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ABC LUNES 9 s 6 s 2008 Tribuna Abierta AGENDA 63 Jorge de Arco Escritor PASIÓN UNQUE los ecos amatorios del pasado 14 de febrero quedan lejanos, el apasionado torrente que cada año nos trae el bueno de San Valentín parece seguir fluyendo a borbotones en estos días primaverales. Una sucesión de hechos de temática apasionada y seductora se ha colado por entre mi cotidiano quehacer en las últimas fechas. En esa peligrosa tarea que supone revolver viejos cajones, encontré, junto a un sinfín de curiosos recordatorios y singulares objetos, una variadísima correspondencia entre la que sobresalía una carta, con fotografía incluida, de una ex novia milanesa, -aunque hincha de la Juve- que comenzaba así: ...non so perché, non capisco il tuo silenzio... No quise detenerme mucho más allá de aquellas palabras, pues lo que una vez fue febril ventura acabó en tormentoso distanciamiento, y por ello, es mejor a veces cortar las alas de la memoria amante, sobre todo, en un amanecer tan soleado como era aquel que acontecía. después, pasé por mi antiguo colegio para recoger a mi sobrino y, allí mismo, me contó que su primer romance- ¿a los trece ya ocurren estas cosas! había llegado a su fin por desavenencias irreconciliables. El tira y afloja no ha- A El tira y afloja no había durado más de una semana, pero los daños colaterales habían sido peores de lo esperado. Los llantos propios de la primera ruptura ya los había soportado su madre dos días antes, pero lo que más me llamó la atención fue el mensaje que su ex le había enviado poco después a su teléfono móvil Horas bía durado más de una semana, pero los daños colaterales habían sido peores de lo esperado. Los llantos propios de la primera ruptura ya los había soportado su madre dos días antes, pero lo que más me llamó la atención fue el mensaje que su ex le había enviado poco después a su teléfono móvil y que él guardaba celosamente como escudo de armas: No entiendo tu silencio de ahora Me acordé entonces de los versos de Tirso de Molina: Nunca sale de raíz una pasión encendida; que en el hombre más feliz, aunque sane la herida, se queda la cicatriz Pero no quise hacerle partícipe de ellos para no herir sensibilidades. A la llamada desde Suiza de mi amigo Guido Rust contándome que en el último fin de semana había conocido en Berna a la bellísima Mariane- -una sugerente ejecutiva de treinta y tantos con la que congenió desde un primer instante- -y que tenía el estómago lleno de mariposas y el corazón latiendo como el de un adolescente, se le unió esa misma tarde de amores felices y contrariados, el ardiente envío que me hacía llegar la editorial Lumen: Breve tratado de la pasión Un atractivo volumen, prologado y seleccionado por Alberto Manguel, que reúne escritos de los amantes de todos los tiempos. Como bien apunta el propio antólogo en su prefacio, todo texto amoroso es una declaración de fe y propone a su autor y a su lector el pacto que el Unicornio propone a Alicia al otro lado del espejo: Bueno, ahora que nos hemos visto, si crees en mí, yo creeré en ti. ¿Trato hecho? y poemas se entremezclan en esta llameante compilación, que llena de razón el aserto del poeta Paul Morand: Las pasiones son los viajes del corazón Porque en efecto, viaja este breve tratado por remotos y cercanos siglos y traza su singladura junto a infinidad de personajes que pusieron su delirante grano de pasión en múltiples confesiones escritas. Cuando por fin llegues en tu diligencia me pegaré a ti de modo que en una semana serás incapaz de arrancarme de tu pequeño re bemol mayor le escribe Chopin a Delphine Cartas Potocka; Ahora ya sé el mal que sufro y arrastro: eres tú. Es vivir sin ti. Te busco por todas partes como un pobre perro ciego... le anota Jean Cocteau a Jean Marais; Ahora tengo los cabellos grises. Tengo tal cantidad de lágrimas en la garganta que me bastarían para beber toda la vida ¡Cómo te habría querido si hubieses vuelto! exclama Consuelo a Antoine de Saint- Exupéry después de su muerte; Mi muy querido señor Pietro: Sé que la sola espera de lo que se desea representa la parte mayor de la satisfacción, pues la esperanza de poseerlo aviva el deseo le confiesa Lucrecia Borgia a Pietro Bembo; Tu nombre- -un pájaro en la mano, un hielo en la lengua- un beso a la nieve un glacial trago azul... Con tu nombre, el sueño es profundo apunta Marina Tsvétaïeva en un hermoso poema a un destinatario no especificado. hoy, tan vivas y fáciles de hacer nuestras como complejas de sortear cuando somos los protagonistas. Pues aunque ya lo advierte el diccionario de la RAE en su primera acepción: acción de padecer difícil es ni por un instante renunciar a ellas. Tal vez por esto, y para aliviar posibles y futuras contrariedades, debiéramos grabarnos a fuego la sabia recomendación de Franz Kafka: Lo importante es transformar la pasión en carácter Pasiones, ensuma, deayery Ana Rosa Carazo Catedrática de Lengua y Literatura Españolas INFORMACIÓN Y FORMACIÓN vueltas con el problema de la educación en España no cesan los debates en los medios, en los que, con más o menos acierto, se manifiestan opiniones, se plantean soluciones y se establecen conclusiones que casi siempre se quedan en agua de borrajas. Con mis palabras no pretendo dar con la panacea que resuelva tantos y tantos problemas como, desgraciadamente, aquejan a la educación. uno de los últimos debates, televisado, que tuve la paciencia de escuchar, pese a que, en algunos momentos, la controversia se transformaba en galimatías insoportable, alguno y alguna de los debatientes apostaban por una educación que se basara en la tecnología como medio de aprendizaje es decir, por el uso y abuso del Google y demás. Otros mostraban un eclecticismo más razonable y, aunque de acuerdo en el aprovechamiento de las nuevas y poderosas fuentes informáticas, no descartaban la ne- A Jóvenes con estudios universitarios y con másteres diversos, al enfrentarse al desarrollo de un tema en el que sea forzoso saber manejar la propia lengua, poseer un caudal léxico suficiente para su precisa exposición, se hallan ante un obstáculo insalvable En cesidad de que se hicieran algunas avanzadillas por los libros hacia el dominio de la cultura. No faltó tampoco quien, valientemente y en clara oposición con los anteriores, se mostrara partidario de un adiestramiento más profundo en los conocimientos culturales, humanísticos y científicos por la vía tradicional, la del libro, sin prescindir, por supuesto, de los avances informáticos como complemento y ayuda, pero no, en modo alguno, como fuente absoluta y única para el aprendizaje. Que estos medios lo facilitan es indudable, pero al mismo tiempo lo lastran y, en muchas ocasiones, son rémora para la adquisición del verdadero conocimiento o suponen su banalización. está comprobado, en múltiples casos, jóvenes con estudios universitarios y con másteres diversos, al enfrentarse al desarrollo de un tema en el que sea forzoso saber manejar la propia lengua, poseer un caudal léxico suficiente pa- ra su precisa exposición, se hallan ante un obstáculo insalvable: el exiguo dominio de su idioma con que cuentan, la incapacidad para estructurarlo, la dificultad, a veces casi invencible, para configurar aceptablemente una idea o un razonamiento. ligrosamente al estamento de los analfabetos funcionales; es cierto o será cierto que tienen suficientemente ejercitados el dedo y la mente para actuar con tino en todo lo que pueda obtenerse por medios tecnológicos, pero entre una situación y otra se abre un abismo que amenaza con dejar al individuo en un lugar inseguro, en un terreno de arenas movedizas que nunca le van a permitir acceder al verdadero conocimiento. Porque estos actuales procedimientos, prodigiosos y admirables- -los valoro en lo que son- -proporcionan, sobre todo, información y la información es verdaderamente útil y necesaria, pero no suficiente. Se necesita, antes que la información, la formación, es decir, la profundización en el aprendizaje, no en una pantalla de Enesesentidoseacercanpe- múltiples ventanas que llaman la atención por aquí y por allá, sino en los libros, sólidos y hondos, en los maestros verdaderos cuyas ideas razonemos con nosotros mismos y a los que leamos y estudiemos con unción y reverencia. Los conocimientos así adquiridos se sedimentarán sobre una base firme y los haremos nuestros y su lenguaje será nuestro lenguaje y se convertirá en nuestro saber del mundo. Y será entonces cuando la información obtenida a través de los medios informáticos podrá asentarse y valorarse desde los conocimientos previamente adquiridos. Información Como sí, pero con previa formación. Que nuestros jóvenes, universitarios o no, no se conformen con un saber superficial y uniformizado: todos lo mismo porque lo copian de Internet. Que cada uno de ellos sea capaz, por su formación, de estructurar y manifestar sus conocimientos de acuerdo con su personalidad, que no todo lo que puedan escribir o hablar esté cortado por la misma tijera.