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ABC DOMINGO 15 s 6 s 2008 ANTE EL CONGRESO DEL PP ANÁLISIS ESPAÑA 17 Los populares vascos Llama la atención que el borrador de la ponencia política del PP insista tanto en las críticas al PNV, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un documento en el que deberían exponerse las bases políticas de un partido y no los juicios sobre los demás tico, respondieran con una crítica agria al PNV No por estar en contra del nacionalismo piensan lo que piensan, sino que, por pensar lo que piensan, no pueden asentir o abstenerse ante la falta de proyecto democrático en el nacionalismo vasco, por utilizar otra vez la aguda observación de Mario Onaindía. Precisamente por eso llama la atención que el borrador de la ponencia política del PP para el congreso del próximo fin de semana- -el texto en el que se aceptaron, quizá por alguno a regañadientes, las aportaciones de María San Gil- -insista tanto en las críticas al PNV sobre todo te, niendo en cuenta que se trata de un documento en el que deberían exponerse las bases políticas de un partido y no los juicios sobre los demás como fundamento de una estrategia concreta. De hecho, no se dice de Esquerra Republicana, por poner sólo un ejemplo, lo que se dice del PNV Esta insistencia- -y la reiteración de un sector del PP en que se trata de un elemento esencial (de las esencias o de los principios del partido) -podría tener causa en un sentimiento de rabia por la falta de lealtad constitucional y de compasión con los perseguidos de un partido que se dice democrático y que fue aliado hace bien pocos años. Pero esta misma consideración circunstancial, en cuanto fue aliado, choca, también por el modo en que se hace, en un documento en el que se trata de exponer lo principal de lo que se piensa. Tampoco tendría sentido, aunque sí explicación, si se tratase de incluir una suerte de prueba del nueve en el texto, pero no para que entendieran los demás (y los votantes) lo que piensa el PP, sino para los propios. El discurso no es ni la ideología ni el pensamiento político de un partido, sino el modo, la forma, en que se expone. Si hay un debate sobre el discurso, las frases sobre el PNV podrían tener ese carácter, es decir, un modo de acusar de traición a los valores a quienes les pareciera inconveniente o exagerado incluirlas, una manera de convertir el discurso en el fondo del pensamiento. Y algo de esto hay, quizá, si se observa cómo se ha desarrollado una parte de las turbulencias del PP desde el 9 de marzo. La defensa del discurso precedente es, para empezar, la defensa de una estrategia en unas circunstancias concretas y, además, la del que llevó a la derecha a perder las elecciones. Pero, por otro lado, la congelación de ese discurso no juega sólo en relación al PNV sobre todo cuando, en es, te momento, su deriva hacia las ensoñaciones autodeterministas de Ibarretxe, impide cualquier tipo de entendimiento o pacto, lo que no ocurrió, como se sabe, cuando el PP presidido por José María Aznar ganó las elecciones en 1996. Juega tam- Turbulencias en el PP Germán Yanke La oposición intelectual al nacionalismo vasco es más que importante, el peso electoral de este último no tiene correspondencia en el debate intelectual y académico y, de hecho, buena parte de lo que se ha dado en llamar el constitucionalismo vasco se ha trenzado en torno a profesores universitarios, ensayistas y escritores, muchos de ellos, además, procedentes de la izquierda. Sin embargo, resultaría sorprendente que, preguntados todos ellos por su ideología, por las bases de su pensamiento polí- Un PP fuerte no es un PP aislado y, por ello, se trata de exigir la vuelta a un consenso constitucional bién, y se va viendo más claramente cada día que pasa, en relación a las relaciones estratégicas con el PSOE en el País Vasco y, aunque parezca paradójico, a la posibilidad de reconstruir, en el ámbito político, aquel o un nuevo constitucionalismo que pueda oponerse y ganar al nacionalismo. María San Gil no habla pero algunos de sus seguidores desvarían al presentar sólo dos opciones: o ella o entenderse con el PNV Y como esto suena a impo. sible (hasta para el PSOE ahora) traducen la segunda opción como hacer seguidismo de los socialistas vascos que presentan mimetizados con el nacionalismo vasco. Esta concepción del PP como única reserva espiritual lleva a la derecha española a la inanidad dogmática porque ese discurso la aleja de cualquier consenso a favor de la sociedad abierta- -para seguir con la fallida estrategia de estos últimos cuatro años- -e impide una alternativa razonable al nacionalismo. Una alternativa que debe ser trabajada y no esperada, como si la única salida fuese que los demás caigan del caballo y le den la razón. Más lógico, desde luego, parece lo de Basagoiti: un PP fuerte no es un PP aislado y, por ello, se trata de trabajar y exigir la vuelta a un consenso constitucional.