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84 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 11 s 6 s 2008 ABC CLÁSICA Ibermúsica Obras de F. Schubert y A. Bruckner. Int. London Symphony Orchestra. Dir. Sir Colin Davis. Auditorio Nacional. Un Bruckner inglés ANDRÉS IBÁÑEZ Aparece Sir Colin Davis caminando con cierta pesadez, como corresponde a un hombre de ochenta años. Levanta la batuta, y comienza a sonar la perfección. Quinta sinfonía de Schubert. ¿Se puede tocar mejor esta música? Es un Schubert mendelssohniano, luminoso, ligero, en el que cada frase, cada nota, cada acorde, cada transición, suenan vivos y como recién lavados por la lluvia, con una calidez de sonido, con una humanidad, con un lirismo que dejan al oyente, y al crítico, desarmados. El segundo movimiento es un prodigio de expresividad y de contención. Esa dificultad inherente a Schubert de ser un clásico y un romántico a la vez la resuelve Sir Colin con una felicidad suprema. El tercer movimiento suena definitivamente inglés Pero es que el sonido de la London Symphony es muy inglés: transparente, ligero, civilizado, con una expresividad y una calidez plenamente humanas, casi diríamos urbanas. Todas estas cualidades dan un Bruckner que es una sorpresa, casi una revelación, sin ningún exceso brutalista, sin esa sensación de pesada nata germánica que a veces hace demasiado pesadas nuestras raciones de Bruckner. Davis posee el mágico secreto de trazar una frase musical de la forma más mágica, elegante y deliciosa, adensando y adelgazando el sonido, jugando con la agógica, presentándola como una especie de criatura orgánica y dotada de forma, color y vida propias. Pero también su control de la estructura es magistral. El Bruckner más dulce, más poético que uno pudiera imaginarse, sólo estropeado por la insistencia del señor que tenía sentado detrás en explicarle a su acompañante, entre movimiento y movimiento, lo bonito que era el sonido del bombardino. Pero no eran bombardinos, señor, sino tubas Wagner. Sir Colin Davis, con mínimos movimientos, crea en el tiempo una escultura incesante, precisa y misteriosamente viva. Su monumental actitud en el podio parece asegurarnos que hay tiempo para todo, que todo sonará en su momento, que todo encontrará su lugar, que todo será hermoso y que todo tendrá sentido. Enrique Morente se guarece de la lluvia durante la entrevista con ABC ayer Hubiera sido más fácil poner música a las Páginas Amarillas Enrique Morente s Cantaor El cantaor granadino vuelve a abrir los horizontes del flamenco con su disco Pablo de Málaga que sale a la venta el próximo día 16. Morente nos muestra una faceta casi desconocida de Picasso, la del autor de poemas surrealistas, llenos de vida y de recuerdos POR PABLO MARTÍNEZ PITA FOTO: FRANCISCO SECO MADRID. Era un encuentro cantado: los espíritus libres tienden a perseguirse. Morente y Picasso son dos maestros que han revolucionado sus respectivas disciplinas artísticas, gracias a unas mentes alérgicas a las ataduras. Lo que no era tan conocido es que el pintor fuera también poeta. Y prolífico: dejó más de 400 poemas y cuatro obras de teatro. Es aquí donde entra el cantaor, el día en que recibió el encargo de poner música a unos textos llenos de hermosura y surrealismo. Así nació un disco en el que, de nuevo, se dan la mano la experimentación y el flamenco puro: Lo primero que hice fue pedir documentación- -nos cuenta Enrique- y comprobé que Picasso había escrito muchísimo. ¡No sé de dónde sacaba este hombre el tiempo! -Tenían gracia y libertad para parar un tren. La temática variaba de un verso a otro. Te está hablando de la belleza de los jazmines, y en el siguiente se refiere a la morcilla frita. -Hubiera sido más fácil poner música a las Páginas Amarillas (ríe) He tenido que trabajar con fragmentos, porque Picasso no escribía con métrica, ni comas, ni puntos, sino de forma totalmente libre. Recordaba su infancia, los olores de la comida, de la familia... y constantemente reivindicándose como pintor español. Con sus versos he querido dar sentimiento y vida al silencio en el cante flamenco. El silencio, cuando toma vida, es el tercio más importante... ¿Cómo eran esos poemas que se encontró? -Sería una dificultad añadida. -Emocionante. El tema que abre el disco se llama GuernIrak y el hecho de presentarlo en la ciudad de Guernica es un poco también como protesta. Aunque estas palabras suenen reivindicativas, no me importa, porque lo son. Porque el tema es reivindicativo, en contra de los genocidios actuales, contra los bombardeos sobre las poblaciones civiles, que hoy día tenemos que presenciar directamente en nuestras casas. Esos grandes disparos en technicolor. Y esa bomba se dirige hacia una población que resulta que no tiene nada que ver con las pretensiones de los líde- -El próximo sábado presenta en directo Pablo de Málaga en Guernica. Supongo que representa un momento especial... -En realidad me parecía que estaba musicando Poeta en Nueva York Incluso me han dicho que este trabajo recuerda a Omega No lo he pretendido, pero es así. res políticos, que es gente que en ese momento está comiendo, o peinando al niño para ir al colegio. Me da mucho miedo caer en lo demagógico, pero no entiendo que nos pongamos a hacer un tema bonito sobre el cuadro del Guernica Tenemos que hacer un tema de desgarro, que sirva de alguna manera para expresar que hay millones de personas que no estamos de acuerdo con esto. -Más bien no sé a dónde puede llevar el flamenco a Morente. No sé. Realmente yo soy un cantaor clásico. Lo que más me gusta es cantar el flamenco tradicional, con mi sonido personal, desde luego. Pero bueno, también me apasiona hacer este tipo de trabajos. Y estar en el Primavera Sound. No desligo una cosa de otra. -Con atrevimiento y libertad. Hace ya bastante tiempo me preguntaron quiénes eran los mejores saeteros que había en el flamenco. Mencioné, claro, a Pepe Marchena, Caracol, La Niña de los Peines, Vallejo... y Miles Davis. Es que tiene una saeta que no hemos mejorado ninguno. Me parece que ahí empezaba la comunicación. Después apareció internet, y tenemos que aprovechar esa posibilidad de comunicarnos. ¿Hasta dónde puede llegar Morente con el flamenco? -Como cuando Miles Davis entró en festivales de rock. -En varias ocasiones ha trabajado con textos de Lorca. ¿Encontró elementos comunes? Lo que más me gusta es hacer flamenco tradicional, con mi sonido personal, desde luego. Pero también me apasiona estar en el Primavera Sound