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24 ESPAÑA LUNES 16 s 6 s 2008 ABC Edurne Uriarte RAJOY Y EL PP VASCO uienes erraron en la interpretación de la crisis San Gil han vuelto a hacerlo con la designación de Antonio Basagoiti y la supuesta mano negra y conspiradora de Rajoy. Sencillamente, porque entonces como ahora Rajoy no ha intervenido. En todo este proceso, Rajoy sólo intervino significativamente una vez, para pedir a los líderes vascos que contuvieran cualquier crítica pública a María San Gil. Para lo demás, no necesitaba hacerlo. A Rajoy le bastaba esperar para conocer el elegido. Porque antes, durante y después de la crisis San Gil, la gran mayoría del PP vasco estaba con él. Y lo estaban los tres únicos líderes capaces de suscitar un consenso mayoritario: Alonso, Barreda y Basagoiti. Uno de los grandes errores de María San Gil fue precisamente no tenerlo en cuenta. Y es que el poder regional de un partido se puede ejercer y mantener con dos instrumentos: los triunfos electorales y el acuerdo con todos los poderes territoriales, provinciales y locales. Y el poder nacional, el de Rajoy, de la misma manera. Si su candidatura ha salido reforzada de la crisis interna, se debe a lo mismo, a que Rajoy contaba con los dos instrumentos esenciales. Los buenos resultados electorales, con un importante arañazo a votantes socialistas incluido. Con otro resultado electoral alejado de ese 40 ni siquiera sería el candidato. Y el apoyo territorial, el apoyo del que carecían y carecen todos los críticos de Rajoy con excepción de Esperanza Aguirre. Un apoyo territorial que no es un momentáneo acuerdo de circunstancias, sino el construido a lo largo de cuatro años de incesantes visitas y guiños a todas las organizaciones territoriales del PP. Otra cosa es si Rajoy perderá ese apoyo territorial antes de las elecciones de 2012, como también le auguran los críticos. Dependerá de los dos mismos factores. De los resultados electorales y de si los líderes del PP perciben a alguien capaz de mejorarlos. Y de la buena sintonía con las organizaciones territoriales. De no equivocarse haciendo y proponiendo en contra de ellas. Es exactamente lo que le pasó a María San Gil. Q Una fiesta popular celebra la recuperación del castillo, durante años sólo un magnífico mirador sobre Barcelona ELENA CARRERAS Barcelona recupera el castillo de Montjuic pero sacrifica su Museo Militar Numerosos historiadores reclaman que el portazo al franquismo que se quiere dar al clausurar el centro no implique la pérdida de su valiosa colección ÀLEX GUBERN BARCELONA. Como si de una ceremonia de exorcismo se tratase, el cantautor Raimon ofreció ayer un recital en uno de los fosos del Castillo de Montjuic de Barcelona. La elección del lugar no fue casual, ya que fue en este foso, el de Santa Eulalia, donde fue fusilado en 1940 el presidente de la Generalitat Lluís Companys. Su simbólico recital cerraba la multitudinaria fiesta con la que el Ayuntamiento de la ciudad celebró la recuperación del castillo para Barcelona, en lo que fue, de alguna forma, la toma cívica de una fortaleza que históricamente ha vivido de espaldas, cuando no contra la ciudad. La jornada de puertas abiertas fue un éxito rotundo, aunque paradójicamente la única puerta que ayer estaba cerrada en Montjuic era de la su Museo Militar. Esta instalación, vetusta, anticuada, pero con una interesante aunque irregular colección, es objeto de polémica y discusión. El Ayuntamiento, insiste, quiere dar con la recuperación del castillo un sonoro portazo al franquismo- un acto de ruptura democrática titulaba ayer el alcalde un artículo en un diario barcelonés- procediendo al cierre sin paliativos de este museo, pasando por alto el valor de sus fondos. Numerosos historiadores- -no precisamente sospechosos de militaristas- -ya han puesto el grito en el cielo ante la inminente dispersión de su fondo, víctima, se diría, de un gesto político y de un antimilitarismo mal entendido. El Consistorio alega que la carga histórica franquista que lleva consigo es incompatible con el uso civil y de símbolo de paz que se quiere dar a la fortaleza. De hecho, la creación de un Museo Militar fue la condición que impuso Franco para ceder el castillo a Barcelona, a la vez que un patronato presidido por un militar tutelaba la fortaleza. El museo deriva de donde deriva, y por tanto se cierra insistía a ABC en una entrevista reciente el propio alcalde Jordi Hereu. Frente a esta postura, numerosos historiadores han alzado su voz para intentar evitar lo que consideran un atropello al patrimonio cultural, la dispersión de lo que es a criterio de la mayoría una magnífica colección. Formada por más de 6.500 piezas, su procedencia y valor es diverso: la mayoría pertenecen a Defensa, otra gran parte es municipal y otra, menor tanto en calidad como en cantidad, fruto de las donaciones de particulares. Algunos de estos últimos, por cierto, ya han reclamado la devolución de sus piezas. Como explica el especialista en historia militar Gabriel Cardona, la colección es vasta, irregular y a veces redundante, pero cuenta- -y reconoce el propio inventario hecho por el Ayuntamiento- -con unas mil Dispersión de las piezas Un concierto de Raimon en el mismo lugar donde fusilaron a Companys cerró ayer la toma civil del castillo piezas de gran valor. Según los planes municipales, sólo las que sirvan para explicar la historia del castillo y de Barcelona permanecerán en el mismo. Las otras, serán dispersadas en otros museos de la ciudad, o devueltas a Defensa. Aunque el Ministerio asegura que su destino no está decidido, el museo militar de Toledo puede ser su nueva casa. Tanto Cardona como otros historiadores, es el caso de Josep Maria Solé i Sabaté, Jaume Sobrequés o Francesc Xavier Hernández- -nada españolistas por cierto- coinciden en que el Museo Militar requiere una criba de su colección y una radical puesta al día, pero que perder las piezas- -dispersarlas viene a ser lo mismo- -es un atropello cultural. Todos coinciden en que para fomentar la paz- -objetivo del todavía difuso Centro Internacional que el castillo albergará- no hay que esconder la guerra y cita como ejemplo el magnífico Imperial War Museum de Londres. El origen del museo, añaden, no puede ser su condena. Si no, habría que derribar el monumento a Colón porque fue el primer colonialista apunta Cardona. Al Ayuntamiento, atacado por un virus Fórum, estos argumentos no le sirven. El Museo se cierra.