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32 INTERNACIONAL Bush se despide de Europa JUEVES 12 s 6 s 2008 ABC TRANSATLÁNTICO RENOVADO Europa debe dejar ya de representar un papel marginal en la resolución de conflictos. Estados Unidos ha mostrado que tampoco por sí solo puede resolverlos nce países se han reunido en Argel para preparar la Unión para el Mediterráneo y hablar de la paz en el Oriente Medio: hemos llegado a la misma conclusión. Frente a las crisis, a los peligros acuciantes, debemos actuar conjuntamente: Estados del Mediterráneo, Europa y Estados Unidos. La Unión es necesaria, y la asociación euroatlántica, verdaderamente indispensable. Éste era el reto de la cumbre del 10 de junio entre Europa y los Estados Unidos. La Unión Europea, a lo largo de estos últimos años, ha tratado de adaptarse a un nuevo sistema político y de seguridad internacional. Rusia ha recuperado plenamente su sitio. El peso creciente de China, Brasil e India configura nuevamente las alianzas y los valores. África se construye por medio de la Unión Africana, tal como lo atestigua la Cumbre UEÁfrica de Lisboa, y ofrece al fin ejemplos exitosos de desarrollo. Iberoamérica renueva todo su protagonismo. El Mediterráneo, tan dividido y conflictivo, se propone dar una nueva forma al proceso de Barcelona en la Cumbre de París del 13 de julio sobre la Unión para el Mediterráneo, y establece un puente entre África y Europa. El Oriente Medio trata de encontrar nuevas vías, originales pero frágiles, en Líbano, así como entre Israel y Siria. La Unión y los Estados Unidos han sabido reaccionar conjuntamente al desafío del 11 de Septiembre. Pero la intervención americana y las diferencias en la estrategia han impedido extraer todo el potencial de las relaciones transatlánticas e instaurar una asociación sólida y exigente, sobre una base de igualdad. Tenemos una oportunidad histórica para hacerlo. Por un lado, los Estados Unidos se preparan para una nueva administración. Por otro, gracias al Tratado de Lisboa, la Unión Europea dispondrá de nuevos instrumentos de decisión que le permitirán representar un papel a la altura, no sólo de sus ambiciones, sino también de los retos que representan la proliferación nuclear, la inestabilidad de los mercados financieros, la crisis petrolífera, el cambio climático o las necesidades alimentarias. Proponemos cinco pistas de reflexión para la renovación de la agenda transatlántica: POR UN DIÁLOGO O 1. Preservar los valores y principios universales que constituyen la base de la alianza transatlántica. La lucha contra el terrorismo no se concibe más que en el respeto de nuestros valores comunes. Es preciso encontrar una solución para el cierre de Guantánamo y esperar gestos en relación con la pena de muerte. La imposición de la democracia por la fuerza no es la vía correcta; todavía hay un largo camino que recorrer. Pero estamos de acuerdo en lo esencial. 2. Atribuir una nueva amplitud al diálogo transatlántico: la transformación de la OTAN, la estabilización y reconstrucción de Afganistán y de Iraq, o la proliferación de las armas de destrucción masiva nos obligan a estrechar más nuestros lazos; antes de pensar en los medios, nos falta aún una estrategia política. La afganización si logra su objetivo, podría servir de ejemplo. La Conferencia de París representará una buena ocasión para adoptar esta estrategia política. 3. Construir un auténtico pilar europeo de seguridad y defensa. Una Política Europea más robusta servirá tanto a los intereses de la Unión como de los Estados Unidos, en el marco de un sistema de seguridad y defensa atlántica. Una defensa europea resulta indispensable para una alianza eficaz y los propios americanos nos animan a adoptar esta vía. Los europeos deberán garantizar su total participación en la responsabilidad global del mantenimiento de la seguridad y de La lucha contra el terrorismo no se concibe más que en el respeto de nuestros valores comunes. Es preciso cerrar Guantánamo y gestos sobre la pena de muerte Los europeos deberán garantizar su total responsabilidad en mantener la seguridad internacional, pero la Unión tiene que aceptar pagar un precio por ello la estabilidad internacionales; pero todavía es preciso que la Unión acepte pagar su precio por ello. 4. Tratar abiertamente los conflictos del riente Medio. Europa no puede estar satisfecha con la perpetuación, en su ámbito más inmediato, de conflictos tan graves, tan existenciales, como los del Próximo y Medio Oriente. Europa debe dejar ya de representar un papel tan marginal en la resolución de estos conflictos. Estados Unidos ha mostrado que tampoco por sí solo puede resolverlos. Ya es hora de que acepte que la Unión Europea puede trabajar a su lado para lograrlo. Qatar, Turquía. Egipto, la Liga Árabe, han hecho ver que en cuestiones tan complejas como la crisis libanesa o el conflicto sirio- israelí sobre Gaza, se puede intentar conseguir, incluso a veces lograr el éxito, como en Líbano, mediante un sencillo método: el diálogo y la negociación. Debemos hacer todo lo posible para que el proceso de Annapolis continue. Únicamente un Estado palestino democrático y viable podrá garantizar la seguridad de Israel. Europa, por ser amiga tanto de los árabes como de Israel, puede garantizar un acuerdo de paz. 5. Renovar el diálogo transatlántico. La importancia de los flujos comerciales y financieros entre las dos orillas del Atlántico debería permitirnos ejercer una influencia mayor en la regulación de los mercados internacionales, así como reequilibrar el sistema internacional, para conseguir la seguridad energética y alimentaria y para luchar contra la pobreza y el subdesarrollo. Mientras el mundo cambia y nuevos actores entran en escena, nosotros debemos reivindicar nuestro patrimonio de valores y de principios, pero también de logros, y sentar las bases de una renovada construcción común. En las próximas semanas, cuando la administración americana se transforme, Europa deberá definir una hoja de ruta y afirmar con más ahínco su papel en esta alianza absolutamente necesaria. Guiño de Bush a los periodistas en el palacio berlinés de Meseberg Bush recuerda la opción militar ante Irán pero preferiría poder negociar Merkel se reafirma en la diplomacia, aunque advierte a Teherán de nuevas sanciones RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLIN. El presidente de EE. UU. pareció reconocer ayer que su tiempo se acaba pero subrayó que el de Teherán también. Ante las referencias del presidente Ahmadineyad a sus últimos meses, George W. Bush advirtió que aunque su opción de preferencia es una negociación diplomática, la obstinación nuclear iraní hace mantener todas las opciones abiertas y, de entrada, podría deparar nuevas sanciones al régimen islamista. La canciller de Alemania objetó, clara pero elegantemente, a su lado, apostando sus esperanzas firmemente a la negociación diplomática Pero Merkel agregó que de no cumplir Irán sus compromisos, simplemente acarreará nuevas sanciones Éstas deben adoptarse, como las anteriores (más limitadas) en el Consejo de Seguridad de la ONU, a fin de incluir a Rusia y China e implicar al mayor número de países pues sólo así las sanciones obtendrían el efecto deseado. Merkel no excluyó además que la Unión Europea llegue a arbitrar otro tipo de medidas de castigo a Teherán, sobre todo tras el informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica sobre un irregular ocultamiento por parte de Irán: Tenemos que reaccionar, si es necesario, con nuevas sanciones En la reciente cumbre entre la UE y EE. UU. en Eslovenia, las partes convinieron en mencionar la posibilidad de medidas de embargo bancario, con el fin de que los bancos iraníes no abusen del sistema bancario internacional para financiar el terrorismo Pero en Teherán no templan los ánimos, y Ahmadineyad hizo saber que no hay presiones del enemigo que puedan doblegar al pueblo iraní; están equivocados si así lo creen Su ministro de Exteriores minimizó asimismo las recientes amenazas militares del Gobierno israelí como poco serias abundando en que ni siquiera pensaba que EE. UU. tuviese capaci- Luis Amado Ministro de Estado y de Asuntos Exteriores de Portugal Bernard Kouchner Ministro de Asuntos Exteriores y Europeos de Francia Miguel Ángel Moratinos Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España