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4 EDITORIALES SÁBADO 14 s 6 s 2008 ABC DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA Director Adjunto: Eduardo San Martín. Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas. Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) J. L. Sánchez Izquierdo (Deportes) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado. Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro. PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área de Publicidad: Adolfo Pastor Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera JUSTICIA PENAL l Tribunal Constitucional ha provocado una nueva alarma en la justicia penal con la sentencia que instaura una hasta ahora desconocida fórmula para abonar a los delincuentes el tiempo de prisión provisional. Según el TC, el encarcelamiento preventivo se computará como tiempo de cumplimiento no sólo de la condena impuesta en el juicio que motivó la prisión, sino también en las demás causas que tuviera pendientes simultáneamente. De esta manera, el TC instaura una sorpresiva fuente de beneficios penitenciarios para los penados no prevista en la ley y construida en una coyuntura social especialmente sensible a raíz de casos como el del homicida de la niña Mari Luz Cortés. Hasta ahora, a cada condena se le abonaba el tiempo de la prisión provisional acordada en el proceso previo, pero no transfería sus efectos reductores a otras condenas. El resultado de esta imaginativa doctrina del TC es una bonificación a la reiteración delictiva, como la de los etarras, por ejemplo. La preocupación de jueces y fiscales- -que incluso temen como efecto mariposa una desactivación de la doctrina Parot -está justificada porque el TC, más allá de proteger los derechos y las libertades al amparo de la Constitución, está creando un justicia penal paralela a la establecida por las leyes ordinarias y que tampoco encuentra un fundamento nítido en el texto constitucional. Ya lo hizo con la Mesa Nacional de Herri Batasuna y recientemente con la prescripción de los delitos. GOLPE A LA E UN NUEVO FRACASO PARA EUROPA ESPUÉS de las experiencias en Francia y Holanda de hace tres años, el rechazo ayer de los irlandeses a la ratificación del Tratado de Lisboa constituye prácticamente un cerrojazo definitivo a esta vía consultiva de reforma institucional de la Unión Europea. Desde el punto de vista de sus relaciones con los ciudadanos, éste es sin duda del peor revés que ha recibido el proyecto europeo en cincuenta años, puesto que no se trata- -como sucedió en otros casos- -de que el Gobierno de un país suspenda individualmente su participación en las instituciones comunitarias, sino que significa la confirmación de que estamos en una vía ciega y de que los partidarios del rechazo a las propuestas de Bruselas han conseguido hacerse con el control real del electorado clave. Está claro que la idea europea ha perdido fuelle en las sociedades que la forman y eso se puede ver tanto en este tipo de reacciones como en las escandalosas cifras de abstención de las elecciones a la Eurocámara. Por desgracia hay que constatar que los partidarios del proyecto comunitario se han quedado en una incómoda posición defensiva y, en estas circunstancias, ya no es posible volver a someter ninguna propuesta europea al voto popular de los países por separado, porque la negativa de uno significaría otra vez el fracaso para el conjunto de la Unión. Paradójicamente, lo que ha pasado en Irlanda es la expresión más acertada de la dificultad en la que se encuentra la propia UE para tomar decisiones, y de la necesidad imperiosa de que se produzca una reforma institucional para hacerla más eficaz antes de que haya que constatar su colapso. En Irlanda, unos pocos miles de electores han sellado el destino de los quinientos millones de ciudadanos europeos, igual que en los Consejos de Ministros, las particularidades de un grupo pequeño de países- -o uno solo- -pueden bloquear la puesta en marcha de decisiones necesarias en las que están de acuerdo todos los demás. España, D que no ha ratificado todavía el Tratado de Lisboa, hará muy bien en huir de la gesticulación estrambótica de la que se hizo gala en el referéndum del fracasado Tratado Constitucional. Puesto que no hay ninguna dificultad en ratificar en las Cortes lo que el Gobierno ya ha firmado, lo mejor sería hacerlo, pero sin prisas inútiles. Es muy probable que- -como ha pasado otras veces- -a partir de ahora los mecanismos de defensa de las instituciones europeas empezarán a preparar una alternativa para sortear este escollo utilizando algún imaginativo atajo jurídico- político, lo que no dejará de acentuar la perniciosa impresión de que en Europa las mejores cosas siempre acaban haciéndose de espaldas o- -peor aún- -en contra de la voluntad de sus ciudadanos; ¿cuál es la razón principal de que se produzca ese desencuentro? La primera y más importante es el tendencia general de las instituciones europeas a tratar los asuntos que afectan a los ciudadanos desde una especie de atalaya ilustrada e intocable. La Comisión y el Parlamento europeos se afanan en gestos que creen que son informativos, pero la mayor parte de las veces no se trata más que de simple propaganda plagada de lemas triunfalistas pero vacíos. Por su parte, los gobiernos nacionales no pierden ocasión para cargar sobre los hombros de las instituciones europeas las responsabilidades más incómodas por sus propios fracasos, con la misma fuerza con la que la Comisión y el Parlamento Europeo se dedican a definir casi clandestinamente las maneras de seguir trabajando sin prestar atención a lo que puedan suponer sus decisiones para los gobiernos que luego tendrán que aplicarlas. Unos y otros no suelen hacer ver a los ciudadanos que la Unión Europea ha sido sin duda la aventura más fructífera de la historia para esta parte del mundo, aunque sólo sea por el medio siglo de paz, y que nuestro futuro está en este proyecto político. SE ABRE LA EXPO DEL AGUA n gran día para Zaragoza, para Aragón y para toda España. Con los nervios lógicos de última hora, todo el mundo llegó a tiempo para la brillante ceremonia inaugural, presidida por Su Majestades los Reyes. Aquí está la Expo del Agua, con espléndidas muestras de la mejor arquitectura contemporánea y un atractivo programa cultural. Una buena prueba de que la política consigue grandes logros cuando se sitúa por encima del partidismo y de que el trabajo bien hecho ofrece resultados positivos. El agua es algo más que un hermoso recurso poético y artístico. En rigor, el desarrollo sostenible es una llamada a la solidaridad y al uso racional de los recursos naturales en un mundo que debe hacer frente a los retos del siglo XXI. Una vez más, España da muestras inequívocas de modernidad y capacidad organizativa. Ahora hace falta que sepamos extraer una lección perdurable más allá del éxito previsible de una Expo bien diseñada y ejecutada. U