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ABC MIÉRCOLES 18 s 6 s 2008 OPINIÓN 11 FERNANDO ALONSO EN LAS VENTAS Yo, como socialmente soy una catalina enhebrada en ENOS mal que ni Montmelón, o como se escriba, un palo, no tengo cuarenta mil duros para comprarme ni Montecarlo, ni ninguno de los circuitos de una tribuna en la reventa, no lo dan por televisión y adeFórmula 1 que empiezan por Mon está en la más me importa un pito no ir a pintar la mona cuando FerMon... umental de Las Ventas. Porque en ese caso no le nando Alonso corre en Las Ventas, me hubiera tenido que arrendaba yo las ganancias traumatológicas a Fernando conformar con la narración entusiasmada, a punto de nieAlonso. A Fernando Alonso lo admiran los que entienden ve de la levitación, que me harían los autocalificados de por lo que corre, y los que no entendemos, por lo bien que aficionados al motor: sabe el tío elegir el taller donde llevar a arreglar el coche- -Chico, te lo perdiste. Fue algo histórico. Meen plena carrera. Que llega, plas, y siempre hay siejor que la carrera anterior, más emocionante. Este tíos con un mono celeste clarito dispuestos a te Fernando Alonso es que se juega la vida en cacambiarle la rueda, y no como nosotros, que cuanda curva, yo no he visto a nadie pisar así el aceledo llevamos el coche al taller, el uno está en la merador, ¡qué desprecio por el peligro! Mira, en la pridia hora de bocadillo, y el otro está de baja, y el de mera carrera, el coche se le salió de la pista y se pemás allá hablando por teléfono con un pesado, togó una voltereta para matarse, se le rompió el motal, que la media hora no nos la quita nadie... para no, se le abolló el casco... Pero él, nada, impasible, que nos atiendan siquiera. Otra cosa es que nos todo ensangrentado, como si no fuera con él, coarreglen el coche. Por eso me maravilla Fernando ANTONIO gió, se montó otra vez en el coche, y ¡hala! más cerAlonso: llega a boxes y, zas, como las balas le arreBURGOS ca de la muerte todavía que se puso. El coche, claglan lo que sea, nunca le dicen: ro, como cumple con su obligación de ser coche, no le res- -Deje usted el coche aquí, don Fernando, que esa piepondió, y le pegó tres vueltas de campana para matarse. Y za no la tenemos en stock, hay que pedirla a Barcelona y lo allá que fue otra vez Fernando Alonso por los aires, a tomenos hasta la semana que viene no llegará. Pero no se mar por saco, hecho un ecce homo, y el público en pie preocupe, que le vamos a dejar un coche de cortesía. aplaudiendo y venga a aplaudir, gritándole: ¡Piloto, piloNunca he visto a Alonso pegando vueltas por el circuito, piloto Se lo llevaron a la enfermería, con la botella de to en un coche de cortesía mientras le arreglan el suyo. champán en la mano, y creíamos que no iba a salir a la seSiempre va con el propio, puesto a punto sobre la marcha. gunda manga de la carrera, pero, ¡qué va! qué arte tiene, Claro que eso ocurre porque el circuito no está en Las Vensalió, y fue ya el acabóse: el coche le derrapó, se le encabritas, ni Alonso tiene entregado al enfervorizado público, tó, le rompió la frente, le echó abajo la cara, le desolló un aquejado de sus endémicos ataques de histeria colectiva. brazo, no le dejó ni rastro del mono de piloto. El coche quePorque si Alonso compitiera en Las Ventas, lo de menos dó para el desguace y él, para la Clínica de la Fraternidad. era si corría mucho o poco, si frenaba bien o mal, si toma ¡Emocionante, chico! Todos sobrecogidos. ¡Qué manera ba las curvas como Dios manda o derrapaba, y si batía el réde dominar los coches! ¿Que si dominara los coches de cord del circuito. Si Alonso corriera en Las Ventas, de moverdad no tendría tantos accidentes, dices? ¿Tú qué samento ir a verlo costaba de cuarenta mil duros para arribes de coches, si aún sigues siendo partidario de Fitipalba en la reventa. No por nada, sino porque si no estabas di, que no valía un duro? ¡Cállate la boca, ignorante! Ferallí, precisamente allí, aquel día, socialmente no eras nanando Alonso tiene tantos accidentes porque es el mejor die, eras la más exacta representación de una mierda pinpiloto de todos los tiempos, y ademas porque lo decimos chada en un palo. Y de televisar la carrera, nati, Nati Misnosotros, que somos los que más entendemos de coches tral y Nati Abascal. Aquí no se televisa nada, Alonso no de carrera, más que Don Ferrari y Don Mac Laren junquiere que se televise nada suyo, ni que fuera Chumácher tos, algo? ése, que es un chufla al que le televisan todas las carreras. EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA PAISAJE DE M CORRUPCIÓN E N la Costa del Sol, y en realidad en casi toda la costa española, es un delito hasta el amanecer, porque el solilumina cada mañana el paisaje de un gigantesco cohecho. Sólo desde la corrupción se explica el perfil depredado, extenuante, del litoral español, ese territorio devastado por cientos de colonias de adosados y bloques que bajan desde la montaña al mar, extendiéndose por los más inverosímiles recodos de la orografía, modificando el curso del agua, del viento y de la arena. Una corrupción descomunal, desmesurada, casi universal, que se ramifica por todas las instituciones IGNACIO- -autonómicas, provinciaCAMACHO les, locales- -y permeabiliza el tejido social y hasta la mentalidad popular; no hay propietario de una casita o una parcelaquenosueñecon larecalificación milagrosaqueloingresedeun sologolpe en elclub floreciente y opulento de los especuladores, esa gente que en los municipios costeros representa una especie de modelo de vida. Uno va por la costa, contempla el abusourbanizador que cercena horizontes, colapsa servicios y agota infraestructuras, y sólo le viene a la mente un pensamiento, una idea: alguien ha hecho negocio con esta barbarie. De vez en cuando, como ayer en Estepona, o antes en Marbella, o en Calviá, o en Andratx, o en Adeje, o en Totana, los jueces tiran de algún hilo que se ha quedado suelto en los tejemanejes recalificatorios, ordenan escuchas, practican registros, revisan expedientes, y en los telediarios salen alcaldes y concejales- -de casi todos los partidos- -que juran, con las esposas puestas y la cabeza escondida en una cazadora, que todo ha sido un siniestro error o que su detención obedece a un designio de persecución política del adversario. En ocasiones van a la cárcel junto a los empresarios que los han sobornadoy algunos intermediarios expertos en explorar los pasillos de la venalidad, pero el mal ya está hecho, los edificios levantados, las viviendas a menudo vendidas, los suelos especulados. También suelen salir algunos próceres autonómicos jactándose de la intervención de la Justicia en los escándalos que ellos tenían la obligación de impedir, y por lo general descargando las culpas en los rivales. Luego se olvidapoco apocola alharacadelacuerda depresos, y el territorio se queda solo con su destino manoseado y mercantil; violentado, invadido, irrecuperable. Es un débil consuelo esta puntual desimpunidad de los corruptos, primero porque resulta necesariamente parcial, esporádica y selectiva, pero sobre todo porque llega siempre a remolque de los daños. Lo urgente, lo imprescindible, es un cuerpo legal y administrativo que impida a tiempo el toqueteo desaprensivo del suelo por las manos largas y codiciosas de los mercaderes de plusvalías y favores, y que a falta de una recta moral pública existan al menos mecanismos capaces de supervisar el sórdido cambalache cotidiano en el que muchos ayuntamientos depositan su viabilidad financiera y muchos munícipes entrevén la confortable pensión de su futuro. Esta ciénaga putrefacta de dinero fácil obliga sin duda a una responsabilidad de rendición de cuentas ante los tribunales y los ciudadanos, pero ni la más estricta de las justicias tiene el poder de devolverle al paisaje su virginidad enajenada.