Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 ESPAÑA ZARAGOZA 2008 ARRANCA LA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DOMINGO 15 s 6 s 2008 ABC Primeros visitantes del pabellón de Acciona en la Expo del agua AP Luces y sombras en el estreno En su apertura de puertas, la Expo puede presumir de seguridad, limpieza y opciones diversas para comersPero no son pocas las quejas sobre errores que aún se pueden subsanar sNo se produjeron colas extensas a pesar de la alta afluencia de visitantes POR ALBERTO LARDIÉS ZARAGOZA. Piernas a prueba de bombas, paciencia sin límites y un presupuesto de unos 50 euros si se compra la entrada y de unos 20 si ya se tiene. Esas son las condiciones ineludibles para visitar la Expo Internacional de Zaragoza. Sin ellas, es mejor abstenerse de intentarlo. Con ellas, el día puede resultar sumamente interesante o tedioso hasta la extenuación (de los gustos hay mucho escrito, pero cada uno tiene el suyo) Ayer, ABC asistió al estreno del evento. Antes de entrar en el recinto, el paseo en telecabina es casi obligado (si las colas lo permiten, ayer por la tarde ya era difícil) Por nueve euros- -precio protestado por algunos al tratarse de un viaje de tres minutos- -se disfruta de un paseo por el cielo de la Expo. Desde allí arriba se aprecia una atractiva vista de todo el recinto y los alrededores, sólo deslucida por las obras colindantes. Uno de los aciertos es que haya varias entradas y taquillas. Así, se evitan en la medida de lo posible las aglomeraciones. De hecho, contra algunos pronósticos pesimistas, ayer las entradas no se colapsaron en ningún momento y el tráfico de visitantes fue fluido. Otro acierto que se atisba antes de entrar es el impresionante despliegue de seguridad. Decenas de agentes del orden velan por el bienestar de todos los presentes y para ello cuidan hasta el detalle más nimio. También destacan positivamente la limpieza del lugar- -hay numerosos operarios preocupados del asunto- -y la higiene- -existen varios baños públicos a lo largo de todo el recinto- En cuanto a la comida, las opciones son varias. Muchos pabellones de los distintos países poseen restaurantes. Pero para encontrar hueco en ellos, como ocurría ayer en el de España, hay que hacer una reserva previa, puesto que si no es muy difícil lograr una mesa disponible. En cambio, es más sencillo (y mejor para el bolsillo) optar por acercarse a alguno de los 20 quioscos que pueblan el lugar con el claro objetivo de ofrecer una comida rápida y más económica. Los bocadillos y sándwiches rondan los tres o cuatro euros, y los refrescos no pasan de los dos euros. Así, por menos de mil pesetas, que diría un nostálgico, se puede uno aliviar el hambre, aunque sin exquisiteces gastronómicas, lógicamente. Estos quioscos se dividen en tres, según el tipo de comida que ofrecen: Baviera (la especialidad son los bocatas) Sándwich EL PABELLÓN DE CHINA NO PUDO ABRIR POR EL PARO DEL TRANSPORTE Pese a la conocida laboriosidad del pueblo chino, el pabellón de este gigante asiático permanecía ayer cerrado. La causa del retraso, según un cartel colocado a la entrada es que no ha llegado a tiempo el material necesario para concluir los remates ni para completar sus contenidos, lo que presumiblemente se debe al paro en el sector del transporte. Se abrirá al público mañana lunes, día 16, dos días después de lo previsto. También han retrasado su apertura los espacios de Nigeria, Angola y Rumanía, mientras que Marruecos y Afganistán se demoraron unas horas su estreno. El resto ofrecía un aspecto prácticamente impecable. Casi milagroso parece el caso del Pabellón Puente, donde hace cuatro días aún se podían ver andamios en el interior. Más de 35.000 personas, la mayor parte zaragozanos, se acercaron a la Expo en su primer día, con una mayor afluencia todo en la tarde- noche. city (el nombre lo indica todo) y El rincón español (donde abundan las raciones de fritos) Como la afluencia de público no era masiva, ayer apenas se veían colas de esas que acaban con el más paciente, pero sí se vivieron algunas esperas en los lugares estrella de la exposición internacional. En el pabellón de España- -que, por cierto, cuenta con un sistema de tickets que evitará problemas- en el de Japón- -uno de los más aclamados hasta ahora- -y sobre todo en el Acuario fluvial hubo que esperar más de lo deseado. Y es de esperar que cuando haya más público las colas se conviertan allí en interminables. Eso sí, para combatirlas hay un arma que al menos reduce el riesgo de deshidratación- -el calor en Zaragoza durante el verano es asfixiante- el toldo que recorre el pasillo central de los pabellones. La sombra que produce es como un refresco en el desierto. La huelga de transportistas también ha dejado su impronta en la Expo. El pabellón de China no se abrirá hasta el lunes porque no han llegado todas las piezas necesarias. En algunos establecimientos de comida se agotaron los bocadillos a media mañana- -y eso que el ritmo de visitas no era espectacular- Y, lo más preocupante (Pasa a la página 34) Efectos de la huelga