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18 ESPAÑA La ofensiva etarra s Los pistoleros contra la prensa LUNES 9 s 6 s 2008 ABC ALGUNOS ATAQUES ETARRAS A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Arriba, a la izquierda, el asesinato de José Luis López de la Calle; abajo, dos guardias urbanos de Barcelona lloran la muerte de su compañero Juan Gervilla, que descubrió el coche bomba contra Luis del Olmo; sobre estas líneas, Santiago Oleaga, director financiero de El Diario Vasco también asesinado por ETA Matar al periodista La ofensiva de ETA contra la prensa viene de lejos, pero se intensificó a partir de 1995, cuando KAS remitió a la cúpula de la banda un plan para asesinar periodistas previa campaña de descrédito, que tuvo sus cómplices chivatos J. P. MADRID. ETA ha considerado desde sus orígenes que los medios de comunicación constituyen un obstáculo en su pretensión de imponer a la sociedad vasca la dictadura del miedo, pero ahora, además, les culpa de ser, en gran parte, responsables del fracaso del denominado proceso de paz por su papel fiscalizador, cuando en realidad fue la propia banda la que dinamitó la tregua. En este sentido, expertos en la lucha antiterrorista señalaban ayer que el atentado contra un medio de comunicación, en este caso El Correo se veía venir, como también eran previsibles los ataques a representantes del PSOE, ya que la banda mafiosa ha entrado en una estrategia de vendetta Trata de justificarse ante sus bases, transmitiendo el mensaje de que la responsabilidad del fracaso del proceso de paz fue de otros- -Gobierno, PSOE, PNV prensa... Para ello podría encontrar inspiración en el periódico Gara que, a través de la siniestra firma de Maite Soria, coloca en el punto de mira a los profesionales de los medios de comunicación que denuncian la corrupción de ETA. Colaboran también las tramas proetarra que casi a diario exhiben pancartas en las que aparecen cabeceras de medios de comunicación con una diana. Pero, en cualquier caso, los ataques a la prensa por parte del terrorismo vasco vienen de lejos. Hace ahora casi 30 años, el 28 de junio de 1978, dos etarras asesinaron al redactor jefe de La Gaceta del Norte de Bilbao, José María Portell. Dos años más tarde, los terroristas acribillaron a balazos al director de Diario de Navarra José Javier Uranga, que resultó gravemente herido. Los ataques de ETA y sus tramas contra la prensa no cesaron, con dos atentados, por ejemplo, contra la delegación de EFE en San Sebastián. Sin embargo, alcanzarían una mayor intensidad y dramatismo, si cabe, a partir de 1995, después de que la Coordinadora Abertzale Sozialista (KAS) remitiera a la cúpula de la banda un documento en el que se proponía atentar contra periodistas, previa campaña de descrédito a fin de que los asesinatos quedaran justificados ante la izquierda abertzale A esa estrategia sirvieron cómplices como Pepe Rei, que llegó a publicar una lista de profesionales de los medios de comunicación a los que acusaba de estar a sueldo del Ministerio del Interior, o dos de sus colaboradores en Egin Alonso y Murga que, tras ser detenidos como integrantes de un comando pusieron en la diana de ETA a varios periodistas policías Participaron también en esta campaña de insidias batasunos como José María Olarra, que acuñó, como patente, el término de periodistas del terror o la trama juvenil Jarrai, que en su día distribuyó pasquines y carteles contra los periodistas txakurras (perros) Uno de los profesionales de los medios de comunicación citados por Rei, Luis del Olmo, estuvo a punto de morir en enero de 2000, pero el coche bomba diseñado contra él, acabó con la vida del guardia urbano de Barcelona Juan Miguel Gervilla. A Aurora Inchausti y Juan Francisco Palomo, redactores de El País y Antena 3 señalados por los periodistas terroristas Murga y Alonso, les rondó la muerte el 10 de noviembre de 2000, pero, afortunadamente, el artefacto colocado para que estallara cuando abrieran la puerta de su casa falló. Peor suerte tuvieron el periodista José Luis López de la Calle y el director financiero de El Diario Vasco Santiago Oleaga, asesinados a tiros el 7 de mayo de 2000 y el 24 de mayo de 2001, respectivamente, por pistoleros del comando Buruntza Tras su desarticulación, a este grupo terrorista se le incautaron los nombres de una treintena de periodistas que trabajaban en el País Vasco y Madrid, así como un plan para dinamitar las instalaciones de El Diario Vasco Disparos para acallar Chivatos de ETA en San Sebastián. Uno de los etarras detenidos confesó que se habían orientado en la revista Ardi Beltza de Pepe Rei para identificar posibles objetivos, por ejemplo, a Santiago Oleaga. El 14 de mayo de 2001 un paquete bomba dejó malherido al periodista Gorka Landáburu, contra cuya vivienda años antes los aspirantes a pistoleros habían lanzado una batería de cócteles molotov, a modo de aviso. El 18 de enero del año siguiente, la banda criminal envió paquetes bomba a los representantes de El Correo Radio Televisión Española y Antena 3, Enrique de Ybarra, Santiago Silván y Marisa Guerrero que, afortunadamente, fueron desactivados. En sucesivos zutabes -boletines internos de ETA- -han aparecido listados de periodistas, en la mayoría de los casos, relacionados con el problema del terrorismo vasco. Al acoso de la ETA de los comandos se han sumado los ataques por parte de elementos que practican la kale borroka Todo ello ha llevado a que los edificios que albergan los medios de comunicación del País Vasco y Navarra estén prácticamente blindados. Además, numerosos periodistas de estas dos comunidades se ven en la necesidad de llevar escolta, todo ello en detrimento de la libertad de expresión.