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58 MADRID VIERNES 13 s 6 s 2008 ABC Mata a su padre de un tiro a bocajarro en la cara con una escopeta de cañones recortados Me he despertado junto a él en la terraza y no me contestaba explicó el detenido, que portaba drogas y munición CARLOS HIDALGO MADRID. Cecilio Santacruz Santacruz, español de 65 años, murió en la madrugada de ayer en el distrito de Ciudad Lineal después de que, presuntamente, su hijo le disparara en la cara con una escopeta de cañones recortados. El supuesto homicida, que fue detenido en la misma vivienda, dijo en un primer momento que su padre se había suicidado. La secuencia de los hechos arrancó sobre las diez y media de la noche del miércoles, cuando los vecinos del número 56 de la calle de Villaescusa comenzaron a escuchar ruido de pelea y dos disparos en el domicilio de Cecilio, el 3 C. Fuentes policiales indicaron que se recibió una primera llamada desde una cabina telefónica a las 22.40, avisando de que había un hombre con una escopeta merodeando por los alrededores del edificio. Hasta allí se desplazó una patrulla del distrito, sin hallar a nadie. Los vecinos escucharon lamentos: ¡Ay, Dios, ay, Dios, Ay, Dios mío! que, probablemente, profería Cecilio. Luego, su hijo, gritaba, con tono de angustia: ¡Papá, papá! A la 1.40, se volvió a recibir otro aviso, en el que un vecino indica que debe de haber un hombre herido por arma de fuego en el domicilio. Allí regresó la Policía Nacional y también acudió la Municipal. Los agentes llamaron al portero electrónico y un hombre, muy nervioso, les respondió que subieran. La misma persona, Óscar Santacruz de Juan, hijo del fallecido y de 34 años, les franqueó la puerta: Me he despertado en la terraza junto a mi padre y no me contestaba fue la primera explicación que dio. Cuando la Policía penetró en el balcón de la cocina halló el cadáver de Cecilio, con la cara destrozada. Aun así, avisaron al Summa, que sólo pudo certificar el óbito, informaron fuentes de Emergencias Comunidad de Madrid. El supuesto parricida explicó que su padre se había suicidado. Sin embargo, los agentes hallaron en la mesa del salón una escopeta de caza con los cañones recortados y desmontada en tres piezas. Asimismo, había dos cartuchos, uno de ellos percutidos. Se encontraron también con dos disparos en la pared y el techo del salón y otros dos cartuchos en una habitación anexa a éste, así como otro en la terraza, junto al cadáver, indicaron fuentes del caso. En una riñonera del detenido, la Policía también se incautó de una cantidad de droga que no ha sido determinada, una navaja y un spray de defensa. El sospechoso tenía antecedentes por malos tratos en el ámbito de la pareja, vivía en San Blas y trabajó como camarero. En cuanto a su padre, fue aficionado a la caza hace años, antes de que le operaran de un hombro y le pusieran un clavo para su rehabilitación. Por eso, cuando caducó su licencia de armas, entregó sus dos escopetas en la oficina de Intervención de Armas de la Guardia Civil de Vallecas. Julián, un vecino de la víctima, recordaba su afición por la caza, que solía practicar con dos perros en otoño e invierno. En la actualidad, Cecilio, que se había jubilado de su negocio de frutero, estaba volcado en sus nietos, según explicó Ismael, uno de sus sobrinos. Estaba separado desde hacía más de 15 años y le gustaba pasear con una perra por su pueblo conquense de Gascueña, del que era natural. Era padre de tres hijos, y Óscar es el mayor. Mi tío era un buenazo. Esto no te lo imaginas hasta que te pasa. Me han llamado al trabajo: Tengo que contarte una desgracia, a tu tío le han matado de un tiro Escopeta desmontada y spray