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ABC DOMINGO 8 s 6 s 2008 La inmigración ilegal en España ESPAÑA 25 La montaña de los hombres rana Muchos subsaharianos, a veces instruidos en un curso de natación, intentan pasar a nado desde Marruecos a Ceuta. Nunca tantos lo habían conseguido. ABC ha podido hablar con algunos de ellos TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA CORRESPONSAL BELIONES CEUTA. Vomitaba y echaba agua por la nariz. No me acuerdo muy bien. Aparecí en un hospital Abraham Jabateh, de 24 años, rememora la que ha podido ser la peor noche de su vida con una sonrisa porque ha logrado entrar en territorio europeo. El joven liberiano se echó al mar al despuntar la madrugada del lunes 2 de junio en compañía de dos nigerinos y fue rescatado al borde del agotamiento en aguas de Ceuta por la Guardia Civil. Al menos medio centenar de inmigrantes ha intentado desde principios de mayo llegar a nuestro país de esa forma. Una veintena lo ha conseguido y se encuentran, como Abraham, en el CETI de Ceuta, donde los nadadores no han alterado la normalidad. Llevamos a cabo una labor humanitaria dice un guardia civil, consciente también de que algunos ponen su trabajo en entredicho desde que el 21 de septiembre de 2007 un senegalés murió después de que fuera enviado hacia aguas marroquíes. El asunto ha sido llevado a los tribunales. Habría más muertes si no estuviéramos nosotros Como muchos otros subsaharianos, Abraham había recorrido miles de kilómetros buscando una puerta a su paraíso. En 2005 lo intentó en cayuco desde Senegal, pero fueron interceptados por los marroquíes en aguas del Sahara Occidental. De allí fue expulsado a Argelia. Accedió al Reino alauí varias veces pero lo echaban siempre, en un juego de las policías de ambos países que se conoce como ping- pong en el argot de los emigrantes. Hace un mes llegó desde Rabat, donde ahorró trabajando de marmolista, al Yebel Musa (Montaña de Moisés) junto a la valla de Ceuta, decidido a pasar. Pagó 2.000 dirhams a un maliense, consiguió un chaleco salvavidas y una chaqueta de neopreno y se lanzó al mar en una zona donde la bandera de Marruecos y la de España casi se besan con los agentes de ambos lados de testigo. El paso fronterizo de Benzú separa las últimas casas de Beliones de las últimas de Ceuta. Este viernes a mediodía los niños correteaban a la salida del colegio mientras los altavoces de la mezquita amplificaban el sermón semanal. Los guardias civiles de turno lo veían y escuchaban todo detrás de las alambradas. Un locutorio, una peluquería sin nombre y la lechería el Mar son la tribuna de honor con vistas al vecino español Abraham Jabateh fue rescatado por la Guardia Civil cuando pasaba a nado de Marruecos a Ceuta desde donde se observa todo. A la izquierda, sólo un espigón alambrado de medio centenar de metros impide salirse del país marroquí en dirección a España a cualquiera que vaya dando un paseo por la playa. A la derecha nace el perímetro de ocho kilómetros doblemente vallado cada vez más vigilado en el lado marroquí. Desde los sangrientos asaltos de 2005 y las expulsiones de emigrantes al desierto por parte de las autoridades de Rabat, en las laderas del Yebel Musa apenas hay unas cuantas decenas de valientes. Casi ninguno piensa en la valla como posibilidad de paso y la desesperación ha llevado a muchos a pensar en la vía marítima. Entrar por el mar no es una técnica nueva. Se empezó a llevar a cabo hace algunos años por los denominados motores humanos personas que saben nadar y remolcan a los emigrantes. Pero las condenas cada vez más duras de los jueces les llevó casi a desaparecer. alumnos. El resto lo hacen las aletas y un chaleco salvavidas o un flotador. La Guardia Civil, según un agente, sólo echa hacia atrás a aquellos que ve con fuerzas para volver. A veces son conducidos con ayuda de linternas hacia donde están los militares marroquíes. Eso le ocurrió hace un par de semanas a un joven que prefiere dar el nombre de Sisoko porque es conocido por muchos a uno y otro lado de la frontera. En cuanto pueda volveré a intentarlo asegura a las afueras de Castillejos, otra población fronteriza. Conseguida la hazaña, Abraham muestra la documentación para pedir asilo, preparada por un abogado de la CEAR. Nos dan de comer, tengo una cama y asistencia médica cuenta junto a Omar Kamara, un guineano al que considera su amigo del alma que también entró a nado. Abraham gira las palmas de las manos y las muestra agrietadas. La vida en el bosque ha sido dura, pero Alá me ha salvado De marmolista Cámaras térmicas Abraham gira las palmas de las manos y las muestra agrietadas. La vida en el bosque ha sido dura, pero Alá me ha salvado Ahora son los propios subsaharianos los que tratan de llegar por sus medios aunque muchos apenas se puedan mantener a flote y avanzan casi sumergidos, convertidos en hombres rana a la fuerza. Varios han relatado a ABC su penoso trayecto de apenas unos centenares de metros, los que se alejan de la costa para intentar no ser detectados por las cámaras térmicas de la Guardia Civil. Durante semanas un vecino de Beliones ha dado cursos de natación a plena luz del día en la playa que se encuentra cerca del islote Perejil. Este joven, que no quiere hablar, cobraba 50 dirhams por sesión a cada grupo de cuatro o cinco