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24 ESPAÑA Malestar en la Carrera Diplomática LUNES 9 s 6 s 2008 ABC Embajadas, un claro objeto de deseo Zapatero sigue batiendo todos los récords en el nombramiento de embajadores no diplomáticos, especialmente de ex ministros que se quedan descolgados POR LUIS AYLLÓN MADRID. Lugares de refugio, recompensa por favores prestados, premio de consolación, capricho, solución para quitarse de encima a quien molesta o pago de cuota territorial. Todo eso puede llegar a ser una Embajada y lo está siendo con excesiva frecuencia, desde que aterrizó en La Moncloa José Luis Rodríguez Zapatero, que ha visto en la adjudicación de las representaciones diplomáticas una buena manera de resolver sus problemas internos. Ya ha batido todos los récords de nombramiento de embajadores políticos Entre los diplomáticos- -personas que han cursado una carrera y han superado unas exigentes oposiciones para ingresar en la llamada Carrera Diplomática, en cuyo escalafón van ascendiendo con el paso de los años- -hay un profundo malestar por la práctica del Ejecutivo, que consideran una falta de respeto a su profesión. Si a nosotros no nos nombran para dirigir un batallón o un hospital, resulta curioso que se piense que una Embajada puede ser dirigida por cualquiera afirman, conscientes, no obstante, de que los embajadores son cargos de confianza política que, de hecho son aprobados por el Consejo de Ministros. Hace pocas fechas un experimentado diplomático en activo- -Inocencio Arias, hoy cónsul general en Los Ángeles- -ponía negro sobre blanco el parecer de muchos de sus compañeros. No se oponen a que se nombre a un político para dirigir una Embajada, si esa persona puede añadir algo específico a ese puesto; pero no entienden que las jefaturas de Misión se hayan convertido en una moneda con la que el Gobierno juega para premiar o para quitar de la circulación a alguien molesto. Anteriores gobiernos, cuando tuvieron que nombrar embajadores en puestos que consideraban de especial sensibilidad, acudieron a diplomáticos cuyos planteamientos coincidían con el Ejecutivo de turno. Desde que Rodríguez Zapatero llegó al poder, han sido nombrados o están a punto de serlo una decena de embajadores no pertenecientes a la Carrera Diplomática y la última vuelta de tuerca ha sido la elección de dos ex ministros- -Cristina Narbona y Joan Clos- -para hacerse cargo de la representación permanente ante la OCDE, con sede en París, y de la Embajada en Turquía, respectivamente. Seguro que si la OCDE estuviera en Bamako en lugar de en París, ningún político aspiraría a ella dicen con cierta malicia algunos diplomáticos. En ese ambiente, los rumores de que varios destacados socialistas podrían ser nombrados igualmente embajadores en próximas fechas se disparan por los pasillos de las instalaciones de la calle Serrano Galvache, donde ahora se ubica el Ministerio de Asuntos Exteriores. Se habló en su momento de Juan Fernando López Aguilar para ir a París o de Joaquín Almunia para recalar en Washington, pero nada de ello se confirmó, y ahora se ase- Una decena Las legaciones se han convertido en un recurso para el Gobierno socialista, que las usa como comodín Los diplomáticos consideran una falta de respeto a su profesión el abuso en el nombramiento de políticos