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16 ESPAÑA Ante el XVI congreso del PP s La estrategia de Rajoy DOMINGO 8 s 6 s 2008 ABC Rajoy descentraliza el PP y da poder a los líderes regionales Los barones contra el ruido que procede de Madrid s Preocupa que la imagen de crisis afecte electoralmente MADRID. El pasado jueves una cámara indiscreta ofrecía la instantánea de un folio escrito por el líder del PP andaluz, Javier Arenas, con el guión que iba a utilizar para su intervención en un acto en Sevilla junto a diputados y senadores andaluces. En el mismo podía leerse, en grandes letras versales: CONGRESO NACIONAL. REFORZADO: PP, LIDERAZGO RAJOY. IR TODOS JUNTOS. FUTURO GOBIERNO En esas pocas líneas el andaluz condensaba los ejes principales del discurso que comparte con buena parte de las baronías del partido, los mismos que, de forma mayoritaria, se han puesto de lado de Rajoy y que se preguntan en voz alta: ¿Es qué nos hemos vuelto locos, o qué? ante la deriva del proceso precongresual. Desde esa periferia no se entiende que con más de diez millones de votos, con todos los ministros derrotados en cada una de sus circunscripciones y con el trabajo que se desarrolla pueblo a pueblo, se haya organizado una especie de aquelarre Ya dijo Rajoy aquello de que el ruido inmediato que puede llegar a ser superficial y hasta frívolo impide escuchar el sonido limpio y claro que llega de fuera Rajoy ha decidido premiar la lealtad de la mayoría de los dirigentes territoriales con la creación de un comité autonómico que tendrá capacidad ejecutiva real, de modo que reparte tanto cuotas de poder como de responsabilidad con los dirigentes regionales. No son pocos los críticos con esta descentralización que puede convertirse en una de las señas de identidad del nuevo modelo de partido y es que, acaso por su origen periférico Rajoy es un convencido de que Madrid no lo es todo en política a pesar del eco mediático que alcanza lo que ocurre en la capital. La perspectiva gallega está condicionada por su calidad de feudo de Rajoy. Nadie discute al líder nacional del PP, y el primero en defenderle es el barón gallego, Alberto Núñez- Feijóo, quien se aupó como sucesor de Fraga gracias al apoyo del político pontevedrés. Además, la transición hacia el centro que Rajoy intenta realizar guarda ciertas similitudes con la que Feijóo protagoniza en Galicia, después de recibir un partido anquilosado en el fraguismo. Esa renovación de rostros y mensajes, esos guiños al líder del BNG, un Anxo Quintana muy distante ya del reaccionario Xosé Manuel Beiras y los radicales del nacionalismo, recibieron los ataques de los mismos púlpitos mediáticos que ahora zarandean a Rajoy. La postura de Feijóo y su gente es muy clara. Apoyan a Rajoy sin fisuras pero sin clientelismos. El dirigente gallego ha anunciado que prestará toda la ayuda posible, incluso permitiendo a los compromisarios cambiar el sentido de sus avales, si una segunda candidatura irrumpiera en el cónclave. No obstante, hay ciertos reproches en la Nécora- -como se conoce a la cúpula del PP gallego- sobre todo por la falta de autoridad interna en Génova desde que Acebes colgó las botas. La ausencia de secretario general ha permitido la apertura de la caja de Pandora, de la que el PP gallego es víctima indirecta, ya que dentro de nueve meses habrá unas elecciones autonómicas que podrían devolverle la Presidencia de la Xunta. Feijóo ha mostrado su molestia en Madrid por un debate excesivamente virulento que acabará por no conducir a nada, pero que por el camino puede dejar cadáveres en forma de derrota en las urnas. Aguirre ofreció en su día a Feijóo el cargo de consejero de Sanidad, pero el dirigente gallego, quizá por fidelidad a Fraga, no oculta su sintonía con el alcalde de Madrid. En Galicia sueñan con Rajoy y Gallardón de secretario general. Pero no pondrá en entredicho las decisiones del líder nacional del PP. En Castilla y León cuesta encontrar a dirigentes o cargos electos que no crean que la situación responde a una lucha de intereses más que a un deba- El feudo de Rajoy El PP no acaba en Alcalá te de ideas o al malestar generado por un supuesto giro en los planteamientos políticos. Fue el presidente regional, Juan Vicente Herrera, uno de los mayores apoyos que tiene Rajoy, el primero en acotar el enfrentamiento: El PP no acaba en la calle de Alcalá Dos meses después, la mayoría de los militantes se siguen sintiendo lejanos a una pelea que ocupa portadas. La diferencia es que ahora están atónitos por el comportamiento de algunos dirigentes y cunde la preocupación por los daños que puede provocar la imagen de división. Un dirigente provincial reconocía que la crisis se percibe como un debate muy cerrado en la capital de España y focalizado en personas concretas. La gente está despistada con lo que está pasando y preocupada porque en los periodicos lee cosas negativas señala. Los reproches pasan a convertirse en indignación en determinados casos. La gente es consciente de que esto es en realidad la típica pelea de quítate tú para ponerme yo pero en algunos casos la cosa tiene bemoles. No se entienden las declaraciones de Arístegui, al que Rajoy metió como número 2 en Za (Pasa a la página 19) Rajoy, con los barones regionales del PP en la reunión que mantuvieron en Valladolid EFE