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20 ESPAÑA La ofensiva etarra s Las víctimas MARTES 10 s 6 s 2008 ABC El agredido por un militante del PNV será juzgado por desórdenes públicos Recibió una patada en los testículos s El atestado de la Ertzaintza manipula los hechos M. LUISA G. FRANCO BILBAO. El presidente del Foro Ermua, Iñaki Ezquerra, su vicepresidente, Antonio Aguirre, y el presidente de la Asociación Dignidad y Justicia, Daniel Portero, agredidos el 26 de marzo del año pasado por militantes del PNV que acompañaban al lendakari a la Audiencia de Bilbao, van a ser juzgados por desórdenes públicos. El despropósito judicial, que se recoge en un auto de la juez Yolanda Paredes hecho público ayer, se basa en el atestado realizado por la Ertzaintza, que señala a las víctimas de las agresiones como responsables de los incidentes que tuvieron lugar al enfrentarse decenas de militantes peneuvistas convocados para arropar al lendakari con Ezkerra, Aguirre, que se llevó la peor parte, y Portero, que recibió golpes en la espalda. Los hechos sucedieron en presencia de centenares de testigos, entre ellos los periodistas que acudieron aquel día a cubrir la información de la citación judicial al lendakari por sus reuniones con dirigentes de la ilegalizada Batasuna. También las cámaras de televisión recogieron cómo al grito de a por ellos decenas de personas acorralaban y agredían a los miembros del Foro Ermua y de Dignidad y Justicia que habían acudido a la comparecencia, al personarse esas asociaciones como acusación particular en la causa penal abierta contra Juan José Ibarretxe. Quienes estábamos en el exterior del Palacio de Justicia vimos cómo un hombre, que luego fue identificado como Alejandro Aramburu Corral, consejero municipal del PNV en Bilbao, propinó una patada en los genitales a Antonio Aguirre. Fueron los escoltas de los miembros del Foro Ermua quienes impidieron que el agresor se cebara con el miembro del Foro Ermua, mientras los atacantes se burlaban del daño que habían ocasionado. El agresor fue retenido por los escoltas y entregado a agentes de la Ertzaintza, que ni le identificaron, ni le detuvieron. A pesar de la presencia de numerosos efectivos de la Ertzaintza, los miembros del Foro Ermua y de Dignidad y Justicia tuvieron que refugiarse de sus agresores en un hotel próximo a la Audiencia de Bilbao. Antonio Aguirre acusó ayer a la Ertzaintza, en declaraciones a ABC, de realizar un atestado falso para encubrir políticamente su papel en la concentración de militantes del PNV en apoyo al lendakari. Según el ex dirigente socialista, hubo falta de diligencia al no haber evitado la Ertzaintza la agresión y al no haber detenido a los responsables. El vicepresidente del Foro Ermua Antonio Aguirre, tras ser agredido por partidarios de Ibarretxe anunció que se querellará por prevaricación contra los funcionarios que realizaron el atestado y dijo que demostrarán que no fueron ellos quienes provocaron los desórdenes públicos, ya que los hechos están grabados por los medios de comunicación y hubo numerosos testigos de lo ocurrido, incluso un agente de la Ertzaintza que se encaró con los agresores. TELEPRESS En el País Vasco los verdugos se presentan como víctimas dice Aguirre BILBAO. Antonio Aguirre se sorprendió ayer del auto que decide seguir la instrucción judicial contra él por desórdenes públicos, a pesar de que quienes fueron agredidos y acosados por decenas de militantes del PNV fueron tres miembros del Foro Ermua y de Dignidad y Justicia. Sin embargo, los hechos no resultan tan sorprendentes, según dijo, si se enmarcan en la situación kafkiana que se vive en el País Vasco, donde los verdugos se presentan como víctimas Antonio Aguirre responsabiliza a Juan José Ibarretxe de lo ocurrido, ya que el lendakari dijo en el mismo escenario donde se produjeron las agresiones que él no iba a responder a ninguna pregunta de los abogados del Foro Ermua y Dignidad y Justicia, porque los miembros de esa asociación eran generadores de odio tras haberle denunciado ante los tribunales por sus reuniones con dirigentes de la ilegalizada Batasuna. El polémico atestado policial acusa a los miembros del Foro Ermua y de Dignidad y Justicia de haber mantenido una actitud de provocación con insultos, amenazas e incluso conatos de agresión a las personas reunidas, lo que- -según el informe de la Ertzaintza- -alteró el normal transcurrir de la concentración A pesar de que los tres agredidos por decenas de personas fueron acusados por la Ertzaintza de provocar los incidentes, la juez ha decidido que haya juicio- -se apoya también en la petición del fiscal- -contra Aguirre, Ezquerra y Portero, para dilucidar su participación en la falta que se les imputa. No se incluye a quien propinó la patada en los genitales a Aguirre. ABC. es Texto del auto en que la juez desestima el archivo de la causa en www. abc. es Antonio García Barbeito LOS DE AYER E ran apenas unos chiquillos, dos muchachos que habían dejado el seminario y enfilaban, con sus estudios, el camino de su carrera. Eran apenas dos chiquillos, diecisiete, dieciocho años. Tuvieron la idea de crear una revista local que no era sino una docena de folios escritos a máquina, fotocopiados y grapados en la esquina superior izquierda. La portada, un dibujo a mano; las ilustraciones del interior, a mano; la contraportada, a mano. La llamaron La abeja y fue el primer sitio donde escribí. Después del trabajo, me quedaba en casa, escribiendo, y entregaba el trabajo, manuscrito, como quien entrega las pruebas de su primera novela. La abeja vivió lo justo para dar tres vuelos locales y apenas clavar su aguijón en cuatro cosas mal hechas y algunas por hacer. La autoridad de entonces no quería a nadie que pensara, que preguntara, que buscara un hilo de luz distinta. Quizá si la hu- bieran prohibido por deficitaria y pobre, hubiera sido justo; pero la prohibieron porque La abeja zumbaba con voces que no eran el coro habitual de aduladores. Unos años más tarde, en los últimos coletazos del franquismo, un muchacho que empezaba a escribir versos fue a un ayuntamiento a dejar un poema que le habían pedido para la revista de la feria. Le atendió el concejal de Festejos, un analfabeto bien vestido, y cuando en el poema leyó la palabra libertad hizo trizas la cuartilla delante del muchacho y le dijo que tuviera cuidado con lo que escribía. Ese mismo año, en una emisora de radio, fui testigo de cómo un jefe le pedía a un técnico el disco que acababa de sonar, una canción que hablaba de libertad, y, encima, de algunos pasajes de amor encendido. El jefe, un hombre cuyos méritos estaban todos en su cercanía con la dictadura, tras poner de rojo cabrón al cantante, hizo trizas el disco. Pero la palabra pudo más que todos aquellos dictadores. ¿Se fueron con el Régimen aquellos que rompían la palabra que no les adulaba? No, viven. Eso dice la bomba, el tiro, la amenaza que quiere destrozar plumas, romper un periódico, matar al cantor. En estos terroristas se quedó lo peor de la dictadura. Pero podrá más la palabra.