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10 OPINIÓN DOMINGO 15 s 6 s 2008 ABC AD LIBITUM MUJERES ESPAÑOLAS LFONSO Guerra, como suele ocurrirles a las personas de talento, luce y brilla más cuado está lejos del ejercicio del poder. Los catecismos gubernamentales, sean del color que fueren, resultan obvios y simplificadores. La gracia y la chispa residen en el matiz, en un mínimo toque de disidencia diferencial. Guerra, con buen sentido y envuelto por el feminismo hueco que nos acosa, se atrevió a decir que no hay que ponerse de rodillas por el mero hecho de que una mujer diga: Yo soy una maltratada Aunque cabe suponer que habrá que añadirle pruebas a la alegación, no han faltado voces, dizque defenM. MARTÍN sores de la mujer, para zaFERRAND randear a Guerra por su disonancia con la moda dominante. Incluso María Teresa Fernández de la Vega, que ocupa el cargo que él ocupó junto a Felipe González, le ha dado un pellizco- ¿de monja? -al ex vicepresidente: Ante una mujer maltratada hay que ponerse a su lado, de pie, para plantar cara El problema de De la Vega es que ya la tenemos muy vista. Sus apariciones de los viernes, en las que simultanea la tarea de hermeneuta del Gobierno y panegirista de José Luis Rodríguez Zapatero, ya son más de doscientas. Se le acabó el repertorio de mohines capaces de vendernos la burra- -el burro, si ella así lo prefiere- -de la mentira y el incumplimiento gubernamentales, sus muchos dichos y pocos hechos, mientras que una crisis económica internacional, y otra nacional que afecta a las mismísimas raíces del Estado, van resquebrajando el paisaje de nuestro futuro. Ahora toca feminismo. Un sentimiento confuso y equívoco, muy poco constructivo, que, por simpatía, engancha con la mitad de la población. Pero hasta el feminismo que vende De la Vega es falso. Es el de las miembras de la procaz Bibiana Aído y no el del rigor, trabajo y excelencia que acredita, por ejemplo, la alférez del Ejército del Aire Rocío González Torres, número uno de su promoción de pilotos de caza y combate. El mismo que el de cientos de miles de mujeres españolas que han querido y sabido incorporarse a trabajos tradicionalmente ocupados por varones. La primera mujer que estudió Medicina en España se matriculó en 1877. Hoy son mayoría, frente a los varones, las que pueblan las Facultades y nutren las distintas especialidades. Es un proceso natural, el camino de la civilización que, en este último siglo y pico, no se le puede atribuir a ningún periodo en exclusiva. El Ministerio de Igualdad, que es una bobada transversal, un gesto demagógico, una ocurrencia que muestra el máximo destilado posible en los alambiques cerebrales de Zapatero, tiene muy poco que ver con el progreso. Guerra tiene más razón, incluso feminista, que De la Vega. Las mujeres españolas se han ganado ellas solas su dignidad. Mi paisana Isabel Bareto, viuda de Mendaña, ya fue almirante de la flota del Pacífico- -Adelantada- -en el XVI. A PROVERBIOS MORALES GARCÍAS ABES quién es el ideólogo de la campaña para eliminar a Rajoy como peligroso izquierdista? me dice García Montero. Pues no Jiménez Losantos, contra lo que pudiera parecer, sino Juaristi. Y yo me lo creo José Luis García Martín, en La Nueva España, de Oviedo, 1 de junio. Lo de Juaristi va por mí, según se infiere del resto de la columna. Y García Montero sospecho que es mi amigo Luis, profesor, columnista y poeta. Vamos a ver. Cosas así se dicen cuando uno va por el sexto trago y no se deben llevar al periódico. Con Luis García Montero he cruzado interminables noches de copas, desde Santa Fe (Granada) a Santa Fe (Nuevo México) y estamos de acuerdo en que todo lo proferido por cualquiera de los dos tras la ingesta generosa de Jack Daniel s es puro delirio, y a veces ni siquiera poético. José Luis García Martín, profesor, columnista y poeta, no bebe siquiera el vino de las tabernas, y por eso sabe de todo, salvo de los efectos de los destilados en la mente humana. Prefiero suponerlo así. La simple sospecha de que García Montero pueJON da afirmar algo semejante tras supeJUARISTI rar un control de alcoholemia me llenaría de estupor y tristeza. No por mí, sino por García Montero, que todavía no tiene edad para demenciarse. Pero la deriva psicodélica de García Martín es lo que de veras me preocupa. Porque si yo estuviera tronando contra Rajoy desde este rinconcillo dominical, semana tras semana, cabría conjeturar que, si no el ideólogo de no sé qué campaña, sería al menos un detractor del susodicho, pero no es el caso. Ni lo tengo por peligroso izquierdista ni me metería en conspiraciones para derrocarlo, entre otras razones, porque no puedo. No soy miembro ni miembra de su partido ni me reúno con gente del mismo. En realidad, no me reúno con nadie, lo que le tendría que constar a Luis García Montero, que no ¿S me ve el pelo desde hace cuatro años. No voy a tertulias de radio ni salgo en la tele. ¿Contra quién podría conspirar desde mi retiro de Alcobendas, si no gasto ni teléfono móvil? De mis colaboraciones en este diario se deduce una cierta afinidad con la línea de la casa, lo que no me parece suficiente como para que García Martín me atribuya, como lo hace, la condición de ultraderechista. Después de todo, también él colabora en ABC, y hasta en La Razón, que no es el Pravda. A García Martín le molestaba, hace algunos años, que yo confundiera el PNV con ETA. Todavía espero que me diga dónde y cuándo los he confundido. Estoy seguro, eso sí, de que ETA es la red, y el PNV el movimiento de un mismo na, cionalismo secesionista, pero ésta es una convicción que comparto con casi todos los socialistas que conozco. No basta para adscribirme a las Centurias Negras. Otra especie curiosa que García Martín vierte en su columna de La Nueva España es que fui uno de los mentores intelectuales de la invasión de Irak. No creo que estos disparates nazcan de malevolencia alguna (en el fondo, los Garcías me estiman, y yo a ellos) son, simplemente, fantasías megalómanas corporativas que proyectan sobre mí para compensar la pérdida de relieve social de la poesía, que es su oficio. Ambos, que son de izquierdas, conocen seguramente la predicción central de la escuela de Frankfurt: el arte desaparecerá fagocitado por la vida cotidiana. Donde manda Bibiana Aído, sobra García Montero. La ministra será una cateta con pretensiones, pero también una máquina deseante que produce licencias poéticas como churros. ¿No era ése el ideal de las vanguardias, jorobar a la Real Academia? Qué joya esta Bibiana Maiakovski. Hasta su apellido es una fastuosa falta de ortografía. Abrumados por esta nueva realidad (o irrealidad) los García se empeñan en convertirme en una potencia maléfica. Que alguien del gremio pinte algo, aunque sea desde el Lado Oscuro de la Fuerza. Lo siento. Es tarde para eso, y además se lo han buscado.