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58 MADRID DOMINGO 8 s 6 s 2008 ABC PECADOS CAPITALES Mayte Alcaraz Un grupo de ultraizquierda hiere a hachazos a cinco neonazis en San Blas Es el último capítulo de la espiral de violencia tras la muerte de Carlos Palomino GUILLERMO D. OLMO MADRID. La guerra urbana entre jóvenes ultras continúa en Madrid y ayer registró su enésimo capítulo. Cinco jóvenes neonazis fueron agredidos en el barrio de San Blas por un grupo de encapuchados armados con hachas, palos y bates de béisbol. A la espera de que la Brigada de Información, que se ha hecho cargo de la investigación, confirme la identidad de los agresores, todo parece indicar que se trata de un nuevo giro en la espiral de violencia iniciada entre grupos extremistas de izquierda y derecha, que comenzó tras el asesinato del joven Carlos J. Palomino. El menor vallecano murió apuñalado el pasado mes de noviembre cuando acudía a contramanifestarse en un acto convocado por el partido ultraderechista Democracia Nacional. El suceso ocurrió en un vagón de Metro, en Legazpi, y se detuvo a un soldado skin El balance del altercado de ayer en San Blas dejó cinco jóvenes, cuatro chicos y una chica, de edades comprendidas entre los 19 y los 23 años, con heridas de diversa consideración, lo que requirió el traslado de cuatro de ellos al Hospital Ramón y Cajal. La agresión tuvo lugar alrededor del mediodía en las cercanías de la plaza de Grecia, Los ultras heridos se encontraban en el interior de dos coches estacionados, cuando de otros tres vehículos se apearon entre diez y quince encapuchados, y la emprendieron a palazos y hachazos contra los turismos y sus ocupantes. Los coches quedaron con las lunas destrozadas y los jóvenes con distintas heridas y magulladuras. El propósito de los agresores no era asustar, sino matar según informó un testigo a Ep. El testimonio de quienes presenciaron el ataque daba cuenta de que los encapuchados actuaron rápidamente y exhibieron una gran agilidad. Fuentes policiales consulta- ALASKA Y LOS PELMOIDES n España, donde estamos tan sobrados de figuras que hasta el liderazgo es paritario (en número) Esperanza y Alberto; Solbes y Sebastián; Rajoy y Costa; Obregón y Cantizano; Ana Rosa y Susana... se puede despertar uno a la primavera, pestañear y tocar el cielo con la mirada. Sólo falta que de entre las nubes surja un querubín y, que con sus alas pare, mande y temple a este viejo morlaco que es España como un José Tomás celeste. Mientras, Alaska, lucirá su desnudez antitaurina, velada de fotoshop, en el inoportuno momento en que España supera su crisis de olés y orejas. Gracias a Esperanza Aguirre, el maestro de Galapagar ha achantao a los pelmas que protestan por la extinción de aquellos animales que no existirían si no fueran utilizados para lo que son criados, sin preocuparse por la vida de aquellos otros con los que se llenan la andorga. Y ya el pelma se hace incongruente mayúsculo si mientras milita contra el arte de cúchares dedica sus adinerados fines de semana a ir de caza. Que de estos hay muchos. Sería de agradecer que estos amantes de los animales cuadrúpedos amasen también un poquito a los bípedos (de dos piernas) a ser posible. Me refiero a esa especie humana que ha decidido incautarse de los parques de Madrid para que sus perros corran, salten y jueguen sueltos, aunque lo prohiban las ordenanzas municipales y unos carteles amarillos casi siempre rotos, intuyo, por los paseantes caninos. Hay parcelas públicas madrileñas robadas a los ciudadanos y a sus niños para disfrute de los canes. Parques enteros que se han convertido en territorio comanche; terrenos impracticables para los contribuyentes que pagan en favor de canilandia, dueño y señor de esos jardines. Pero, claro, de esto como de lo de Alaska, a ver quién es el políticamente incorrecto que se queja de los mejores amigos del hombre, aunque esté harto de esquivar caquitas. En fin, yo antes que con los toros y los perros, me quedo con el mítico Tomás; o con los pobres vecinos que, impedidos de disfrutar de los parterres que pagan, van de su corazón a sus asuntos por el pasillo de su casa. E Estado en el que quedó el coche de los agredidos, con una bandera en una ventanilla AYUNTAMIENTO Los agredidos iban a participar en un torneo de fútbol convocado por el grupo neonazi más peligroso del país El propósito de los agresores no era asustar, sino matar según explicaron los testigos cachorros de las Juventudes de Canillejas. En la página web de Combat España figuraba el emplazamiento para participar en el campeonato, por lo que la Policía había previsto una especial vigilancia para prevenir incidentes. Las armas empleadas fueron palos, bates, cuchillos y hachas. De tan rudo arsenal, los asaltantes dejaron en el lugar de la refriega un hacha, que fue recuperada por los agentes que acudieron al lugar de los hechos y que puede ser de gran ayuda en unas pesquisas en las que, además de la Brigada de Información, trabajarán funcionarios de la comisaría de San Blas- Vicálvaro. La amenaza reside ahora en la posibilidad de que los neonazis tomen represalias, una hipótesis bien factible según la Policía. Después de la muerte de Palomino, estos vándalos disfrazados de militantes protagonizan una sucesión de acciones que en demasiadas ocasiones está poniendo en peligro la seguridad ciudadana. El último hito de esta dialéctica violenta tuvo lugar, el pasado fin de semana, en la manifestación de Democracia Nacional frente al Ministerio de Vivienda, cita a la que no faltó su alter ego ultraizquierdista. La Policía requisa un hacha das por ABC explicaron que, presumiblemente, las víctimas de la agresión iban a asistir al torneo de fútbol convocado en las cercanías del Estadio de la Peineta por Combat España, organización neonazi considerada por la Policía la más peligrosa del país. Es frecuente que los jóvenes skin heads se reúnan para jugar pachangas futboleras en las canchas cercanas al Estadio Olímpico, pero esta vez se trataba de una celebración especial, de conmemorar el aniversario de la organización, por lo que participaban también los reaccionarios Protesta en Lavapiés a favor de más seguridad Cientos de vecinos protestaron ayer en Lavapiés para pedir más seguridad en la calle menos tiendas al por mayor y aparcamientos para residentes. Según indicó a Efe un representante vecinal, Francisco García, los residentes han quedado contentísimos porque esto parece un muelle, necesitamos que vuelva el comercio tradicional y que no sea zona de carga y descarga Según García, la gente del barrio está muy enfadada porque aunque haya dos o tres coches de Policía Municipal patrullando en Lavapiés, cuatro calles más arriba están traficando con droga