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58 MADRID Veinticinco años de la Asamblea de Madrid s La sesión más conflictiva MARTES 10 s 6 s 2008 ABC Traiciones para no olvidar El 10 de junio de 2003, a las diez y diez de la mañana, Carlos Westendorp abría sin saberlo una sesión histórica en la Asamblea. La defección de dos socialistas desató un terremoto político M. CALLEJA C. FOMINAYA MADRID. Quiero pedir un aplazamiento de unos minutos, porque tenemos un problema con dos diputados que han tenido un pequeño percance, y quiero solicitar, por favor, el aplazamiento de la sesión durante el tiempo suficiente, cinco o diez minutos, para poder solucionar este pequeño incidente El pequeño problema al que se refería la diputada socialista Helena Almazán aquella mañana del 10 de junio de 2003 en la Asamblea cambió la historia de Madrid, y quizás la de España. Han pasado cinco años, y produce vértigo pensar qué diferente podría ser hoy todo si se hubiera solucionado ese incidente (Rafael Simancas habría sido presidente autonómico, con Esperanza Aguirre en la oposición, para empezar) Pero eso forma parte de la política- ficción y la realidad es que el escándalo político cobró dimensiones nacionales y las derivadas de sus consecuencias llegan hasta hoy. El PP ganó las elecciones autonómicas de mayo de 2003 (55 diputados) pero la suma del PSOE (47) e IU (9) les daba mayoría absoluta en la Asamblea. Esperanza Aguirre tenía ya asumido su papel en la oposición durante cuatro años. Ya verás qué bien lo vamos a pasar ahí trataba de animar a una desconsolada colaboradora. La mañana del 10 de junio todo estaba preparado para que el PSOE e IU sumaran sus votos y eligieran presidente de la Asamblea al socialista Francisco Cabaco. La sesión comienza a las 10.10. Carlos Westendorp preside la Mesa de Edad. La alarma cunde en los bancos socialistas cuando comprueban que dos de sus diputados, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, de la corriente Renovadores por la Base (que apoyó a Zapatero en el anterior congreso socialista) no están en el hemiciclo. Es entonces cuando Helena Almazán pide un receso. Se trata sólo de ganar tiempo, ante el estupor que hay en el Grupo Socialista. Simancas, demudado, literalmente hundido, se acerca al escaño de Esperanza Aguirre y le dice que no se trata de un retraso, sino de una defección de dos diputados, que no tienen previsto volver. Sobre la marcha, la dirigente del PP propone a Concepción Dancausa, que en principio iba a ser vicepresidenta de la Mesa, como presidenta de la Asamblea. Este momento es crucial en la historia del tamayazo Tamayo y Sáez se ausentaron de la votación de la Mesa como protesta por el incumplimiento de unas supuestas promesas que les hizo Simancas ante su futuro Gobierno, y por el reparto de consejerías que estaban negociando el PSOE e IU. Pero Simancas no tenía perdida ahí la Presidencia de la Comunidad. Eso vendría después. Podía haber llegado a un acuerdo provisional con Tamayo y Sáez, y una vez investido como presi- Una pieza que no encaja dente del Gobierno autonómico, tomar las medidas disciplinarias que considerara oportunas. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué quemó todas las naves la misma mañana del 10 de junio y cargó sin vuelta atrás contra sus dos diputados? ¿Hasta dónde llegaba ese pacto oculto con los Renovadores por la Base que no se cumplió? Preguntas sin respuesta, que dejan una pieza sin encajar. El PSOE expulsó del partido de forma inmediata a Tamayo y Sáez, y Simancas les exigió la renuncia de sus actas, sin éxito. Ya no había posibilidad de retorno. Cuando Esperanza Aguirre comunica a Concepción Dancausa que será la candidata a la Presidencia de la Asamblea, Regino García- Badell y Juan Van- Halen apuntan que tendrá que pronunciar un discurso y aportan algunas ideas. Mientras se desarrolla la votación, Dancausa escribe unas palabras de su puño y letra en cuatro hojas- -aún las conserva- que luego leerá desde la Mesa. La trama fantasma Simancas y Aguirre en un receso del Pleno de la traición CHEMA BARROSO QUÉ FUE DE LOS PROTAGONISTAS DEL DÍA MÁS ACIAGO José Luis Balbás El instigador intelectual Eduardo Tamayo El desertor que dio nombre al caso María Teresa Sáez La silente Cabeza visible en aquel entonces de la corriente de los Renovadores por la Base, todos los dedos le apuntaron como líder de la trama e instigador intelectual del tamayazo Trabajó en la coordinación del 35 Congreso Federal del PSOE junto a José Blanco. Hoy, este auditor y empresario, está prácticamente retirado de la política. Asegura no tener ni el carné del PSOE y estar dedicado en cuerpo y alma a su despacho profesional de asesoría de empresas. De sus empresas de entonces- -Cash Control Auditoría, Ergolar, Basodi Inmobiliaria o BVC Asesores- -conserva la mayoría. Eduardo Tamayo justificó su ausencia en el Pleno del 10 de junio de 2003 por motivos de conciencia ya que no podía permitir que una fuerza política- -en referencia a IU- con el 5 de los votos, tuviera una cuota de gobierno en la Comunidad del 50 por ciento Fue expulsado del Partido Socialista y, tras pasar una temporada en el Grupo Mixto, hoy se encuentra a la espera de que se lleve a cabo el Congreso del Partido Social Demócrata (PSD) para ingresar formalmente en sus filas. Actualmente se gana la vida ejerciendo de asesor jurídico desde su despacho de abogados. Quienes la conocen dicen de ella que es muy tímida. Tanto es así, que les parecía que era difícil que hubiera tomado la decisión de ausentarse por sí sola. Si por algo se caracterizó durante la legislatura que precedió a los sucesos de aquel 10 de junio de 2003 fue su carácter huidizo y por sus escasas intervenciones en la Asamblea: sólo hizo una pregunta parlamentaria. También fue expulsada del PSOE. No ha vuelto a aparecer en público. La diputada ausente tiene estudios de graduado escolar, secretariado y ofimática. Trabaja de administrativa en la UCI del Doce de Octubre. La bomba del tamayazo ya había caído y explotado. Pero aún había que comprobar los efectos. Simancas se agarró como a un clavo ardiendo a la teoría de la trama a un supuesto escándalo urbanístico, con maletines de por medio y acusaciones al PP, que según él estaría detrás de la traición de dos de los suyos. Empezaron a surgir nombres relacionados con Tamayo y Sáez y se emprendió una auténtica caza de brujas contra todo aquel que tuviera algo que ver con ellos. Mientras tanto, los dos diputados díscolos ocupan sus escaños dentro del Grupo Mixto. Pese a saber que iba a perder, Simancas opta por someterse a un debate de investidura. El 30 de junio, y en segunda votación, Simancas vuelve a perder por 54 votos a favor, 55 en contra y dos abstenciones. Durante el debate, Tamayo recibe los insultos de diputados socialistas: ¡Cabrón! ¡Sinvergüenza! Los dos diputados traidores tienen que salir escoltados de la Asamblea, mientras sus antiguos compañeros les lanzan monedas a los pies. Luego llegó la comisión de investigación en pleno verano, con récord de audiencia en Telemadrid, que lo retransmitió en directo. Más de 168 horas de interrogatorios a 28 comparecientes pusieron punto final a la tormenta política. No aparecieron maletines, ni tramas, ni nada de nada. El 29 de agosto, el presidente autonómico en funciones, Alberto Ruiz- Gallardón, firmó el decreto para convocar nuevas elecciones, el 26 de octubre, que el PP ganará por mayoría absoluta. Por los pelos, eso sí: 57 frente a 54. Esperanza Aguirre se aupaba como presidenta de la Comunidad.