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ABC DOMINGO 8 s 6 s 2008 INTERNACIONAL 33 Más latín y menos botellón El nuevo alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, inaugura su política contra el crimen y el gasto burocrático. A veces, sin embargo, lanza ideas que más bien parecen un brindis al sol POR EMILI J. BLASCO LONDRES. En contra del consumo de alcohol en el transporte público y de que se construyan más rascacielos; a favor del regreso de los viejos autobuses de dos pisos y plataforma trasera abierta, y de la enseñanza del griego y del latín a los jóvenes como medio para alejarles de actividades delictivas. El conservador Boris Johnson, elegido alcalde de Londres el pasado 1 de mayo, ha comenzado su mandato con prisa, unas veces aplicando puntos estelares de su programa electoral, otras dando marcha atrás en algunas promesas y continuamente adornando sus intervenciones con curiosos comentarios e ideas que le reconstituyen en su condición de político gracioso con aire de empollón travieso, algo que había quedado expresamente mitigado en la campaña electoral para evitar sus antológicas meteduras de pata. Para alguien que suelta las cosas como le vienen, ha sido esencial un férreo equipo municipal nombrado en gran parte directamente por David Cameron, el líder de Partido Conservador, con el fin de que la gestión de Londres no sea obstáculo sino trampolín para llegar al Gobierno británico en las elecciones previstas para 2010. Tory sin complejos y entusiasta en desafiar dialécticamente a la izquierda, Johnson no ha temido que puedan calificarle de poco amigo de las libertades con su decisión de prohibir el consumo de alcohol en el transporte público de Londres. Consciente de que el gran voto recibido en los barrios periféricos de la capital es un claro mandato para combatir la violencia, Johnson está concretando elementos de su política de seguridad ciudadana. Además de preparar el envío de más policías a las calles, que fue una de sus promesas mejor acogidas en la campaña, se propone eliminar situaciones que puedan fomentar la violencia, como tomar bebidas alcohólicas en el Metro y en los autobuses. No es que esto fuera una práctica muy extendida, pero así se evitará la sensación de intimidación de lo usuarios del transporte especialmente los fines de semana por la noche. Pero junto a medidas inmediatas para atajar la violencia juvenil, un tema de gran preocupación en Londres, donde 16 adolescentes han sido asesinados en lo que va de año, Johnson lanza ideas que en ocasiones parecen brindis al sol. Y esto no tanto por su sugerencia de que se construyan más aca- Sin complejos Sonadas medidas- -Prohibición del consumo de alcohol en el transporte público. -Cierre de The Londoner el periódico mensual que editaba el anterior alcalde, el laborista Ken Livingstone, para progagar sus logros municipales. -No renovación del acuerdo con Hugo Chávez para obtener combustible barato destinado a los autobuses de Londres a cambio de asesoría al Gobierno venezolano. Propuestas llamativas- -Recuperar el Routemaster el autobús de dos pisos con plataforma trasera abierta para poder subir y bajar en marcha. -Revisar las licencias de construcción para restringir la elevación de rascacielos en el centro de la ciudad. Boris Johnson en Londres, en la plaza de Trafalgar AP Extrañas ideas- -Fomentar el aprendizaje del latín y del griego para aumentar el nivel educativo y luchar contra la violencia juvenil. -Unir la alcaldía y la sede del Partido Conservador con un servicio de ferry por el Támesis, para los asesores que trabajan en ambos lugares. demias de boxeo, sino por su convicción de que la enseñanza de idiomas extranjeros y especialmente de las lenguas clásicas ayudaría a reducir la criminalidad juvenil. Apasionado de los clásicos, defiende con seriedad que en Londres se enseñe más latín y griego. Además de la seguridad, su otra gran cuestión electoral fue la reducción del gasto propagandístico y burocrático del consistorio, en parte vinculado a las cruzadas ideológicas del anterior alcalde, el izquierdista Ken Livingstone, de quien, por cierto, el nuevo alcalde ha descubierto que tenía una bodega secreta en el ayuntamiento, con más de cien botellas de vino de mucha calidad. En sus primeros días en el cargo, Johnson ya ha decidido no renovar un acuerdo con el presidente venezolano, Hugo Chávez, por el que los autobuses de Londres recibían gasóleo barato a cambio de asesoría técnica británica en cuestiones de transporte. También ha decidido cerrar The Londoner una publicación mensual gratuita que editaba la alcaldía a mayor gloria de Livingstone, cuyo presupuestos dedicará en parte a plantar árboles, así como suprimir las suscripciones al diario Morning Star antiguo órgano del Partido Comunista. La bodega de su antecesor No ser un obstáculo