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4 EDITORIALES MIÉRCOLES 18 s 6 s 2008 ABC DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA Director Adjunto: Eduardo San Martín. Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas. Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) J. L. Sánchez Izquierdo (Deportes) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado. Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro. PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área de Publicidad: Adolfo Pastor Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera EL PRÍNCIPE CON LOS SOLDADOS l Príncipe de Asturias realizó ayer una visita por sorpresa a las tropas españolas que cumplen una misión de alto riesgo en Afganistán. Una vez más, la Familia Real ha sabido estar allí donde se requiere su apoyo en nombre del interés general de España. Como bien dijo Don Felipe, todos nos sentimos muy orgullos de la labor que desarrollan nuestros Ejércitos, que gozan de un merecido prestigio y reconocimiento por su eficacia en las misiones internacionales. A través de la Aecid, nuestro país contribuye también al desarrollo socioeconómico de una de las regiones más pobres del planeta, una tarea imprescindible para que algún día pueda establecerse una paz estable y duradera en la zona. La imagen del Príncipe de Asturias con los legionarios y el resto de los soldados desplegados en Afganistán ofrece un alto valor simbólico, pocos meses después de la visita que realizó el Rey Don Juan Carlos. España cumple con su deber ante la comunidad internacional en el ejercicio de las acciones de mantenimiento de la paz y la seguridad. Las Fuerzas Armadas dan muestra de lo mejor de sí mismas en una labor cotidiana plagada de dificultades y peligros. Por eso hay que destacar como merece la visita de Don Felipe, desarrollando una vez más y de forma ejemplar las funciones que le incumben como heredero de la Corona. E AL GOBIERNO SE LE FUE LA LUZ L Gobierno llevaba varias semanas generando un deliberado ambiente de incertidumbre en torno a cuál iba a ser el incremento definitivo de las tarifas eléctricas a partir del mes de julio- -principalmente para familias y empresas- -en virtud de la revisión que ahora corresponde. Tras haber lanzado a la opinión pública el tramposo globo sonda de que en ningún caso iba a suponer un incremento próximo a la abultada cifra del 11 por ciento que venía reclamando la Comisión Nacional de la Energía para compensar los costes de producción y el agujero acumulado, el Gobierno advirtió después de que rondaría la subida del IPC. Ese agujero en concepto de déficit de tarifa es hoy de 1.300 millones de euros, cifra a la que todavía se sumarán durante el año otros 2.500 millones. En cualquier caso, el argumento era que se trataría de una subida razonable De lo que no avisó el Gobierno es de que el incremento real de la factura para las familias iba a ser superior al de las industrias y de que, cuando en noviembre vuelva a producirse otra revisión de los precios- -al alza, por supuesto- el total del año sí estará muy próximo a ese 11 por ciento o, incluso, por encima. El Gobierno, una vez más, juega las cartas con ventaja. Su fingido interés por no castigar a las familias y empresas más de lo imprescindible en esta etapa de crisis económica, tan sensible para el bolsillo, tiene truco: Zapatero se presenta ante la opinión pública como un presidente comprometido y comprensivo que impone su autoridad- -fijando Moncloa el precio de la luz- -frente a lo que muchos miles de consumidores juzgan una tarifa abusiva. Sin embargo, bajo la mesa Zapatero oculta una segunda baraja, asumiendo un cínico doble rol. Al consumidor le pueden engañar las palabras, pero no las facturas. Y con la medida adoptada, las grandes perjudicadas- -más que las industrias- -son las familias. Prueba de la mendacidad de los mensajes del Gobierno es la confusión que ha causado: mensajes, primero, a E las familias con menos recursos en el sentido de que pretende que el suministro sea social es decir, casi gratuito, sin ser esa la realidad, amén del hecho de que se propone penalizar los consumos excesivos sin atender, por ejemplo, a variables como el número de miembros de una familia, lo que supone de hecho que salgan perjudicadas en beneficio de los despachos profesionales. En segundo lugar, mensajes a las empresas sobre su propósito de no encarecer sus costes. Y mensajes, en tercer lugar, al sector para que matice sus protestas porque sus beneficios son suficientes. Unidos, todos esos mensajes casan bastante mal. Es muy contradictorio y poco creíble hacer falsa política social a cuenta del recibo de la luz. Incrementar el precio de las tarifas domésticas más que el de la industria y los grandes consumidores también se entiende con dificultad. El hecho es que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, que debería entender la lógica económica y creer en el mercado, se pliega a las indicaciones del jefe e intenta hacer buenas sus ocurrencias. El ministro sabe que las tarifas actuales tienen poco recorrido: ni reflejan los costes reales ni contribuyen a un uso eficiente de un bien escaso como es la energía. Pero es posibilista, deja hacer y escurre lastimosamente el bulto. El Gobierno socialista sigue ordenando el sector a su antojo, restando competencia y eficiencia, olvidando que ya no hay mucho más tiempo que perder en un mercado sumido en un anacrónico intervencionismo. Ya va siendo hora de que la larga mano del Gobierno se aleje de un sector sometido a los criterios partidistas de un Ejecutivo convertido en peligroso funambulista que hace equilibrios en la cuerda floja. Sobra demagogia para el manejo de todas las derivadas de un sector tan complejo como el eléctrico. Y falta rigor y voluntad para acometer sin complejos su necesaria reordenación. AHORA, EN ESTEPONA espués del escándalo de Marbella, parece que ahora toca Estepona. La detención del alcalde socialista y de varios concejales de otra de las ciudades emblemáticas de la Costa del Sol en una operación policial contra la corrupción urbanística es fiel reflejo de la gravedad de la situación. Las imágenes de registros en oficinas públicas y en viviendas particulares empiezan ya a resultar familiares para una opinión pública que manifiesta una profunda indignación. El prestigio del sector turístico español queda seriamente dañado cuando el urbanismo se utiliza al servicio de intereses turbios. No basta con que el PSOE andaluz reaccione mediante la expulsión provisional de los implicados. Lo importante es saber quién y por qué permitió que individuos de este tipo- -a salvo siempre la presunción de inocencia- -se situaran al frente de corporaciones locales tan significativas. De nuevo hay que destacar negativamente la pasividad de la Junta de Andalucía ante unos hechos que, por su notoriedad, no podían pasar inadvertido para los responsables de la Administración autonómica. D