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20 ANTE EL CONGRESO DEL PP LAS LECCIONES DE LA TRANSICIÓN ESPAÑA DOMINGO 15 s 6 s 2008 ABC El Partido Popular no es UCD Analistas y dirigentes de los Gobiernos de la transición explican a ABC por qué la crisis del PP no puede desembocar en un hundimiento súbito como el de la formación de Adolfo Suárez POR BLANCA TORQUEMADA MADRID. Quizá espoleados por esa percepción de que España se dirige (si no está ya en ella) a una segunda transición algunos analistas están queriendo ver en la crisis del Partido Popular ecos del derrumbamiento de Unión de Centro Democrático. Normalmente, en tono de sombría admonición. Sin embargo, ni el análisis riguroso ni la perspectiva histórica apuntan a que los cimientos de la formación de Mariano Rajoy se puedan resquebrajar como la endeble estructura de UCD, aquel partido capital para la instauración de la democracia que, tras vencer en las elecciones generales de 1977 y 1979, quedó jibarizado de sopetón y reducido a 12 diputados en los comicios de 1982. Una primera aproximación a esas abismales diferencias entre lo ocurrido hace treinta años y lo que hoy se vive en la calle Génova queda perfectamente expresada en una frase del recientemente fallecido Leopoldo Calvo- Sotelo: Las razones del éxito de UCD fueron las mismas que las de su rotundo fracaso. Unión de Centro Democrático nació para hacer lo que hizo y estaba condenada a desaparecer cuando ya estuviera hecho En primer término, Adolfo Suárez era un hombre que procedía del régimen franquista y, al asumir la tarea de reconducir y aglutinar a la derecha sociológica para estabilizar la democracia, creó UCD a partir de la coyuntural confluencia de intereses de los quince partidos que formaron lo que en un primer momento fue una coalición (elecciones de 1977) y que poco después se constituyó como partido. Con cabezas visibles de distintas tendencias como Rodolfo Martín Villa o Pío Cabanillas (vinculados, como el propio Suárez, al régimen) Fernando Álvarez de Miranda (democristiano) Joaquín Garrigues- Walker (liberal) o Francisco Fernández Ordóñez (socialdemócrata) Un cóctel óptimo para que Suárez logra- Adolfo Suárez con Leopoldo Calvo- Sotelo días antes del 23- F ABC efecto, los pronósticos se cumplieron y la Unión de Centro Democrático perdió el poder en 1982. Buena parte de sus apoyos se trasvasaron a AP (que logró 106 diputados) mientras UCD caía en picado a 12 y el nuevo partido de Suárez, el CDS, sólo conseguía dos escaños. Una lección histórica a la que Sanchís atribuye sobrado peso para exorcizar riesgos. Estima que el PP debe aplicarse el axioma de que sin unidad no es posible recuperar el poder: Otra cosa es determinar qué persona es la indicada, pero el partido debe permanecer unido. E igual que los críticos no deben minar a la dirección, Rajoy debería no sólo integrarles, sino primarles, incluso Perfecto conocedor tanto de UCD, partido con el que ocupó dos carteras ministeriales (Transportes y Agricultura) como del PP, en el que recaló después, José Luis Álvarez reitera que no hay riesgo de que la formación de Rajoy se contagie de aquella enfermedad de curso rápido que acabó con Unión de Centro Democrático: La base electoral del PP es amplísima, muy sólida. Aunque no ha ganado las elecciones, sí se ha impuesto en 32 provincias de 50, con más de diez millones de votos Además, el también ex alcalde de Madrid estima que, a diferencia de UCD, el PP cuenta con estructuras provinciales rodadas y bien ensambladas. Sólo tiene un problema grave, que es la brecha en Cataluña No existen diferencias ideológicas sustanciales entre el sector oficial y el crítico en opinión de Álvarez: De cuanto se ha planteado, no hay nada que no se solucione con sentido común. Y el sentido común dice que hay que tener en cuenta y valorar a todos los que han tenido un papel importante en el PP a lo largo de estos años El drama de UCD- -dice otro ex alto cargo durante la Transición- -fue que llegó un momento en el que ni el líder indiscutible, Adolfo Suárez, creía en el partido. Hasta el punto de que en el Congreso de Mallorca de 1981 dimitió de la presidencia. Y poco después fundó el CDS Con esas credenciales (y con muy poco recorrido de la democracia) no fue tan extraño el brusco descalabro en las elecciones de 1982. Nada que ver con el PP, treinta años después. Otro factor fundamental, interpuesto, dio la puntilla a UCD: el PSOE había renunciado en su XXVIII Congreso a definirse como marxista. Así, en octubre de 1982 el Partido Socialista logró la mayoría absoluta, con más de diez millones de votos. Felipe González había invadido el centro. TESTIGOS EN PRIMERA LÍNEA José Luis Álvarez Ex ministro de UCD José Luis Sanchís Consultor y ex asesor de Suárez José Manuel Otero Novas Ex ministro de UCD Base electoral muy sólida El PP tiene una base sólida y ha ganado en 32 provincias. Su único problema grave es la brecha de Cataluña ra evitar que el cambio político se frustrara por exceso de interlocutores, pero que resultó explosivo cuando, según los conocedores de la trastienda de aquellos gobiernos, pasado el periodo constituyente, llegó la hora de la ordinaria gobernación. De repente, había que legislar sobre educación, divorcio, economía... Y ahí ya cada uno tenía criterios diferentes, y a veces enfrentados Lo importante es preservar la unidad. Rajoy debería no sólo integrar a los críticos, sino primarles Pero esta reflexión la acompañan otras voces de una percepción que sí detecta ciertos paralelismos entre aquel cataclismo y el enrarecido ambiente precongresual del PP: En la crisis de UCD- -dice José Luis Sanchís, consultor político y asesor del Gabinete de Suárez durante la Transición- -pesaron mucho los personalismos. Ambiciones con nombre propio que a veces se enmasca- No veo debate ideológico de fondo en el PP. Las referencias de Aguirre al liberalismo son de rótulo raron tras supuestas diferencias ideológicas que, en el fondo, no eran tan grandes En 1980- -recuerda- -Óscar Alzaga y Miguel Herrero trataron de organizar la gran derecha y abogaron por la unión de UCD y AP Una estrate. gia que no era gratuita, sino movida por el hecho de que el sistema electoral español penaliza extraordinariamente el fraccionamiento del voto En Una unión de coyuntura El PP es un partido desideologizado desde 1989 El presidente del Instituto de Estudios de la Democracia en la Universidad San Pablo CEU, José Manuel Otero Novas, que fue ministro de UCD y participó también en la refundación del Partido Popular en 1989, hace notar que ese proceso de renovación buscó precisamente despojar al Partido Popular de los vicios de la UCD. No sólo se consiguió, sino que se pasó al extremo contrario, al de la desideologización. Desde entonces, el PP es una formación política deliberadamente desideologizada. Hasta el extremo de que más adelante algún dirigente ha pretendido incluso resumir su esencia en que el partido está con la gente Opina también que en la actual crisis en ningún momento se han planteado problemas ideológicos de fondo. Las referencias al liberalismo que ha planteado Esperanza Aguirre, que es una política admirable, me han parecido de rótulo nunca formuladas en los términos exhaustivos de poner en pie un discurso frente a otro discurso. Para mí, Aguirre dice lo mismo que Rajoy, aunque lo haga de manera distinta y, por cierto, muy atractiva