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10 OPINIÓN MIÉRCOLES 18 s 6 s 2008 ABC POSTALES FUERA HUIDA HACIA ENTÍA curiosidad por saber cómo iba a zafarse Zapatero de los enormes problemas que tiene, tenemos, encima, especialmente el de la crisis económica. Reconocer no iba a reconocerlos. Solucionarlos, menos. ¿Por dónde saldría del atolladero? Nos lo ha dicho El País una buena fuente para saber qué se cuece en La Moncloa: Zapatero se une al eje París- Berlín reza su titular de primera. O sea, que ha elegido lo más fácil, lo que hacen todos los malos políticos cuando vienen mal dadas en la escena doméstica: lanzarse a viajar fuera de casa y dejar que otros- -Solbes, María Teresa, Rubalcaba, Magdalena, el entero JOSÉ MARÍA gabinete si es preciso- -CARRASCAL se las entiendan con la bicha innominada. Y lo ha hecho, además, como es habitual en él, con toda la cara y sin el menor recato. Colgándose del brazo de quienes hasta hace poco tachaba de retrógrados, e incluso había hecho campaña para que no fuesen elegidos. Ahora resulta que Merkel y Sarkozy representan el futuro, que sus políticas son las correctas. Que aumentar la jornada laboral y poner freno a la inmigración es lo que corresponde a la hora presente. Sólo le falta hacer las paces con Bush y tomarse con él una cerveza en su rancho. Lo que ocurre es que Bush, aparte de estar haciendo ya las maletas, no le invita, pero de invitarle, no lo duden, iría. ¿Qué habrán dicho Ángela y Nicolás al ver acercarse a nuestro presidente con la mano tendida y su sonrisa de oreja a oreja, de niño al que han pillado en una travesura? Pues habrán dicho lo que dicen todos los políticos en ocasiones como ésta: si está dispuesto a echarnos una mano, que se acerque, pues no está el horno europeo para bollos, ni la situación como para ponerse fino a la hora de encontrar apoyos. Pero fiarse de él, ni un pelo, pues le conocen de sobra. Saben de su doblez, de sus apuros, de su insignificancia. Si Zapatero quiere esa compañía, tendrá que pagar por ella. Bueno, quienes lo pagarán serán los López Garrido, los Cajal y demás progres que venían manejando la política exterior española. En adelante van a pintar muy poco, si es que pintan algo. Zapatero no paga a fracasados. ¿Va a resolver esta huida, no hacia delante, sino hacia el exterior, la crisis que se cierne sobre nosotros? Naturalmente que no. Pero tampoco se trata de eso. Se trata de hacer que se hace y de tener distraído al personal. Tampoco las negociaciones con ETA resolvieron el problema del terrorismo ni los nuevos estatutos, el de las comunidades autónomas. Pero nuestro presidente nunca ha pretendido resolver problemas. Su política consiste en crearlos, para luego hacer que los resuelve. Y si no se resuelven, se inventan otros. Como ahora. Tres giras por África, otras tres por Asia y amplios contactos con líderes iberoamericanos, nos anuncian. Si fuésemos africanos, asiáticos e iberoamericanos, temblaríamos. Siendo españoles, sentimos una especie de alivio. Cuanto más lejos y más tiempo esté fuera, mejor. S ¡Cuánto me gustaría a mí también ganar por incomparecencia de mis rivales, señor Rajoy! HAY MOTIVO GALLARDÓN Y EL MIEMBRO AUSENTE N 1551, Ambroise Paré, el hombre que convirtió la cirugía en algo más que un oficio de barberos, describió por vez primera el singular reflejo que ahora se conoce como miembro fantasma o síndrome del miembro ausente Antes de convertirse en médico de cámara de Enrique de Valois y Catalina de Médicis, monsieur Paré hizo carrera en el ejército y cursó la carrera al mismo tiempo. Hijo de un artesano sin recursos y de una mujer de vida alegre, su única escuela fue la guerra. Lo aprendió todo curando arcabuzazos, recomponiendo carne de cañón y echándole remiendos a las desgarraduras del acero. Fino estilista del serrucho, mago del escalpelo y la lanceta, era, también, un personaje compasivo que prestaba atención a los ayes y a las quejas. Por eso reparó en que los amputados se dolían del brazo inexistente. O que sentían molestias en la pierna que jamás volvería a sostenerlos. Les quemaba la nada, la inaprensible extremidad, la desolada ausencia. Ambroise Paré dejó constancia por escrito del subyugador misterio aunque, por descontado, no logró resolverlo. Difícil lo tenía si, aún a estas alturas, doblada ya la esquiTOMÁS na del milenio, el síndrome de marras CUESTA sigue poniendo a prueba a los que se dedican a explorar la terra incognita que todavía es nuestro cerebro. En la política, que adolece de un componente patológico, amén de patafísico, la mayoría de las veces, las amputaciones son algo tan corriente que el que no cojea es porque manquea. A unos les cercenaron la memoria; a otros les han podado la decencia. Aquel perdió una mano a fuerza de ponerla. Éste metió la pata y anda con muletas. Y así sucesivamente. Si sólo fuera eso, sin embargo, la cosa resultaría llevadera. Pero, además, hay que enfrentarse a las secuelas. O sea, que a amolarse y a transigir con el cortejo de los fantasmas y de los ausentes. Y sin hacer de menos a las flamantes miembras: éramos pocos y parió la abuela. Doña Bibia- E na Aído, repriman el bostezo, es un perfecto ejemplo de miembra fantasmal, de la misma manera que la ministra de Defensa lo es de miembra ausente (anteayer sacó pecho, pero no se le vio apenas) Bermejo, el justiciero, acapara ambos términos: es un miembro fantasma de la fantasmagoría del gobierno y lleva unas semanas ejerciendo de ausente. O de Ausente Mayúsculo, en plan camisa vieja, pues la memoria histórica no hace prisioneros. Y no hay que olvidar que José Antonio, al que ausentaron sin excesivos miramientos, constituye un modelo que su padre- -no el de José Antonio; el de Bermejo- -tuvo siempre presente. Dicho con propiedad: ¡Presente! (Los gritos de rigor- ¿de rigor mortis -o te salen de dentro o no pasan el corte de la ventosidad y la flatulencia) El mal, por descontado, es ecuménico. Dónde haya un muñón hay un miembro fantasma que continúa siendo pese a que ya no sea. Que no está, pero está, pues incordia, a la postre, igual que si estuviera. Pensemos en Rajoy, el pasmo de Valencia. La oposición fue desmochada al rape va para cinco meses, mas el líder ungido insiste en sacar músculo de una manga hueca. ¿Y lo de Gallardón, galeno de su honra y esquilador de lenguas? Lo de alcalde, a poco que se adorne, da para una novela. Con el debido respeto a la memoria de Melville (que nos demandaría por injurias si levantara la cabeza) el señor Gallardón es un trasunto del capitán Ahab, una caricatura ful y verbenera. Ahab, obsesionado por acabar con Moby Dick, el Leviatán de los océanos, jura dar caza a su enemigo aunque tenga que descender a los infiernos. Y al infierno le arrastra su locura y a los que se contagiaron de ella. Únicamente se salvará Ismael Call me Ishmael... el grumete del Pecquod testigo y portavoz de la tragedia. El capitán Ahab también era un rehén de la tortura que aviva el miembro ausente, del lancinante pálpito en la pata de marfil que la ballena blanca le dejó de recuerdo. Mutatis mutandi al señor Gallardón quizá le ocurra eso: que su miembro fantasma es la conciencia. ¿Y ahí le duele?