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24 ESPAÑA DOMINGO 8 s 6 s 2008 ABC La economía sin velos La caída de las ventas inmobiliarias, el aumento del paro y las protestas de los pescadores, taxistas y transportistas dejan atrás tiempos de bonanza para situar a España en plena ducha fría, en una situación económica inquietante nómicos se aceleraban, no interiorizaría la crisis antes de marzo hasta el punto de modificar sus opciones de voto. El Gobierno fracasaba en sus previsiones, pero tuvo éxito el mito de que, ante lo que se iba describiendo con diferentes eufemismos, estábamos mejor preparados que cualquiera: el superávit, el crecimiento superior a la media europea, etc. No es que el Gobierno no hiciera nada, como se dijo elevando el tono de la crítica, sino que no hacía precisamente lo que exigía un diagnóstico que no se quería aceptar. El latiguillo podemos permitírnoslo había sido utilizado por el presidente Rodríguez Zapatero para justificar, ante los escépticos, cualquier ampliación de las políticas basadas en los subsidios u otras decisiones que ponían en peligro el equilibrio presupuestario e incluso, algunas, incidían en la eficacia de las políticas nacionales. za, se agota enseguida e incluso, de este o de otro modo, la utilización del déficit es contraproducente. Para eso está, para circunstancias como ésta se oye decir ahora sobre el déficit- -que ha pasado en la retórica oficial el papel de garante que hasta ayer tenía el superávit- Pero el déficit no lo pagan los gobernantes más adelante, sino que es uno de los más injustos impuestos que recaen sobre todos los ciudadanos. En un escenario en el que, a pesar de aquello de que bajar los impuestos era de izquierdas ha subido la presión fiscal, afectando directamente a los asalariados, el déficit es un sistema más de restar recursos para la iniciativa productiva. Apretarse el cinturón no es algo que corresponda sólo a los ciudadanos, sino también a las cuentas públicas que se nutren de éstos. Es hora ya de añadir a los parches reformas estructurales y medidas de más largo alcance. Si tenemos un problema de abastecimiento y de coste petrolífero no hay que dejar de lado la energía nuclear, sobre la que ya ha cancelado sus recelos hasta Felipe González. Si existe un problema de competitividad, no sólo la mirada sino es fundamental que la acción política se concentre en la liberalización económica, en la seriedad de los órganos reguladores, en la sociedad del conocimiento y en el mercado laboral. Ni todos los males vienen de fuera, como se decía en campaña electoral, ni de fuera van a venir los remedios. Germán Yanke e diría que, de pronto, han caído los velos y vemos aunque no todos al parecer, que la situación económica es inquietante. Los velos que la nublaban tenían una parte inocente, el impulso de años de bonanza, que funcionaba temporalmente como una red. Y otra más culpable, una cierta retórica anestesiante propiciada por el Gobierno y aceptada por unos y otros. Hasta ciertos empresarios, yase ha visto, pensaban que había que comportarse como entregados optimistas, aunque no lo fueran del todo, como si las cuestiones de confianza dependieran del envoltorio formal y no de la realidad. El efecto de estos velos que ahora ya no cubren casi nada vino bien al Gobierno, seguramente, en las pasadas elecciones. Los expertos más realistas de la derecha opinaban que los ciclos económicos no coinciden con los políticos y que el electorado, a pesar de que los problemas eco- S La crisis inmobiliaria ha sido el preludio de otra ya general familias- -a los inmigrantes. Se suceden las noticias de protestas de pescadores, taxistas, transportistas, etc. Las hipotecas se convierten en un drama. Las oportunidades de empleo descienden vertiginosamente. Y otras cuestiones menos visibles, las de los grandes números en los que se ha refugiado el Gobierno hasta ahora, que devienen alarmantes: el superávit peligra, comenzamos a tener un crecimiento menor que el de nuestros vecinos y si tomamos para medirlo periodos cortos, es decir, el presente inmediato, sencillamente no crecemos. ROCÍO RUIZ Sencillamente no crecemos Ahora estamos en plena ducha fría. Vemos la caída de las ventas inmobiliarias y el aumento del paro, con el problema añadido de que golpea con mayor dureza- -por el tipo de empleo y por la ausencia en muchos casos de la red protectora de las La oposición, tras estar un tiempo noqueada por si misma, empieza a reaccionar, ¿quién podría atender a Cristóbal Montoso si estaban en el laberinto de los principios pero la realidad misma debería haber sido ya el acicate del Gobierno. Trabajamos sin descanso respondía el viernes la vicepresidenta ante las quejas de inactividad. Pero ya sabemos que las políticas asistenciales de urgencia, además de la arbitrariedad de algunas de ellas, no dan para más. El Presupuesto, usado de este modo y no para generar el marco adecuado para la competitividad y la creación de rique-