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34 INTERNACIONAL Irlanda vota el Tratado Europeo MIÉRCOLES 11 s 6 s 2008 ABC Tories eurocorruptos Con la tajada personal que le sacan, no se entiende el euroescepticismo de muchos conservadores británicos con escaño en el Parlamento Europeo que utilizan las dietas y los fondos dispuestos para sus esposas, contratadas como sus secretarias POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Alrededor de dos tercios de los 28 eurodiputados tories están cobrando fondos públicos destinados sus mujeres, a las que han acreditado como secretarias o asistentes. Con unos salarios para sus esposas que en ocasiones llegan a los 85.000 euros, no se explica que algunos de ellos vean con satisfacción la posibilidad de que el Tribunal Superior inglés obligue a celebrar un referéndum sobre el Tratado de Lisboa, en el que posiblemente ganaría el no El líder conservador, David Cameron, se ha apresurado a atajar la corrupción entre sus eurodiputados, no tanto por el bien de Europa como por de sus aspiraciones electorales. Cuando la última encuesta dio ayer a los tories el 45 por ciento de los votos, frente al mísero 25 por ciento de los laboristas de Gordon Brown, nada peor para Cameron que ofrecer una imagen sórdida La pasada semana tuvo que dimitir el jefe de filas de sus eurodiputados, Giles Chichester, al saberse que en los últimos doce años ha transferido a una empresa de la que es director casi 715.000 euros de las dietas y fondos públicos que el Parlamento Europeo pone a disposición de los diputados para costear gastos de sus trabajos parlamentarios. Chichester había recibido precisamente el encargo de Cameron de poner orden en el grupo. Las investigaciones internas han llevado finalmente a los datos publicados ayer por The Times según los cuales 18 eurodiputados han registrado a su esposa como secretaria o asistente. Los salarios percibidos van desde los 14.000 euros a 85.000. En realidad, la práctica no es extraña al parlamentarismo inglés, pues en la Cámara de los Comunes diversos consortes o familiares trabajan como ayudantes de oficinas parlamentarias, pero además de que esto está en revisión, el porcentaje de beneficiarios entre los conservadores de Estrasburgo es mayor, además de que la distancia cuestiona el efectivo trabajo de las esposas. Los problemas de los conservadores no acaban ahí. La propia presidenta del partido, Caroline Spelman está siendo investigada por una comisión parlamentaria por pagar a su niñera con dinero paga gastos de la Cámara de los Comunes. Es probable, de todos modos, que estos casos no perjudiquen en exceso a los tories pues en los últimos meses han sido constantes las polémicas por los gastos de los diputados en Westminster, de todos los partidos. Y si hacen más daño a la institución, más vulnerable entre los británicos en este sentido es la imagen del propio Parlamento Europeo. El Tribunal Superior, por su parte, tiene que pronunciarse los próximos días sobre si acepta o no el requerimiento de un particular- -el millonario Stuart Wheeler, un antieuropeo generoso en sus donativos a los conservadores- -de que se convoque un referéndum sobre el Tratado de Lisboa. Los jueces Richards y Mackay reservaron de momento su sentencia, al término de la vista de dos días en la que Wheeler ha insistido en que la promesa hecha por Tony Blair de convocar una consulta popular sobre la Constitución europea obliga a un referéndum. El Gobierno rechaza esa convocatoria por entender que el nuevo Tratado no tiene la consideración de una Constitución, con la convicción de que el no probablemente ganaría en las urnas. La Cámara de los Comunes también rechazó la celebración de un referéndum por clara mayoría. Lo normal es que Wheeler pierda su apuesta, pero no es seguro que los jueces no den una sorpresa. Todos implicados