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ABC LUNES 16 s 6 s 2008 INTERNACIONAL 35 La Policía se empleó con contundencia con los manifestantes que protestaban contra la visita de Bush AP Ofensiva de Bush para capturar a Bin Laden antes de dejar el cargo Pide a Brown en Londres que no se precipite en la salida de Irak E. J. BLASCO LONDRES. George Bush desearía dejar la Casa Blanca dentro de seis meses con una última misión cumplida: la captura de Osama bin Laden. Unidades especiales norteamericanas y británicas han aumentado el número de sus operaciones y por primera vez están cruzando de modo regular la frontera entre Afganistán y Pakistán, zona montañosa en la que se supone que se esconde el líder de Al Qaida. Esas misiones clandestinas de reconocimiento dentro de Pakistán, según publicó ayer The Sunday Times citando fuentes de los servicios de inteligencia de EE. UU. y del Reino Unido, cuentan con el completo respaldo del Gobierno paquistaní. Bush considera la deseada captura de Bin Laden como la mejor forma de cerrar sus ocho años de presidencia, marcada desde el principio por el 11- S y Al Qaida. El presidente estadounidense llegó ayer a Londres en su periplo de despedida por las capitales europeas. Él y su esposa tomaron el té en el castillo de Windsor con Isabel II y su marido, el Duque de Edimburgo. Luego el matrimonio Bush acudió al 10 de Downing Street para una cena ofrecida por el primer ministro, Gordon Brown. En una entrevista publicada ayer en The Guardian Bush advertía a Brown de que no se apresure a retirar las tropas británicas que aún siguen en Irak. Con ello, salía al paso de recientes informaciones que indican que Londres podría anunciar la completa marcha de sus soldados a finales de año, aunque la retirada efectiva se completaría en los meses siguientes. Enrique Serbeto EL MUNDO ARDE EN IRLANDA M i abuelo, don José Serbeto Ferrer, murió hace más de veinte años. Había vivido un mundo convulso y en sus últimos meses le hizo sufrir bastante el chorro de imágenes que salía de la televisión, porque en su vieja cabeza se le mezclaban los telediarios con las películas, de manera que creía que todo lo que veía estaba pasando de verdad, como si la violencia y los tiros le devolviesen a los tiempos del desembarco de Alhucemas y la guerra del Rif de sus años mozos. Cuando le preguntabas ¿que tal? contestaba asustado: ¿No lo ves? mal, muy mal, todo mal Pues algo así es lo que les ha pasado a los irlandeses, que se les han superpuesto demasiadas imágenes y no han sabido distinguir la verdad de los escenarios de pacotilla. Demasiadas incertidumbres mezcladas: el precio del petróleo, la globalización, el catastrofismo ilustrado de la secta verde y su calentamiento global, todo formando una macedonia de sentimientos contradictorios que al final han aprovechado los partidarios del no El eslogan de más éxito era el de la campaña contra Europa: Si no estás seguro, vota no ¿Puede haber algo más razonable? El problema es que, como decía Baltasar Gracián, vivimos de la fe ajena y cuando una verdad llega de lejos siempre trae algo de mezcla de los ánimos por donde ha pasado Europa no ha sido nunca el problema, debe ser la solución, y nadie como los irlandeses para apreciar los beneficios de pertenecer al club. Sin embargo, las instituciones que representan la idea europea insisten en no querer tener una relación sincera con los ciudadanos y prefieren emitir lemas ampulosos pero vacíos. Algún día se tendrán que dar cuenta. Y pese a todo, lo de Irlanda es triste, pero es una cuestión menor comparado con el ambiente general. En los últimos días se han visto otras maneras de expresar ese vértigo angustioso que produce tanta intoxicación informativa. Hay disturbios- -y muertos- -por la gasolina, manifestaciones por la comida, y no solo en países del tercer mundo, sino en boyantes escenarios del primero. Cultivar la confusión como algunos o esconder la cabeza como hace el Gobierno son dos fórmulas para la catástrofe.