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ABC DOMINGO 15 s 6 s 2008 ANTE EL CONGRESO DEL PP ANÁLISIS ESPAÑA 21 Mariano Rajoy ultima su Plan Renove El líder del PP sabe que el primer objetivo del congreso es salvar la unidad y el modelo de partido, además de procurar que cicatricen las heridas. Y mientras tanto, una de sus principales bazas, Soraya Sáenz de Santamaría, se consolida POR ÁNGEL COLLADO MADRID. Mariano Rajoy ha encarrilado el congreso del PP y parece que, de momento, también la crisis interna dos semanas antes de que empiece la gran asamblea de los populares convocada en Valencia. Con un punto de inflexión a la baja en la pelea interna que empezó con el espectáculo de la manifestación ante la sede de Génova, vino después la confirmación de que los críticos sólo tenían apoyos fuera del partido y el silencio de los dirigentes con peso que habían expresado recelos en la primera fase del conflicto: Esperanza Aguirre, Jaime Mayor Oreja y José María Aznar. Ahora se cuecen las ofertas de integración y se confirma el asentamiento de Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz o portavoza parlamentaria, que tiene desconcertado al Gobierno en la figura del único miembro o miembra medianamente activo del mismo: Fernández de la Vega. El presidente del PP es consciente de que se juega la permanencia en el cargo y las aspiraciones a repetir como candidato en las próximas generales, no en el congreso del partido, sino en lo que viene a continuación: encuestas, elecciones autonómicas vascas y gallegas, debates parlamentarios, comicios europeos, respuesta del Gobierno a la crisis (si es que llega) o desafíos nacionalistas... Por todo eso, el objetivo del congreso es salvar la unidad y el modelo de partido, además de procurar que sirva para cicatrizar heridas. A los críticos les queda el recurso de pedir a los delegados el voto en blanco, pero da imagen de pataleta y deslealtad y, de todos modos, resulta que el recuento siempre lo hace la dirección. la vida interna de la organización que permita volcarse en la tarea de oposición con un cambio en la táctica imprescindible ante un nuevo panorama. Rajoy pide en su plan concilia un margen de confianza. Rajoy junto a Sáenz de Santamaría y García Escudero en la Junta Directiva del 31 de marzo El Gobierno está desbordado por la realidad hasta en su fuerte, que es la propaganda; sin proyectos para arrancar la legislatura salvo el de asistir complacido a las peleas de los demás partidos, y con una vuelta de vacaciones muy complicada por la negociación de los presupuestos- -no tiene mayoría ni compromiso estable con nadie- -y la de la financiación autonómica, que no acababa de encauzar. En la dirección del PP reconocen que Rajoy sabe que se tendrá que ganar la candidatura para las generales a partir del congreso, que su éxito en esta crisis ha sido aislar y paralizar a los movimientos críticos apoyado en los barones aunque éstos, a la larga, también tendrán sus aspiraciones sucesorias si él mismo no se consolida. Rajoy guarda con celo el nombre de su nuevo escudero, pero ahora dicen en Génova que ya sí, que por lo tranquilo que está ya debe de tener decidido y comprometido quién será el secretario general. Descartado Arenas porque es imprescindible en Andalucía, la lógica que lleva a Pío García- Escudero se tuerce en algunos medios del PP por si Rajoy prefiere al final a alguien más joven, con experiencia en el partido y diputado para acompañar a Sáenz de Santamaría en la labor de oposición desde el Congreso. Es una segunda vía que abarca JAIME GARCÍA Normalidad para opositar Respeto a los principios, renovación pero también integración. Serán las tres ideas más repetidas en la asamblea para recuperar una normalidad en A los críticos les queda el voto en blanco, pero da imagen de pataleta y el recuento lo hace la dirección los nombres de Esteban González Pons, Ana Mato o José María Michavila. Los citados son fijos en el nuevo equipo, junto con Juan Costa si quiere, y también Esperanza Aguirre, a la par en jerarquía con Alberto Ruiz- Gallardón. No habrá vicepresidentes, pero sí cuatro vicesecretarios generales para renovar y ampliar el cartel del partido, en la última etapa reducido a Rajoy más Acebes y Zaplana. Aunque en la dirección del PP no lo confirman, en otras fuentes se interpreta el silencio que guarda en los últimos días Jaime Mayor Oreja como un síntoma de que se debe haber producido la semana pasada el mano a mano pendiente entre ambos. Es la discrepancia que más preocupa. Además de que simboliza los principios del partido en cuanto a defensa de la unidad de España y del modelo constitucional, se le considera imprescindible como cabeza de candidatura para las próximas elecciones europeas, que serán dentro de un año. Si en las autonómicas vascas y gallegas pintan bastos para el PP, en junio de 2009 sus dirigentes estarán obligados, como mínimo, a alcanzar el empate que rozaron en 2004 con Mayor Oreja al frente. Ésa será la prueba para conocer si el nuevo equipo de Rajoy está en el buen camino del desgaste del Gobierno. Para después del congreso, en la primera quincena de julio, Aznar ha invitado al Campus de Faes al propio Rajoy para la clausura, a un nutrido grupo de incondicionales- -Pastor, Montoro o Moragas- -y también críticos como Miguel Ángel Cortés o Alejo Vidal- Quadras, lo que no deja de ser otra prueba de normalidad frente al trimestre de la crisis.