la reflexión, el sosiego y el sentido común, mas, eso sí, siempre que se tenga claro hacia adónde se quiere ir. La construcción europea ha avanzado a impulsos, unos impulsos jalonados de desencuentros, de tiempos de crisis, si bien no tan lacerante ni persistente como la actual. La Europa de las élites se halla distante en este momento de la Europa real, incapaz de absorber la última y quizás apresurada gran ampliación. Los vehementes entusiasmos hacia la Unión hace tiempo que no se prodigan, como tampoco los li- La Europa de las élites se halla distante en este momento de la Europa real, incapaz de absorber la última y quizás apresurada gran ampliación ¿Q derazgos. En estos momentos Europa adolece de líderes, que no de políticos. Lo último no presupone lo primero. La tenacidad, el esfuerzo y la creencia en esa Europa posible han retrocedido paulatinamente ante los imperativos de recuperar parcelas de soberanía. El gigante económico con pies de barro no termina de ser un actor global, siquiera local, que a las primeras de cambio sufre las embestidas de sus nacionales, como acaba de suceder en Irlanda, donde no siempre se vota en clave europeísta y donde los desapegos a gobiernos y políticas nacionales lo acaba pagando la apuesta hoy descreída de una Europa que no derrocha la pasión de otrora. Las carencias y deficiencias en la construcción europea a espaldas de la ciudadanía y al albur y capricho en demasiadas ocasiones de prime- ros ministros que al poco abandonan la arena política acaban fagocitando una imagen indirecta y anquilosada de lo que significa la Unión. Algo más que mercantilismo puro, esclerosis funcionarial y administrativa y centro neurálgico de lobbys de toda clase e índole, Europa es y debe ser algo más, como quizás ha llegado el momento de reiventar esa Europa hoy timorata y recelosa de sí misma y de los avances y conquistas que durante más de medio siglo han asombrado al mundo y a los propios europeos. a llegado el momento de preguntar a los europeos qué Europa quieren y hasta dónde quieren llegar y con quién. Ha llegado el momento de fijar las fronteras, las parcelas y ámbitos de soberanía, de definir la estructura política y de acción de gobierno. Si no es capaz de dar una imagen única hacia el exterior, pero sobre todo ad intra, el gigante enmudecerá de inanición política. La voluntad política hay que forjarla y mantenerla a diario. Han de concluir de H una vez por todas las letanías de lo artificioso y los panegíricos de una Europa desabrida y mal cohesionada. Muchos países, entre ellos el nuestro, deben sin duda su prosperidad y bienestar de las dos últimas décadas a Bruselas, y sobre todo al motor y empuje de los principales países de la Unión que durante mucho tiempo han mantenido quizás una velocidad a día de hoy excesiva. Las propias sociedades de estos países, financiadores natos, han quebrado en buena parte en su sueño de más Europa. Pero el descreimiento también llega de los países receptores y unas sociedades que pronto se han acomodado y olvidado de lo que es y ha de significar construir Europa, máxime cuando a puerto arriban países con rentas y niveles de vida exhaustos y lánguidos. Ha llegado el momento de reflexionar en serio sobre el futuro y el entramado político institucional de una Unión Europea que empieza a ser víctima de su propio éxito, así como de una extraordinaria ceguera política. CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Nueva subida El Gobierno vuelve a subir las tarifas eléctricas un 5,6 por ciento, más del doble del IPC, lo que supone el segundo encarecimiento del año. Me pregunto cómo va a justificar el Ejecutivo su política social de apoyo a los más desfavorecidos cuando cada día se hace más difícil lograr terminar el mes con el suficiente resuello para llegar vivos a la siguiente paga, sobre todo para viudas y jubilados, cuyos ingresos, como media, no alcanzan los 700 euros; o los parados, que, en su desesperación por encontrar un trabajo digno, ven cómo, además, los precios escalan y escalan hasta conseguir cotas inalcanzables, que hacen del sobrevivir una tarea de valientes. ¿Dónde Consulta o arbitrariedad Ningún grupo, asociación, entidad o agrupación política ha pedido una consulta popular en el País Vasco. Sólo el lendakari, contraviniendo normas y principios, osa decir: He decidido dar la palabra al pueblo Pero ¿es que no la tiene? En Euskadi, aún con falta de libertad, ¿no venimos manifestando las aspiraciones en consultas municipales, autonómicas, generales y europeas? ¿Cómo puede dar la palabra al pueblo quien no cumple con ella, con o en ausencia de violencia? ¿Qué credibilidad puede tener un presidente de comunidad que para lograr serlo se sirvió del engaño (ningún proyecto se llevará a cabo sin el concurso de las diferentes sensibilidades) se hizo apoyar por los violentos y ahora cuenta con sus votos para la pretendida consulta? No puede consultar ni dar la palabra al pueblo un presidente que, en lugar de ser árbitro, mediador o moderador de las diferentes sensibilidades, ha sido un presidente totalmente partidista. Se comprende que los nacionalistas vascos aspiren a la independencia y que pretendan política y moralmente conseguirla legalmente, pero lo inad- misible es que lo quieran conseguir recurriendo a un nauseabundo engaño y mediante la unión con quienes son cómplices de los asesinatos. En lugar de en el plebiscito, en lo que debería comprometerse el presidente nacionalista es en dejar de apoyarse en los radicales, en comprometerse en deslegitimarles y en lograr la unidad, el consenso y los acuerdos entre demócratas para lograr la igualdad, la libertad y la convivencia. N. Muñoz Vitoria está esa sensibilidad entre quienes gobiernan, que se olvidan de los más débiles y necesitados? La sensación popular es que tenemos un gobierno de pega, que lejos de preocuparse de la capa social se parapeta entre las bambalinas de la ambigüedad y de unas apariencias más o menos creíbles, sin proponer al ciudadano un panorama más esperanzador que el asegurarnos, con poca credibilidad, que todo mejorará en tiempos futuros... Mientras tanto, toca esperar depositando nuestra esperanza en que las próximas subidas, que sin duda se producirán, sean lo menos dañinas para nuestras economías domésticas. Teresa Melgarejo Correo electrónico mico, y de conceder a los centros las subvenciones públicas en condiciones idénticas a las que gozan los correspondientes centros públicos Lo realmente progresista es que cada vez haya más libertad para todos y que cada familia escoja lo que considere mejor. Por otro lado se puede dar el caso de que en unas comunidades se concierten los centros con enseñanza diferenciada y en otras no. ¿Dónde quedaría entonces la igualdad de todos los españoles ante la ley? Rut Pardo Collado Valencia Carta solidaria Otro necesario informe de Unicef que debiéramos todos acoger, y con el que reflexionar sobre la poca atención que se presta a los olvidados en el mundo, nos dice que, en el África subsahariana, uno de cada seis niños no llega a cumplir los cinco años de edad, y que es el lugar del planeta donde los pequeños tienen menos posibilidades de sobrevivir por desnutrición y por enfermedades prevenibles. Estos datos contrastan con las cifras de España, que es el tercer país de Europa con mayor porcentaje de niños obesos. En esta hipócrita contradición del mal llamado primer mundo está nuestra posibilidad de aprender lo que es la gratuidad para saber llegar a compartir el deseo y la sed de la solidaridad. Pilar González Madrid Mi libertad de elegir No comprendo por qué algunos consideran, como si fuera un dogma de fe, que la coeducación sea el único sistema válido, y que se intente imponer a todos los padres condicionando los conciertos a que la enseñanza sea mixta. Independientemente de cuál de los dos sistemas se considera mejor, lo bueno es que ambos coexistan, ya que la libertad y el pluralismo sólo son efectivos cuando hay posibilidad real de opción. Y según una declaración del Parlamento Europeo: El derecho a la libertad de enseñanza implica la obligación de los Estados miembros a hacer posible el ejercicio práctico de ese derecho, incluido el aspecto econó-