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66 MADRID DOMINGO 8 s 6 s 2008 ABC Más de 4.000 jóvenes asisten a la clausura de la Misión Joven En una solemne Eucaristía en el Cerro de los Ángeles, Rouco Varela les animó a seguir transmitiendo la fe LAURA DANIELE MADRID. El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, clausuró este fin de semana uno de los proyectos pastorales más importantes de la archidiócesis: la Misión Joven Una iniciativa que, desde su puesta en marcha, en enero de 2006, ha movilizado a miles de jóvenes madrileños para anunciar y proponer a Jesucristo a otros jóvenes que están más alejados de la fe La solemne Eucaristía, que tuvo lugar en el Cerro de los Ángeles en Getafe, congregó a más de 4.000 jóvenes que no quisieron faltar a la última cita de este itinerario que los llevó el pasado verano a un encuentro con el propio Papa Benedicto XVI en Castelgandolfo. Todos los obispos de la archidiócesis también quisieron estar presentes en esta fiesta de la Iglesia joven de Madrid. Entre ellos, se encontraban los obispos de Getafe, Joaquín López de Andújar; de Alcalá de Henares, Jesús Catalá, y los obispos auxiliares, César Franco, Fidel Herráez, Juan Antonio Martínez Camino y Rafael Zorzona (Getafe) así como los vicarios de las tres diócesis y centenares de seminaristas. El cardenal Rouco centró su homilía en las terribles consecuencias que ha tenido en la historia la negación de Dios y que ha arrastrado a la humanidad a dos guerras mundiales. Por ello, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, pidió a los jóvenes que sigan difundiendo y propagando de nuevo, el amor de Cristo para que los que lo han perdido vuelvan a descubrir lo bello que es amar Ser testigo del amor de Cristo es una dimensión esencial en la vida del cristiano indicó. El cardenal también hizo un balance positivo de la Misión Joven en estos casi tres años de trabajo y señaló como herencia de esta iniciativa un nuevo dinamismo en la Pastoral Juvenil de las tres diócesis que forman parte de la Provincia Eclesiástica de Madrid. La Pastoral Juvenil de nuestras diócesis no sólo no disminuirá en intensidad, sino todo lo contrario. Nos prepararemos para lo que el Señor quiera confiarnos para los próximos tres años. El capítulo juvenil no tiene fronteras afirmó. La Misión Joven ha servido también para preparar el terreno para la Jornada Mundial de la Juventud de 2010, que el cardenal ha solicitado que se celebre en Madrid y cuya sede anunciará el Papa este verano en Sydney. Creo que en Madrid podemos organizar una jornada espléndida ha afirmado Rouco en un reciente libro publicado por el responsable de prensa del Episcopado. UNA Y MEDIA Jesús Higueras Sin fronteras EL CORAZÓN DE CRISTO M isericordia quiero y no sacrificios es la frase que puede resumir perfectamente la idea que el Señor nos quiere transmitir este domingo a través de su Palabra. Y es que el objetivo de la vida de oración cristiana es conseguir un corazón como el de Cristo. No nos serviría de nada rezar mucho o hacer grandes sacrificios si todo ello no nos lleva a vivir un amor comprensivo y misericordioso con nuestros hermanos los hombres. ¡Qué fácil es amar a aquel que No nos sirve de nada rezar mucho si ello no nos lleva a vivir un amor comprensivo con nuestros hermanos me cae bien, que siempre está de acuerdo conmigo y lleva una vida parecida a la mía! Esto no tiene ningún valor ante los ojos de Dios. Lo difícil es aceptar a la persona que no me gusta como piensa, que incluso sé con seguridad que está equivocada y no por ello le dejo de querer. Así es como ama Dios a todos los hombres, buenos y malos, pues el Corazón de Cristo está abierto a todos, sin distinción de categoría moral. Esto se hace especialmente duro cuando se trata de acoger en nuestro corazón a personas que claramente han hecho un daño a otros e incluso a la misma Iglesia católica con actuaciones o declaraciones duras y agresivas. Pero son ellos los que más necesitan de nuestra acogida y cariño. Hoy todos nos podríamos preguntar si somos selectivos en el amor, pues a veces se nos puede meter un poco de clasismo espiritual y tratar sólo con aquellos que nos quieren y nos comprenden. Incluso esto se podría extender a las relaciones que existen entre los diferentes grupos dentro de la Iglesia católica, pues en cuanto nos ponemos apellidos eclesiales parece que ya estamos marcando distancias y no podemos crear una comunión completa con hermanos que tenemos la misma fe.