Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
7 6 08 ENTREVISTA Sin poses La nueva vida de Michael Wray Quien sabe encontrar oportunidades en los problemas- -que no siempre es fácil- -a menudo descubre un mundo mejor. Eso es lo que piensa el fotógrafo Michael Wray, reconvertido a la vida rural TEXTO: MARTA BARROSO FOTOS: ALFONSO PARA NO PERDERSE Carretera de Valverde de Leganés a Táliga, klm 4. 924 12 74 74 678 37 98 97 670 71 37 06. www. valledemira. com Casa Rural Valle de Mira leva toda la vida guiñando su ojo izquierdo. No le ha quedado más remedio. Al principio por imitación; más tarde por vocación. Porque Michael, Michael Wray, decidió ser fotógrafo de moda el día que vio la película Blow Up de Antonioni. El guión le sirvió para comprender que esta profesión, ausente de rutina y llena de aventura, era la suya. Y así ha sido. Distinta, original, auténtica. Como su propia historia. Nacido en Egipto por pura ca- L No es una pose para el fotógrafo: es su día a día sualidad- -su padre, militar de las Fuerzas Aéreas Británicas estaba destinado allí- -pisó suelo inglés cuando sólo tenía tres años. Al cumplir la mayoría de edad fue cuando Blow up jugó un papel determinante en su vida y decidió realizar un curso de fotografía en The Guildford School of Art en Londres. Tres años más tarde y con un título bajo el brazo comencé mi carrera de fotógrafo de moda en un estudio en el centro de Londres. Trabajé allí hasta que llegó la crisis y me fui a Portugal donde perdí casi todo en la Revolución de los Claveles. Entonces me vine a España sin un duro pero con muchas ilusiones me cuenta Michael con esa gran sonrisa que le acompaña siempre. La misma con la que le conocí hace más de veinte años, cuando era el fotógrafo de moda del momento. Cindy Crawford, Nieves Álvarez Eugenia Silva, Inés Sastre, Laura Ponte, Maribel Verdú pasaban por el objetivo de este gran artista. Su ojo derecho, pendiente de todo, buscaba siempre la mejor imagen. Empecé trabajando con revistas como Telva Dunia o Vogue Pero en ese momento no podías vivir sólo de la moda e hice también mucha publicidad para las mejores firmas del mundo. Desde El Corte Inglés hasta L Oréal pasando por Wrangler, Elena Benarroch o Elio Berhanyer continúa con ese español spanglish tan característico suyo y que, compruebo divertida, no ha mejorado nada con el paso de los años. Mejor. Ese es Michael. El de siempre. Genial, auténtico. Con la misma energía, la misma curiosidad, la misma ilusión. Que maravilla... Viví el cambio y la movida madrileña y fue fascinante comprobar la evolución de España. La verdad, me he pasado muy bien en este país, que ya considero mío Mientras, por su estudio se- guían pasando rostros conocidos. Montserrat Caballé, Isabel Preysler, Paola y Lucía Dominguín... Otra crisis, la del 1993, fue la que más daño le hizo. Moral y profesionalmente hablando. Confiesa cómo los fotógrafos de su época tuvieron que enfrentarse a las nuevas generaciones. Las fotografías, las imágenes de la moda y la publicidad eran de un lenguaje que no entendíamos. No me gustaban. Pensaba ¡mi madre! ¿tan viejo me he puesto en tan poco tiempo? Entonces comprendí que era difícil competir. No me gustaba el ambiente, había mucha competencia desleal y con la revolución digital todo el mundo era fotógrafo. Adiós a los derechos de autor por los que llevábamos tanto tiempo luchando... Un nuevo enfoque Los presupuestos bajaban en picado, los nuevos fotógrafos surgían de todos lados y, ser mayor y con experiencia era un handicap. Llegó la hora de Michael cambió la Harley por un tractor, el piso de Madrid por una finca en la que no se veía a nadie a dos kilómetros, y se fue a vivir al campo con su familia