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ABC JUEVES 12- -6- -2008 Bush se despide de Europa INTERNACIONAL 33 AFP dad para un ataque aéreo. Washington y la UE esperan el resultado de la misión a Teherán, el sábado, del representante de la diplomacia europea. Solana ofrece un paquete actualizado de medidas de compensación y disuasión, ya rechazadas anteriormente, y que cuenta con el respaldo de todas las potencias de la ONU. En sus últimas intervencio- nes, Bush viene alternando un tono más mitigado, con nuevas presiones a Irán. En entrevista al Times de Londres, el presidente lamentaba ayer por primera vez haber parecido un tipo con ganas de guerra mirando atrás: Creo que podría haber usado una retórica distinta Pero, en los siete meses que le quedan, dijo que su objetivo sería dejar a su sucesor un marco diplomático adecuado para encarar el desafio iraní. Sin embargo, en el palacio de Meseberg, a 70 kilómetros de Berlín, Bush resultó a los expertos amenazador, recordando gratuitamente todas sus opciones y condescendiendo en dar una oportunidad a que funcione la diplomacia Merkel, sin confrontarlo ni perder la sonrisa, replicó que para Alemania ésta es la opción en que pone todos sus esfuerzos y esperanzas Entre ambos no se suscitó en ningún momento más ópción que la diplomática, dijo a Ap la asesora presidencial para Europa, Judy Ansley. Bush ha cuidado su relación con Merkel, quien se precia tanto de su atlantismo como de su franqueza, y le agradeció los 3.000 soldados en Afganistán y la gran contribución alemana a ayudar a este pueblo a poder vivir las bendiciones de una sociedad libre que extendió a la ayuda para reconstruir Irak. Demasiado lejos del Berlín del puente aéreo R. VILLAPADIERNA BERLÍN. Bush no mueve aquí ya pasiones, pero tampoco manifestaciones. Un 77 de los alemanes que lloraron en las calles el 11- S y prometieron una solidaridad sin condiciones cree ahora que no ha sido un buen presidente, según mostró ayer la cadena N 24. El encuentro en la alejada residencia para jefes de estado ha sorteado las embarazosas protestas de otras veces, pero, en esta ocasión, no parecía haber fuelle suficiente ni objeto. Decidimos que un presidente saliente y con poca influencia no nos preocupa decía Frauke Distelrath, portavoz del grupo de izquierda Attac que capitalizó las protestas ante la pasada cumbre del G- 8. Tras descender el día antes del Air Force One en el aeropuerto de Tegel, Bush y su mujer abordaron de inmediato un helicóptero hasta el palacio barroco de Meseberg, en la campiña de Brandenburgo, donde fueron recibidos y obsequiados con una cena por la canciller y su marido, el catedrático de Químicas Joachim Sauer. El viaje coincide con el LX aniversario del Plan Marshall, que levantó a Alemania de las cenizas, y del célebre puente aéreo con que los americanos salvaron Berlín de los rusos. Mucha mejor acogida puede esperar también el otro George Bush, el padre; llegará en unos días a inaugurar la nueva embajada de Estados Unidos, junto a la emblemática puerta de Brandenburgo y donde antes estuvo el muro de Berlín. Ni los alemanes, ni especialmente los berlineses, olvidan quién estuvo entonces a la altura del seísmo europeo de 1989 y dio su plácet a la entonces cuestionada reunificación de Alemania. Pero de este segundo Bush, el ex ministro de Exteriores de entonces, el liberal Hans Dietrich Genscher, lo ha hecho culpable de la pérdida de influencia y autoridad de EE. UU. y de haber distanciado mucho a Europa de EE. UU. El líder actual de los liberales, Guido Westerwelle, resumió la era Bush como negativa, tanto para Norteamérica como para quienes se sienten amigos de ese país y un diputado del partido de Merkel dijo preferir no volverme a acordar de Bush